En 1984 el cantautor panameño Rubén Blades lanza su primer álbum con la agrupación del solar. Un trabajo revolucionario y conceptual, donde Blades innova sobre la musicalidad de la salsa: la no inclusión de instrumentos de viento, el uso protagónico de la batería en sinergia con el tradicional timbal, la inclusión de teclados y guitarra eléctrica. Todo esto sumado a instrumentos como el vibráfono y el tradicional piano, que llega a niveles magistrales de la mano de Óscar Hernández. Además, la producción incluye fusiones de diferentes aires musicales como el reggae, jazz latino o el rock.
Blandes también modificó la apariencia tradicional de una agrupación salsera. Dependiendo de la audiencia, Seis del Solar se presentaba al público con músicos vestidos informalmente según el gusto de cada uno, prescindiendo de uniformes, coristas y bailarines. Dado que eran músicos versátiles , ellos mismos hacían los coros. Tampoco había coreografías montadas, la intención era más bien emular una banda. De hecho, la imagen de la portada es fenomenal, podría pasar como un disco de pop o rock.
A todo esto hay que sumarle el contenido social y político de las letras. Había reflexiones y denuncias sobre la situación de los países del tercer mundo, las dictaduras y regímenes autoritarios, etc.
Como se dice popularmente para elogiar a una excelente obra musical, este trabajo discográfico “no tiene pieza mala”,pero, descatacan dos canciones: “El padre Antonio y su monagillo Andrés” y “Buscando América”, homónima del título del álbum.
La primera es un homenaje al sacerdote salvadoreño Arnulfo Romero, asesinado por los militares que dominaban el Salvador a principios de los 80s y la segunda es el colofón del álbum: una oda épica , monumental y reflexiva sobre América y su futuro. Pienso que la parte musical es tan emocionante y exultante que no hay forma de describirla. Solo anotaré que el solo de piano de Óscar Hernández y el de timbal de Ralph Irizarry (trepidante, sin pausas entre redobles) son electrizantes.
Posdata: Conservo el vinilo “Buscando América” y lo pongo a sonar como lo hacía mi papá, en su “PIONEER KH-8855” plateado, hace 39 años.
El disco de mi padre, sonando esta vez con un amplificador "Technics" y un tocadiscos "Sony"
The Beatles nunca dejará de sorprenderme, ya que siempre encuentro un motivo para volver a
hablar de su música. Basta escuchar una vez más un álbum de ellos para
encontrar algo nuevo que no se había percibido antes, ya sea un sonido, una
nota u otro detalle.
Esta vez me refiero a "Good Night", un tema que cierra el mítico "Álbum Blanco" y que,
además, no es no muy conocido por el fanático profano. Originalmente se
concibió como una canción de cuna que John Lennon le compuso a su primer hijo
Julian. Es aparentemente sencilla pero de extraordinaria dulzura y ternura.
Toda una obra al mejor estilo Beatle, que básicamente tenía estos tres
componentes: sencillez, belleza y efectividad.
Tres elementos
me llaman poderosamente la atención en esta canción: la melodía, los arreglos
musicales y la voz solista. Del primero, no hace falta describir con líneas lo
que se puede disfrutar con los oídos, una preciosa melodía acompañada de una
letra íntima y sutil; con respecto al segundo, los arreglos son inspirados en
el estilo de las bandas sonoras de los largometrajes clásicos de Disney donde
hay cuerdas, voces angelicales y diversos efectos; en cuanto al tercero, la voz
es singularmente cálida y serena, casi un susurro al oído. Para quien apenas
empieza a escuchar a los Beatles, podría ser la voz del mismo Lennon, o la de
Harrinson o Mc Carthey. Pero no, es la voz de Ringo Star. Del por qué le fue
asignada la interpretación vocal, tiene una explicación lógica: se necesitaba
un tono bajo, susurrante y tierno. Y aunque el resto de los Beatles estaban
perfectamente capacitados para lograrlo, pensaron que si lo hacía una persona
con capacidades vocales limitadas, se obtendría un resultado más espontáneo. De
hecho, Ringo canta sin emular ningún artificio, logrando una interpretación muy
natural que hizo posible una canción sin ningún tipo de rebuscamiento. La obra la completa el maravilloso arreglo orquestal del quinto Beatle, George Martin.
Otras características estilísticas de la
canción
Más allá del
hecho de que Good Night nació como una nana, cabe resaltarle otras
características, como lo es su estampa Art Pop. En efecto, esta canción es un
ejemplo de esta tendencia artística que precisamente estaba fresca a finales de
los 60s (cuando se lanzó en Álbum Blanco) Así como los artistas plásticos
usaban iconos comerciales y populares para inspirar pinturas (Andy Warhol con
sus latas de sopas, Roy Lichtenstein con sus comics del tipo que aparecían
profusamente en los periódicos) los Beatles tomaron un estilo musical comercial
( tipo Disney ) para arreglar su canción. Porque esencialmente las películas de
Walt Disney (incluyendo, por supuesto, sus bandas sonoras) fueron, y han sido,
un icono de la cultura popular.
Para finalizar, como dato curioso, se ha dicho que el comediante y escritor mexicano Roberto Gómez Bolaños (Q.E.P.D) se inspiró en esta canción para componer e interpretar "Buenas noches, vecindad"; pieza musical que aparece al final del icónico capítulo "Vacaciones en Acapulco" de su famosa serie humorística "El Chavo del Ocho".
Portada interior del famoso "Álbum blanco" de The Beatles