martes, 9 de junio de 2026

Cuando los colores fluyen en el aire, parte I

 

Fragmento de la pintura aerográfica "ABANICO CREATIVO" de
Héctor Barceló, autor del BLOG y de este artículo.

Amor a primera vista.

En   1992 me encontraba en  el segundo semestre de diseño publicitario en la universidad, estaba en la clase "Diseño I"  cuando  una compañera se presentó ante el profesor con   una cajita negra muy bonita. La abrió y de ella emergió la imagen de un pequeño aparato metálico y brillante. Parecía un lapicero con una pequeña palanca y una rosca para conectarle una manguerita, también tenía adosado a su cuerpo un orificio para unirle  un depósito de pintra. El profesor lo tomó delicadamente con sus manos, seguidamente  explicó que se trataba de un "aerógrafo" y que servía para pintar pulverizando la pintura... Que era algo así como una pistola atomizadora en miniatura.  Desde entonces, me obsesioné con el.


Ya en casa, le expliqué a mi padre todo sobre la naturaleza de aquel aparato. Le dije que deseaba tener uno para aprender a usarlo. Sabía que era muy costoso, pero, afortunadamente, mi progenitor tuvo siempre los medios para darme todo lo que necesitaba, además, sabía muy bien que le iba a dar buen uso. "El sábado vamos a comprarlo", respondió. Fuimos a "Arquitectura 76", el vendedor nos mostró un aerógrafo marca "Paasche" modelo  VL (esta marca ha sido  la más popular en Colombia)  Aquel sábado, regresaba a casa emocionado con mi primer aerógrafo (que aún conservo).

Una imagen similar  al kid recibido en 1992. 


Mi papá no se conformó con comprarme el aerógrafo, sino, que me dio el compresor para poder usarlo. El mismo armaba el equipo, hacía el arranque de la unidad, conectaba el tanque y fabricaba los filtros. Con mucha dificultad al principio (pues, es una técnica difícil) fui aprendiendo a domar el instrumento. Leí todos los libros que había en la biblioteca sobre el tema y también compré algunos. A lo largo de los años he logrado un aceptable grado de dominio, además he adquirido otros aerógrafos (tengo seis ) El último de los cuales es el "Paasche raptor", el más nuevo de la marca estadounidense.

A finales del último semestre lectivo de 1995, apareció en la revista de la universidad un artículo mi autoría sobre aerografía. A continuación reproduzco su contenido con algunas actualizaciones (dar clic en el enlace)

Qué es la aerografía?

 Es la técnica pictórica que utiliza la pintura pulverizada a través de un chorro de aire para aplicar color cobre una superficie plana o tridimensional. El instrumento esencial en esta técnica es el aerógrafo , que es en resumidas cuentas el aparato que usa el ilustrador para pulverizar la pintura merced a una fuente de aire comprimido.


TIPOS DE AERÓGRAFÍA
Hay tres tipos esenciales de aerografías:
De máscara fija
De máscara suelta.
A mano alzada

La primera  (que, por cierto, es la que más requiere habilidad y destreza) consiste en pintar reservando el espacio mediante una máscara previamente recortada. La máscara se hace por medio de una película autoadhesiva transparente que se pega sobre la superficie de trabajo para después recortar con un bisturí aquellas zonas donde el artista desea rociar pintura. Esta operación se repite pacientemente muchas veces hasta que queda completada la ilustración. Obviamente mientras se rocía una zona recortada el resto de la pintura queda cubierta con la película, lo que imposibilita tener una visión completa de ella mientras se pinta. Esto obliga al artista a memorizar la parte del trabajo que está tapada (recordar su tonalidad de sus colores, su intensidad etc) para poder desarrollar correctamente la zona que está pintando en ese momento. Esta es  la razón por la cual se afirma que el artista de aerógrafo “pinta a ciegas” .La  aerografía de máscara fija es la usada a nivel profesional para trabajos destinados a la impresión, y fundamentalmente es para soportes de tamaño relativamente pequeño.


En el segundo tipo, de máscara suelta, el espacio a pintar no se reserva con película adhesiva, sino, con otro tipo de elementos, tales como: cartulinas, acetatos, cartones, o cualquier otro material. Así, el artista utiliza sendas máscaras recortadas de diversas formas para reservar o tapar zonas. Como estas máscaras no se pegan a la superficie de trabajo se les llama “sueltas”. Se pueden asegurar, para que no se vuelen mientras se rocía, con la mano o con (si el soporte lo permite) cinta adhesiva, chinches, alfileres etc.

