lunes, 12 de febrero de 2024

Una pequeña reseña de una obra genial de Rubén Blades

 




En 1984 el cantautor panameño Rubén Blades lanza su primer álbum con la agrupación del solar. Un trabajo revolucionario y conceptual, donde Blades innova sobre la musicalidad de la salsa: la no inclusión de instrumentos de viento, el uso protagónico de la batería en sinergia con el tradicional timbal, la inclusión de teclados y guitarra eléctrica. Todo esto sumado a instrumentos como el vibráfono y el tradicional piano, que llega a niveles magistrales de la mano de Óscar Hernández. Además, la producción incluye fusiones de diferentes aires musicales como el reggae, jazz latino o el rock.


Blandes también modificó la apariencia tradicional de una agrupación salsera. Dependiendo de la audiencia, Seis del Solar se presentaba al público con músicos vestidos informalmente según el gusto de cada uno, prescindiendo de uniformes, coristas y bailarines. Dado que eran músicos versátiles , ellos mismos hacían los coros. Tampoco había coreografías montadas, la intención era más bien emular una banda. De hecho, la imagen de la portada es fenomenal, podría pasar como un disco de pop o rock.










A todo esto hay que sumarle el contenido social y político de las letras. Había reflexiones y denuncias sobre la situación de los países del tercer mundo, las dictaduras y regímenes autoritarios, etc.

Como se dice popularmente para elogiar a una excelente obra musical, este trabajo discográfico “no tiene pieza mala”,pero, descatacan dos canciones: “El padre Antonio y su monagillo Andrés” y “Buscando América”, homónima del título del álbum.


La primera es un homenaje al sacerdote salvadoreño Arnulfo Romero, asesinado por los militares que dominaban el Salvador a principios de los 80s y la segunda es el colofón del álbum: una oda épica , monumental y reflexiva sobre América y su futuro. Pienso que la parte musical es tan emocionante y exultante que no hay forma de describirla. Solo anotaré que el solo de piano de Óscar Hernández y el de timbal de Ralph Irizarry (trepidante, sin pausas entre redobles) son electrizantes.

Posdata: Conservo el vinilo “Buscando América” y lo pongo a sonar como lo hacía mi papá, en su “PIONEER KH-8855” plateado, hace 39 años.


El disco de mi padre, sonando esta vez con un amplificador "Technics" y un tocadiscos "Sony"



Interpretación en vivo de "Buscando América".



"Todos vuelven" del mismo álbum.

sábado, 6 de enero de 2024

Viajes en el tiempo, parte I

 

¿Quién no ha fantaseado con retroceder en el tiempo y

Cambiar algún suceso o simplemente vivir nuevamente

los recuerdos?



Unos de los recuerdos que más me enternecen son los acaecidos en la vieja casa de mi infancia: el parque donde jugaba, mis amigos de la cuadra, los vuelos de cometa, la navidad, los partidos de futbol callejero…Y tantas bellas escenas. A veces imagino cómo será   vivir de nuevo la experiencia, retroceder el tiempo y, como un observador independiente, situarme en aquel parque. Verme a mí mismo como un niño manejando mi bicicleta “5 A”, mientras mi padre lavaba su querido “Land Rover” y mi madre me llamaba  a gritos para comer.


Para el laureado escritor y divulgador científico Issac Asimov, la experiencia no sería muy agradable, en su libro “La visita al Tiranosaurio” dice que si retrocediéramos al tiempo de nuestros gratos recuerdos de infancia o juventud encontraríamos que “ los padres no seriamos como lo recodamos, ni nuestra familia, ni nuestros amigos, ni nuestros alrededores. Todo será más pequeño, más opaco, menos interesante.”  Esta afirmación puede  tener algo de sentido, pues siendo ya adulto fui en diversas ocasiones (antes de que lo demolieran para construir otro)  al viejo parque donde jugaba en la niñez y me parecía  muy pequeño en comparación a la percepción de inmensidad que tenía en aquella época. Pero, aún así, me seguía enterneciendo. Tal vez Asimov tenga más razón si, por ejemplo, retrocedemos en el tiempo para ver concretamente a nuestros padres, ¿serían como los recordamos? Volvamos al ejemplo del párrafo anterior, si escondido convenientemente veo a mi papá lavar su “Land Rover”, ¿lo veré igual como lo recuerdo? Yo creo que no, aunque lo reconociera plenamente, quizás lo vería algo extraño.