Utilizando mascara fija o película enmascaradora.


Máscara suelta sobre  tela.


El autor del texto trabajando con  el aerógrafo (Paasche raptor) sobre   un lienzo.


Ya en el tercer tipo no se usa ningún tipo de máscara, ya que el artista resuelve toda la ilustración  libremente sin delimitar y reservar zonas. Graduando el grosor del choro de pintura pulverizada, resuelve volúmenes, define bordes etc.
Es más común este tipo de aerografía en el muralismo donde el tamaño del área de trabajo hace oneroso el uso de máscaras para cubrir zonas a pintar.


Sin embargo, y por experiencia propia, lo más común y recurrente es que muy poco se use al cien por ciento un solo tipo de aerografía durante el desarrollo de una pintura, incluso si es un mural. Aunque se este aplicando película autoadhesiva, habrá algún momento en que se recurrirá a una máscara suelta para definir algún detalle (un brillo borroso con pintura blanca, un borde que deseamos se vea difuminado etc.) O en algunas ocasiones se hará necesario pintar a mano alzada en ciertas zonas, como un celaje con nubes por ejemplo.
Igualmente, pintando un mural podrían emplearse mascaras para definir los detalles que  el artista crea necesario.


Pinturas y soportes

Es posible utilizar cualquier tipo de pintura en la aerografía: Óleo, Acrílico, vinilo, laca, acuarela, tinta. Sin embargo, sólo esta última puede usarse directamente, sin necesidad de diluirla; lo cual, la convierte en la más utilizada ya que no hay peligro de que se tape el aparato. En cuanto al resto, el aerógrafo las pulveriza siempre y cuando se diluyan muy bien con el solvente adecuado  (hasta que queden con la consistencia de la leche) para garantizar el buen rendimiento del aparato. 

Con los soportes  pasa igual: se puede usar cualquiera, ya sea papel acuarela, cartón durex acetato, lienzo o la superficie de una pared. Generalmente uso como soporte cartón durex y lienzo aplicando acuarela líquida  y acrílico respectivamente.


El aerógrafo

El aerógrafo se ha constituido en una importante herramienta de expresión gráfica a través de la historia, ya sea en el aspecto publicitario o artístico. Fue inventado en 1893 por el acuarelista inglés Charles Burdik en su afán de encontrar una forma rápida y efectiva de colorear celajes.

Básicamente el aerógrafo funciona gracias al principio de atomización interna, Un caudal de aire comprimido pasa por la boquilla donde se mezcla con la pintura. El vacío que se crea en la parte delantera de la boquilla hace ascender la pintura del depósito y la mezcla con el aire comprimido, lo cual permite su salida en pequeñísimas partículas agrupadas en forma de chorro. Este puede ser controlado y regulado alternando la proporción aire/pintura mediante una palanca.

El suministro de aire es controlado por un preciso sistema de válvula ubicado en el cuello del aerógrafo. Cuando se oprime hacia abajo la palanca, la válvula deja pasar el aire inmediatamente.


FUNCIONAMIENTO DEL AERÓGRAFO

El la parte delantera del aerógrafo está la tapa de aire y esta a su vez, aloja la boquilla. La tapa de aire está diseñada para dejar pasar aire alrededor de la boquilla. Unida a la tapa de aire por medio de una rosca está la guarda de la boquilla que tiene la misión de protegérla de posibles golpes.

La boquilla es la parte más importante del aerógrafo, puesto que tiene el encargo de controlar el chorro de pintura. Justo dentro de la boquilla se encuentra la aguja de fluido que se mueve hacia delante y hacia atrás; esta cooperación conjunta entre la aguja y la boquilla permite controlar el flujo de pintura proveniente del depósito de pintura. La aguja pasa a través de la columna ahorquillada de la palanca de control, de su caja de muelle y se apoya suavemente en la punta de la boquilla. Para mantenerse fija en su posición, la aguja tiene un tornillo de sujeción.


Ilustración: Héctor Barceló, autor del artículo.



Ilustración: Héctor Barceló, autor del artículo.