Y si, tratando de que nadie me vea, recorriera la vieja cuadra, observara la vieja casa, quizás sentiría todo diferente y opaco. No estaría viendo las cosas como el niño que era, sino, como el adulto que soy. Me daría cuenta de que el viaje en el tiempo tendría un componente sicológico  a raíz  del choque entre el recuerdo y la cruda realidad. Como dice Asimov, perdería lo que tenía en la memoria por primera vez.

 

¿Si lo que deseamos es cambiar un suceso, una decisión mal tomada, una acción de la que nos arrepentimos? Sobre este interrogante se han hecho innumerables películas y novelas, pero acá diré que eso es imposible o daría un resultado imprevisto e indeseado. Por ejemplo, cuando mis padres decidieron mudarse del viejo vecindario para una casa más grande y cómoda, yo me opuse. Apenas entraba en la adolescencia y deseaba seguir viviendo con mis viejos amigos y el ambiente en el que pasé la infancia. Si ahora retrocediera en el tiempo para impedir ese suceso, es decir, evitar que se hubiese producido la mudanza para quedarnos en la vieja casa, ¿qué pasaría? Habría consecuencias que  no desearía ciertamente. Creo que tal vez no hubiese seguido cultivando mi talento para el dibujo y tal vez en la actualidad no sabría dibujar como lo hago. En efecto, al llegar a la nueva casa ya no andaba tanto en la calle y me dediqué con pasión a practicar. Volvamos a citar a Asimov, quien en el mencionado libro “La visita del Tiranosaurio”  dice: “Para poner un ejemplo muy simple: decidimos borrar de nuestras vidas a un marido que no nos satisface, pero quizás el nos haya proporcionado el hijo que adoramos. ”  Cambiar un suceso pasado para remediar un mal del presente tendría consecuencias impredecibles…Y puede que muy desagradables. En el ejemplo que acabo de citar, se iría  el esposo indeseable, pero de tajo desaparecería ese hijo amado.




Otro gran ejemplo de este fenómeno de los viajes al pasado se da en “Volver al futuro II” cuando el viejo Biff regresa a 1955 a entregarle a su par joven el calendario de resultados deportivos con el fin de enriquecerlo. Las consecuencias son catastróficas, pues no solo muere el viejo Biff, sino, que se crea un 1985 alterno donde el joven Biff ha evolucionado en un personaje poderoso y corrupto en un ambiente distópico.  Jugar con los intríngulis del tiempo puede resultar muy delicado, así que agradezcamos que aún no existan máquinas del tiempo.



Para más información:

El tejido del Cosmos, Brian Greene (2017)

Hiperespacio, Michio Kaku (1993)

La visita al Tiranosaurio, Issac Asimov (1991)

Agujeros negros y tiempo curvo, Kip Thorne (1994)

 

domingo, 24 de diciembre de 2023

El proyector

                                                                   

            