Mis aerógrafos

Desde 1992 he tenido varios aparatos. He aquí una cronología de todos mis aerógrafos:



Paasche VL ( 1992). Regalo de mi padre. Aún lo conservo y uso.


Astek 3000 S (adquirido en 1999, operativo)


GGB de acción doble ( adquirido en 2013, en uso)



GGB de acción doble ( adquirido en 2013, en uso)


Paasche VL  (adquirido en 2014, operativo) 


Paasche raptor, el ultimo adquirido (2019)



Tengo, además, dos pistolas de acción simple marca GGB para pintar superficies grandes:












Finalizo la primera parte de este maravillos tema. Atentos a la segunda entrega.

Entrada publicada originalmente en 2011 en el blog  "Artiscropolis", actualizada en 2019 y 2023. Posteada de nuevo en el presente  blog.

domingo, 3 de mayo de 2026

Hace 81 años

El 30 de abril de 1945 se suicida en su búnker Adolf Hitler  junto con su esposa Eva Braun (se habían acabado de casar en una inusual ceremonia civil). Ocho décadas  años han pasado desde entonces y aún persiste  el misterio sobre el destino del cadáver del dictador. Sin duda, el secretismo de la entonces Unión Soviética, cuyo ejército había llegado primero a Berlín de la mano del mariscal Zhúkov y tomaría posesión  del Búnker  el  2  de mayo, ha sido la principal causa de desusado misterio.  Stalin estaba obsesionado con la posibilidad  de  un escape de  Hitler y  estuvo en contacto permanente con su mariscal  a fin de asegurarse de que  su enemigo  fuera capturado o dado de baja. No obstante, a pesar de recibir confirmación de sus servicios de inteligencia de que habían encontrado los restos del Hitler y Eva Braun, nunca pudo sacarse totalmente de su cabeza tal obsesión.

 

La información gaseosa sobre el paradero del famoso cadáver y las dudas de Stalin ha dado pie a hipótesis    disímiles  como aquella que propone un escenario en el cual, Hitler no se suicidó, sino, que escapó del búnker (a pesar de su lamentable condición física), burló el asedio del Ejército Rojo  y logra salir de Alemania en un U-boot (submarino alemán)… O en un avión, como dicen otros. Los defensores de esta corriente también sostienen que, una vez libre, Hitler se radicó en Argentina donde el gobierno de Perón lo acogió.  Hay varios autores que presentan estos hechos como ciertos, incluso, uno de ellos afirma que Hitler estuvo en Colombia.

Entrada externa al búnker de Hitler, fotografíado en 1947.


El consenso más aceptado entre los historiadores  es que los restos de Hitler y Eva Braun fueron incinerados y  encontrados  en las afueras del búnker cuando este fue capturado por el ejército rojo. Los huesos fueron llevados posteriormente   a la Unión Soviética y parte de ellos los conserva la actual Federación de Rusia. Al respecto recomiendo para los adeptos  de este tema histórico, el libro “ La muerte de Hitler” (2019) de la investigadora y cineasta ruso-estadounidense Lana Parshina y el periodista y documentalista francés Jean-Christophe Brisard, quienes después de una larga y contumaz gestión ante las autoridades rusas, les permitieron tener acceso  a los restos del pintor austriaco. La conclusión de la investigación asesorada en lo científico  por el patólogo forense y paleo patólogo francésPhilippe Charlier, es que dichos restos son auténticos.  


Igualmente, es recomendable la obra clásica de H.R.Trevor-Roper (1946), “Los últimos días de Hitler”.  Ambos libros llegaron a mis manos en circunstancias diferentes; el primero lo compré en 2021 en un puesto de revistas de un cajero, el segundo fue encargado por mi padre a Círculo de Lectores en los años ochentas.





lunes, 27 de abril de 2026

Hace cuarenta años




El 26 de abril de 1986 ocurrió el accidente de Chernóbil (Ucrania) , la central nuclear más potente de la antigua Unión Soviética. Un acontecimiento contribuyó , sin duda, a la futura desintegración de la URSS dado el tremendo golpe político que significó.