Imagen de aquel juguete, según mi memoria

Recordando una jornada navideña de antaño


Afortunadamente para este servidor y sus hermanos, mi finado padre fue una persona disciplinada y trabajadora. Por eso logró a base de esfuerzo y estudio, hacer una exitosa carrera   en una importante empresa de la ciudad. De esta forma, tuvo  siempre los recursos económicos para comprarnos juguetes buenos en navidad. Mi mente retrocede a los años 80s, a un 24 de diciembre de ensueño, en aquella casita de esquina cubierta de una agradable arboleda. Entrada la tarde, mi padre ya se alista para la jornada. Compra whisky, naranjas, hielo, pólvora y los insumos para el sancocho para que mi mamá se encargue, junto con una vecina, de tener el manjar para la noche.  Desde la tarde enciende su poderoso equipo de sonido “Pioneer”, el sol se filtra  sobre la arboleda, proyectando manchas de luz sobre  el piso de la terraza que se mueven al vaivén de la brisa decembrina. Mientras tanto, yo juego con los amiguitos de la cuadra, entro y salgo de mi casa, voy al parque a saltar…

Recreación de los walkie talkie


 La tarde agoniza, llega la vespertina.  Mi mamá nos llama para limpiarnos y cambiarnos. Nos ponemos ropa  nueva, así que salgo muy majo a la terraza a disfrutar del ambiente. Los bafles están afuera, suena música navideña. Mi padre pone a sonar los acetatos. Algunos vecinos llegan a la casa, hay alegría y un ambiente inolvidable. De vez en cuando pruebo las naranjas puestas en la mesita junto a la botella de whisky. Hoy día, su sabor me hace retroceder a esas épocas.


Hacia las 11 de la noche, mi papá nos manda a acostar , porque “de lo contrario, el Niño Dios pasa de largo y no deja los juguetes” . Obedecemos, nos ponemos las pijamas  y nos acostamos. Sin embargo, me cuesta conciliar rápido el sueño pensando en los regalos…



Cuando entran por la ventana los primeros atisbos de luz del nuevo día, se aprecian  unas bolsas en   nuestras  camas. No esperamos más y las abrimos. ¡Son los regalos del Niño Dios!  Para mí el regalo era un proyector, un brillante revólver de juguete “38 largo” de chequitas y unos “walkie-talkie“ que también eran de mi hermano menor. Aquel aparato formaba en la pared imágenes merced a unas diapositivas. Recuerdo que eran unas historietas  en color que se pasaban a través de una ranura. Las ilustraciones  se veían  muy  nítidas y grandes. Fue la sensación de la cuadra.


Estuve usando toda la mañana el proyector, luego, en la tarde, jugué con los walkie talkie: me iba para el parque y me comunicaba con mi hermano menor que estaba en la terraza. Tuve tiempo para jugar con el revólver de checas. 

 

Los proyectores de juguete eran muy deseados en los 80s





martes, 17 de octubre de 2023

La arboleda

 

Una estancia del pasado, una fresca tarde bajo la sombra de aquellos arboles.


En estas remembranzas que he escrito sobre las vivencias de infancia junto con mi difunto padre, voy a incluir algo que pareciera irrelevante a primera vista, pero que me conlleva a hermosos recuerdos. Me refiero a la pequeña arboleda que flanqueaba mi casa de crianza. Como he relatado en otro escrito, dicho inmueble, que actualmente se conserva magníficamente merced al cuidado de los actuales dueños, fue adquirida por mi padre gracias a los créditos de los programas de vivienda social que los gobiernos colombianos implantaron en la década de los 70s.

Las viviendas de interés social de esa época eran entregadas casi en obra negra. Por tal motivo, mi padre tuvo que costear las intervenciones que se le hicieron a la casa, como el empañote, la pintura, el cielo raso,  el enrejado, el garaje y el resto de aditamentos necesarios para la comodidad de la naciente familia. De esta forma, para 1980, según mi estimación, presentaba el aspecto que muestra en las fotos que acompañan esta crónica.

Como hacía referencia  al principio, mi hogar lo adornaban dos árboles frondosos que mi   progenitor, gran amante de la naturaleza, sembró al pie de la terraza. Según recuerdo, uno de ellos era un roble morado o  Tabebuia rosea y el otro de la especie  Thespesia populnea.    Estos, junto con los  otros dos plantados por  los vecinos de la casa de al lado (dos acacias rojas o Delonix regia), formaban una sombra que bañaba  la estancia. El aspecto de aquello se asemejaba a una bóveda tapizada de las hojas y ramas entrelazadas de las cuatro copas arbóreas.

En consecuencia el ambiente de la terraza de mi casa era fresco y agradable a cualquier hora del día. Mi padre lo sabía y con frecuencia se sentaba en las tardes sabatinas a leer el periódico bajo la protección de la arboleda, así como a veces lo hacía para tomar unas cervezas y escuchar música.  Ni que decir de aquellos  lunes de carnaval, cuando invitaba a los vecinos a degustar un sancocho y departir con ellos al son la música emanada de su poderoso equipo de sonido “Pioneer”.


 

Incluso en  pleno medio día, mi terraza invitaba a  sentarse y tomar aire. Al fondo a la izquierda, un arbol tipo almendro (Terminalia catappa) , en el centro un Thespesia populnea y más allá a la derecha, un caucho (Hevea brasiliensis

Por alguna razón, contemplar aquella bóveda arbórea se  convirtió en una diversión. A menudo salía a la terraza  a verla e imaginaba que me reducía de tamaño y piloteaba un pequeño avión que sorteaba la maraña de ramas y hojas. O que vivía en alguna pequeña casita adosada a una rama. También me encantaba el sonido que producían cuando llegaban las brisas de diciembre, era muy tranquilizador, máxime cuando sentía en mi cara el embate agradable de la corriente de aire fresco. 

A veces, me sentaba en uno los pilares que coronaban los extremos de la terraza para contemplar las ramas más altas, viendo cómo se bamboleaban al son del viento. Hace unos días soñé con aquella terraza, con aquellas hojarascas, con aquella arboleda; soñé que estaba tirado en el piso viendo todo aquello mientras experimentaba una gran felicidad. ¡Cómo me gustaría retroceder en el tiempo para vivir de nuevo todo aquello!


Roble morado (Tabebuia rosea)


. Thespesia populnea 


Posdata: Información para los ñoños y frikis de la tecnología retro: ambas fotografías fueron tomadas por mi padre, probablemente usando una Kodak Ektralite en la primera y una ZENIT   Réflex  en la segunda respectivamente. 

martes, 3 de octubre de 2023

Somalia, domingo 3 de octubre de 1993




Se conmemora en estos días un hecho poco mencionado por el grueso del público: los 30 años de la batalla de Mogadiscio (capital de Somalia). El antecedente más claro fue la operación “Restaurar la esperanza”, una coalición de 22 países liderada por EU que en 1992 llegó al país del cuerno de Africa con el objetivo de impedir que los señores de la guerra, entre ellos Mohamed Farrah Aidid el jefe de la poderosa Alianza Nacional Somalí NSA , se apropiaran por la fuerza de los alimentos que repartían las misiones humanitarias. El despliegue tenía la venia de la ONU y supondría el fin de una larga serie de guerras tribales, hambruna e inestabilidad política en Somalia.


No obstante, si bien se garantizó  la repartición de comida, las milicias de Aidid, quien gobernaba de facto a Mogadiscio  vieron en dicha intervención una amenaza y comenzaron  atacar a personal de las Naciones Unidas. La matanza del 5 de junio de 1993 de 25  cascos azules paquistaníes  por orden del señor de la guerra, fue un duro golpe a los objetivos  de la operación humanitaria. Tanto, que condujeron a que líder miliciano fuese declarado prácticamente un objetivo militar, cosa inédita para una misión de mantenimiento de la paz.   El  12 de julio de 1993 un hecho  agravó aún más la situación:  la operación militar contra la  “casa de seguridad” donde se escondería  Aidid , apoyada por la ONU y  llevada cabo bajo el liderazgo de EU. El ataque mató a un número indeterminado de personas (las fuentes difieren entre sí), muchas de ellas somalíes moderados que apoyaban la intervención humanitaria .  La muerte de nativos inocentes a manos de la comunidad internacional  enfureció a la población, quien se ensañó con 4 periodistas occidentales que intentaban cubrir la noticia , los cuales  que fueron linchados por una turba. 