Los reactores nucleares de la central tenían defectos de diseño y las autoridades los sometían a evaluación periódica, mediante simulacros, a fin de medir que tan fiables eran. Las pruebas de años anteriores a 1986 dieron resultados negativos, los reactores eran inseguros en caso de una interrupción accidental o fallo. Esto lo sabían las autoridades atómicas de la URSS, quienes en vez de arreglar técnicamente el problema, insistieron en realizar una prueba más. Los administradores de la central de Chernóbil sentían presión para que se dieran buenos resultados.

El simulacro se programó para la madrugada del 26 de abril. Viktor Bryukhanov, director de la central de Chernobyl; Nikolai Fomin, Ingeniero jefe ; Anatoly Dyatlov, Ingeniero jefe adjunto, se propusieron a toda costa mostrar un parte favorable de la prueba. De esta forma, tenían la garantía de que obtendrían beneficios del aparato burocrático del gobierno. Dyatlov fue en persona a la sala de control del reactor numero 4 para dirigir las operaciones. Se intentó simular un corte de suministro eléctrico para verificar si las turbinas podían alimentar las bombas de agua de refrigeración. Asimismo, a fin de recrear un estado de emergencia, redujeron la potencia del reactor a niveles considerados inestables y se apagaron sistemas de seguridad vitales.


El reactor se forzó al máximo a las órdenes de Dyatlov y, debido a las fallas de diseño, se empezó a volverse inestable (peligro de explosión debido a una reacción de fisión sin control). Ante esto, el supervisor Alexander Akimov activo el botón AZ-5 (Defensa de Emergencia Rápida 5) un recurso de “freno de emergencia” para intentar estabilizar el reactor. Sin embargo, de nuevo por el mal diseño del reactor, esta acción aceleró la reacción nuclear en vez de estabilizarla, lo que condujo la explosión final que voló el núcleo. Cabe aclarar que los operadores que hacían turno esa madrugada no sabían nada de esos defectos de origen, no los habían preparado para la prueba. Hicieron lo que su entrenamiento y experiencia les indicaba.

Gran parte de las causas del siniestro se divulgaron al mundo después de la caída de la URSS merced a las memorias testimoniales del científico soviético Valeri Legásov, miembro clave de la comisión gubernamental creada para investigar las causas del accidente y adoptar las medidas necesarias para minimizar sus efectos. El desastre expelió a la atmósfera una gran nube radiactiva, lo que obligó a evacuar la ciudad dormitorio de Pripyat (construida para alojar a los operarios de la central y sus familias), la ciudad de Chernóbil y los habitantes en un área de 30 kilómetros a la redonda. Hubo que construir dos sarcófagos (el original en 1986 y el más robusto en 2018) encima del destruido reactor número 4 para contener los efectos de la radiación.

Hoy día, los cuatro reactores de la central de Chernóbil están inactivos y Pripyat es una ciudad fantasma.


Posdata: El nombre oficial de la central nuclear era: “Central Térmica Nuclear Memorial Vladímir Ilich Lenin”), pero ha sido siempre conocida como “Chernóbil” por la ciudad homónima que se situaba a tres kilómetros de las instalaciones.

La central nuclear de Chernóbil tenía una potencia instalada de 3515 megavatios (MW) casi cuatro veces más que los 918 MW de TEBSA, la mayor termoeléctrica de Colombia.




miércoles, 22 de abril de 2026

Calculadoras

 


Hay un aparato electrónico  al cual, siempre fui aficionado y por el que  tuve un gusto especial: la calculadora de bolsillo.Hace unos 36 años se percibía como una maravilla tecnológica, pues con ella  podíamos resolver no solo las operaciones básicas matemáticas y trigonométricas, sino, otras más complejas. Hace unos 38 años era fascinante para el suscrito tener una calculadora de bolsillo, palpar ese pequeño instrumento era motivo de satisfacción y alegría.

Las calculadoras de bolsillo  evolucionaron  principalmente  en la década del  1970.  La LE-120 (1971), producida en Japón y la  HP-35 (1972) fueron  hitos fundacionales de estos aparatos en cuanto al uso generalizado entre el público. El ejercicio del cálculo personal había reemplazado  las  reglas de cálculo y sumadoras mecánicas por cómodos y pequeños aparatos que usaban en sus pantallas tecnología LEDs y posteriormente LCD.