Dado que el escurridizo señor de la guerra seguía vivo y ante la incapacidad operativa de los contingentes de paz para atraparlo,   el presidente Bill Clinton, con el respaldo de la ONU, aprobó el envío de tropas de élite para buscar y capturar a Mohamed Farrah Aidid. Estas la componían unos 400 efectivos entre rangers del ejército de los Estados Unidos y  soldados de élite  de la Fuerza Delta, todos ellos bajo el mando del general  William F. Garrison.


Es en estas circunstancias  donde se escenificó la batalla de Mogadiscio. En la tarde del  3 de octubre de 1993 se llevó a cabo, por parte de una fuerza combinada de Rangers y Deltas apoyados por helicópteros MH-6 Little Birds y Black Hawk, un operativo destinado a capturar al ministro de asuntos exteriores de Aidid, Omar Salad Elmi, y a su principal asesor político, Mohamed Hassan Awale quienes se les hacía reunidos en el Hotel “Olympic”, en pleno centro de la ciudad. La misión debía durar una hora, el general Garrison confiaba en que el entrenamiento de la tropas , el apoyo aéreo, la potencia de fuego y el efecto sorpresa haría posible un buen resultado sin bajas. No fue así.


Lugar del siniestro del super 6-4 de Michael Durant.

Los milicianos estaban preparados, escondidos en todos los rincones de la vieja ciudad africana. A los gringos les saldría caro atacar en pleno día y en una zona tan céntrica. Los hombres de Aidid tenían abundante munición proveniente del mercado negro y un arma letal: el lanzador de granadas propulsadas  RPG-7 soviético. Dos helicópteros Black Hawk, el Súper 6-1, pilotado por los oficiales Cliff "Elvis" Wolcott y Donovan Briley y el Súper 6-4, pilotado por el oficial Michael Durant, fueron derribados merced a estas armas. De esta forma se perdió la iniciativa y ahora las fuerzas de EU, compuestas por 160 hombres, debían enfrentarse a cientos de milicianos. El combate se prolongó hasta la mañana del  4 de octubre, dejando un saldo de 19 soldados estadounidenses muertos, uno secuestrado (el piloto del super 6-4, Michael Duran, que fue liberado días después) y 79 heridos. Solo la intervención de un  convoy multinacional , incluyendo   fuerzas de la ONU, pudo rescatar a los soldados supervivientes, heridos y muertos. Por el  lado de los somalíes, la cifra de bajas no ha podido establecerse con claridad, se habla de 300 milicianos o civiles  muertos, quizás más. También de unos 2000 heridos.  



Representación de la llegada de los MH-6 Little Birds al lugar del asalto.


Lo más relevante a nivel mediático con respecto a este acontecimiento, fueron las imágenes propaladas por los medios de comunicación de cadáveres de soldados estadunidenses arrastrados  por somalíes exultantes a través de  las calles de  Mogadiscio, todos los muertos vejados provenían  del segundo aparato abatido, el super 6-4. De hecho, al sitio de  ese siniestro  no pudo llegar ningún contingente de rescate proveniente de la base de los EU ubicada en el aeropuerto local; solo acudieron a él dos francotiradores DELTA, los sargentos  Gary Gordon y Randy Shughart que pidieron expresamente ser insertados    para defender a a las victimas del derribo.


Randy Shughart  y Gary Gordon, los dos francotiradores DELTA que ofrendaron sus vidas 
para defender a la tripulación del super 6-4.


Las valerosas acciones de estos francotiradores, que se enfrentaron  solos a los milicianos, ayudaron a salvar la vida del piloto Michael Duran. Murieron finalmente superados en número y con las municiones agotadas para luego sus cuerpos  ser convertidos en botín   para las turbas.

 


Muerte de Shughart y Gordon, según recreación de la película 
"La caída del Halcón Negro" de Ridley Scott. 
 

Mogadiscio y su batalla  provocaron un giro abrupto en la política exterior de Estados Unidos, aquellas imágenes horrendas laceraron la sensibilidad del pueblo estadounidense. Por eso, el presidente Bill Clinton canceló de plano la misión en Somalia, por esa razón no quiso intervenir en el genocidio de Ruanda en 1994... Había un temor visceral de que muchedumbres  descontroladas mataran y arrastraran soldados de EU.  De ahora en adelante solo se intervendría si estaban comprometidos los intereses de la unión, nada de defender pueblos ajenos, ni repartir comida.


El libro de Mark Bowden sobre la batalla de Mogadiscio.


En 1999 el periodista y escritor estadounidense Mark Bowden publicó un libro titulado en Latinoamérica  “Black Hawk derribado” donde, tras una ardua investigación, cuenta en clave de novela los acontecimientos acaecidos desde la óptica de los soldados involucrados en la batalla. Creo que es el mejor trabajo histórico que existe al respecto. Después, en 2002, el director británico Ridley Scott dirigió la versión cinematográfica del libro. Tanto la novela  como el film los he consumido con vivo interés, ya que para el servidor que escribe estas líneas  la batalla de Mogadiscio es sin duda  uno de los sucesos históricos más relevantes y dramáticos  del S XX. 


Para más información:

Black Hawk derribado, Mark Bowden (1999)

La verdadera historia de Black Hawk down, History Channel  (2005)

https://www.documaniatv.com/historia/la-verdadera-historia-de-black-hawk-down-video_fbcc83ae1.html


viernes, 23 de junio de 2023

El sumergible Titán

A propósito de la terrible tragedia del sumergible “Titán”, y como entusiasta del tema de exploración submarina, no podía dejar pasar  esta oportunidad para  escribir al respecto.


Inmersiones tripuladas  más profundas.

 La primera fue la del batiscafo “Trieste” en 1960 piloteado por Don Walsh y Jacques Piccard quienes descendieron en la fosa de las Marianas  alcanzando  la máxima profundidad de esta, llamada “Abismo Challenger”. Los instrumentos del batiscafo registraron  10 917  metros de profundidad. En 2012 el director de cine y entusiasta de la exploración submarina James Cameron llegó a las profundidades de la fosa a bordo del sumergible “Deepsea Challenger”. Según las mediciones de abordo alcanzó los 10 898 metros.  Es decir, que  el record del objeto tripulado que ha alcanzado más profundidad oceánica en la historia sigue estando en manos del Trieste.

 

¿Qué  tan buena era la calidad de construcción del Titán?

Tanto el batiscafo Trieste como el sumergible  Deepsea Challenger fueron concedidos por verdaderas autoridades en el ramo. El primero, fue diseñado nada más y nada menos que por  el físico Auguste Piccard, pionero y explorador suizo. Y el segundo fue construido y diseñado por un conglomerado de corporaciones e instituciones, entre las que están el instituto  Scripps de Oceanografía y el Laboratorio de Propulsión a Chorro. También estuvo involucrada la National Geographic. Es decir, que por la cualificación de sus creadores  estos aparatos estaban perfectamente blindados  contra fallas para realizar las misiones de inmersión. Algo que se demostró en la realidad.

Observando los videos e imágenes del Titán puedo decir, como aficionado conocedor del tema, que no se trataba de un aparato muy robusto. Era palpable que era un sumergible espartano y sencillo. ¿Su estructura podía soportar la fatiga provocada por  inmersiones realizadas durante años? ¿Cumplía con los altos estándares de diseño y fabricación para ser un vehículo submarino de profundidad? Para este servidor el aparato tuvo una falla estructural provocada por la fatiga, lo cual, sumado a la profundidad a la que estaba operando (3000 mts) condujo a una mortal implosión.





miércoles, 15 de febrero de 2023

Cuando un amor platónico traspasa el velo del tiempo

 

La   curiosa historia de la musa de Boticelli


Recreación libre de Simonetta pintada por el autor del blog, Héctor Barceló.
  

Para quienes hayan tenido la gran fortuna de visitar la    galería Uffizi, en Florencia Italia, debe ser una experiencia sobrecogedora apreciar “El nacimiento de Venus” ( 1485–1486) del gran pintor italiano renacentista  Sandro Boticell. Esta pintura  ha sido aclamada a lo largo de la historia como una de las  más hermosas que haya podido ser concebida, es de esas obras que cumplen cabalmente la premisa clásica del arte: crear belleza. Pero, detrás de este portento de inspiración, se escondería la historia de un amor; por lo menos, según se ingiere de la obra y vida de Botilleci. 

                                      

¿La  beldad  desnuda que aparece como protagonista en esta magnífica pieza de arte  es producto de la fantasía del pintor o fue inspirada en una mujer real? El consenso de los historiadores es que fue inspirada en Simonetta Cattaneo que fue una musa y modelo de artistas del Renacimiento italiano. Se trataba de una joven muy admirada en su época por su gran belleza, la cual encajaba en el ideal renacentista. No hay datos precisos sobre el lugar y fecha de su nacimiento, pero el consenso es que posiblemente nació el 28 de enero o el 30 de marzo en Génova o, según otra hipótesis, en Portovenere Italia (según algunas versiones, el nombre de esta ciudad tiene que ver con un antiguo templo dedicado a la diosa Venus) Era hija de Cattocchia Spinola y el noble genovés Gaspare Cattaneo Della Volta. No se sabe casi nada de su infancia, la cual se presume que fue sin afujías dada la posición social de sus progenitores.

 

En abril de 1465, a  los  16 años de edad la jovencita contrajo nupcias con Marco Vespucci, hijo de Piero Vespucci, quien fue, según versiones de algunos autores, pariente lejano del famoso explorador Amerigo Vespucci. Sin duda tubo que ser un matrimonio concertado, dada la prominencia del pretendiente, quien, en un viaje a Génova, quedó inmediatamente  prendido por aquella lindeza cuando la vio  por primera vez.

 

Hay versiones que ubican el casamiento de la  pareja en la Iglesia genovesa  de San Torpete para después  establecerse en Florencia, otras fuentes dicen  que primero   se establecieron en esta ciudad y posteriormente se casaron.  En todo caso allí, en el ambiente florentino lleno de arte y cultura,    Simonetta Vespucci (ya usando el nombre de casada) causó  impresión despertando admiración por su bello semblante. Personajes como los hermanos Lorenzo y Juliano de la poderosa familia de los gobernantes Médici cayeron fascinados. La anécdota más difundida que demostraría esta fijación, cuenta que Juliano de Médici actuaba personalmente en un torneo al estilo caballeresco medieval y  durante el desfile previo al combate, su escudero llevó un estandarte pintado por Boticelli donde se podía apreciar el rostro de Simonetta representando a la diosa Minerva sosteniendo la cabeza de Gorgona bajo el lema La Sans Pareille (La Sin Igual).


Como era de esperarse, Juliano fue uno de los “vencedores” del torneo y dado que Simonetta era la dama por la cual luchaba, salió elegida como “Reina de la belleza”. Desde entonces la popularidad de aquella chica forastera creció como espuma y empezó ser modelo requerida de varios artistas prominentes como Piero di Cosimo y los hermanos Domenico y David Ghirlandaio. Sin embargo, el que más la admiró fue Sandro Botticelli que la pintó insistentemente en varias de sus obras. Es tanta la prevalencia de esta actitud, que ha llamado la atención de los historiadores de arte.

            

No se sabe con precisión donde y como el pintor italiano  conoció a Simonetta,  ¿llegaron a ser presentados? ¿Solo la conocía de lejos? Lo  cierto es que le causo gran fascinación. La imagen, quizás la sonrisa, los ademanes y la mirada de la chica quedaron grabados para siempre en la mente de Sandro Boticelli. Los artistas suelen ensalzar  la belleza y convertirla en una fijación  idealizada, en este contexto no es difícil  imaginar a un Boticelli viviendo una especie de  “amor platónico” (si aceptamos el significado coloquial del término) por una mujer joven y bonita. Si bien, hay hipótesis  que afirman que solo se trató de una admiración de tipo artístico y estilístico, lo que se acepta comúnmente es que fue algo más que eso.

 


  El enamoramiento, infatuación o admiración de Boticelli hacia su musa tiene ingredientes llamativos como el hecho de que, al parecer,  ella nunca posó para él. ¿Por qué, si era un artista reconocido  en los círculos donde se movía su mujer admirada, no solicitó que fuese su modelo?  Podría  haber usado su influencia con los Médici para conseguir que posara para  él. Quizás no hizo gestiones para acercarse a ella pensando que algún día lo haría, tal vez fue aplazando ese momento...  Hasta que ocurrió lo impensable.


La  agraciada dama   que llenaba de luz los círculos artísticos y sociales de la alta nobleza florentina se apagó y paso a la vida eterna el 26 de abril de 1476, a los 23 años. Se cree que su deceso fue provocado por una tuberculosis, aunque en realidad no se sabe exactamente el diagnóstico. Se especula que también pudo ser la peste, incluso, hay quien ha propuesto la rocambolesca idea  del envenenamiento (¿celos de su marido? ¿Enemistad de su suegro con los Médici? ) El lamentable deceso  conmovió a la sociedad de Florencia donde le realizaron un funeral destacado. No obstante, el marido de Simonetta, Marco Vespucci (que “desaparece” de escena durante todo el tiempo que el matrimonio vivió en la ciudad) volvió  a casarse muy pronto. De hecho, se desconoce  su reacción ante la avalancha de halagos  o pretendientes  advenedizos de los que seguramente fue objeto su esposa.  Quien de verdad debió sentirse herido en esos momentos fue Boticelli, porque a partir de la infortunada fecha es cuando podemos encontrar en su producción obras con la imagen de Simonetta.

 

Padeciera que la muerte de la joven “activó” en el artista lo que sentía por ella, algo que tal vez, como ya insinué anteriormente, no se atrevió a manifestarle cuando estaba viva. De esta forma, obtuvo la motivación para retratarla en forma de diversos personajes en sus pinturas temáticas (aunque hay un cuadro expresamente dedicado a la difunta).  El servidor que escribe estas páginas cree que eso es lo que pudo haber pasado. Boticelli en realidad estaba homenajeando o evocando a su doncella admirada, a la musa que presuntamente amó y admiró en silencio.


Pos data: Quedan muchas preguntas en el tintero, por lo que no descarto una segunda parte de este tema. ¿Pintó Boticelli  de memoria el rostro de Simonetta en el estandarte de Juliano Médici? ¿O Juliano le facilitó la oportunidad de que Simonetta le posase para pintarla mejor?  ¿Juliano y Simonetta tuvieron algún affaire? Examinando las pinturas de Boticelli, es claro que antes de la muerte de Simonetta, otro rostro hace el papel de vírgenes y otros personajes femeninos de sus cuadros. ¿Era otra modelo?¿Y si es así, de quien se trataba? 







Recordando los TV de la casa , parte I

En la crónica "El televisor Hitachi de perillas" de mi serie de remembranzas , mencioné  brevemente   algunos televisores que  tuv...