Tratar la compleja historia de la calculadora de bolsillo no es el objeto de este texto, pero podemos resumir, en líneas generales, su discurrir evolutivo en los siguientes hitos:

  • Aparece en algún momento de la prehistoria el ábaco,  la primera máquina de cálculo de la historia.
  • En 1642 Blas Pascal desarrolla la “Pascalina” (sumas y restas)
  • Charles Babbage diseña en 1832 su maquina analítica la cual, no llegó a construirse, pero representó un avance para el futuro diseño de  calculadoras.
  • En 1945 se pone en operación en Estados Unidos  la Calculadora Electrónica (ENIAC), considerada la primera máquina  de calcular en emplear  íntegramente  la electricidad.
  • Texas Instruments presenta en 1967 la calculadora portátil “CAL-TECH”
  • Años setentas, aparición y  popularización de modelos de bolsillo como la mencionada  HP-35 (1972), primera calculadora de mano capaz de realizar funciones trigonométricas y logarítmicas. Por su parte, Texas Instrumentos lanza la TI-2500.
  • Era moderna, calculadoras Digitales: Integración en computadoras, relojes y teléfonos móviles.

 

Ya en los años ochenta, época donde discurrió la  infancia del servidor que les escribe, las calculadoras de bolsillo estaban muy perfeccionadas. Si algo me emocionaba en esa época era recibir de regalo una de esas maravillosas máquinas. Haré en consecuencia un recuento de mis calculadoras y como llegaron a mí.

 Si no estoy mal, fue en 1989 cuando le pedí a mi padre una calculadora de regalo de cumpleaños. Era un modelo básico de seis funciones marca CASIO de color blanco, delgado y de diseño elegante.  Tenía una tapa negra que protegía la pantalla y el teclado, se abría como un librito cada vez que se iba a usar.  No recuerdo su  referencia exacta, pero probablemente era una  HS-8VA en su variante alimentada  por baterías (había otra variante de alimentación solar) ¿Y para que  deseaba este servidor con una calculadora? En aquel año cursaba noveno grado, así que no era muy necesaria para algebra, entonces la usaba para hacer cualquier cálculo que se me ocurriera o necesitase. Hacia las cuentas referentes a la merienda que me daban todos los días, cuanto podía gastar, cuánto dinero me sobraba todos los días. También para sumar notas y sacar promedios, en fin, siempre le encontraba utilidad en el diario vivir.


CASIO básica, probablemente de la referencia HS-8VA, mi regalo de cumpleaños de 1989.
(recreación realizada por del autor basada en sus los recuerdos)

En 1990  iba  recibir clases de trigonometria en el colegio, así que debía hacerme a una calculadora científica para trabajar con funciones trigonométricas. Empecé a usar una que era de mi padre  para las nuevas exigencias escolares. Se trataba de  una calculadora marca  AURORA, de color metalizado, reluciente y delgada. Como era común en los modelos de esa época, traía una tapa estilo solapa como la CASIO. Era un aparato muy potente y completo. La pantalla era grande, de diez dígitos. Además, podía hacer cálculos más grandes, ya que manejaba notación exponencial. Como en aquel entonces me volví fanático  la serie “Cosmos” de Carl Sagan, no tardé en hacer cálculos convirtiendo años luz en kilómetros para tener una idea más cercana a la realidad de las distancias estelares. No puedo recodar  la referencia exacta de la AURORA. Investigando en la Internet, podría suponer  que fuese una de la serie SC 100P.

 

Calculadora científica AURORA (probablemente de la serie SC 100P). Representación
realizada por el autor del texto basado en sus recuerdos.

Pero aquella bonita máquina de calcular no iba a durarme todo el año. Transcurriendo el mes de agosto, según recuerdo, la extravié en el colegio. Quizás se salió del maletín, o la dejé en alguna parte. Siempre he sido, y aún lo soy, despistado y distraído. Como necesitaba una calculadora para las consabidas funciones trigonométricas, mi padre  prometió comprarme una.

Fue un sábado de 1990,  salí en la mañana con mi padre en su Nissan Patrol modelo 1982. Primero llegamos a un almacén de repuestos donde mi progenitor compró un carburador para el carro, luego fuimos al entonces famoso centro de ventas tecnológicas “San Andresito” a buscar la calculadora. Dimos con la CASIO fx-82D FRACTION, un modelo robusto “de combate” pensado específicamente para estudiantes. De ocho dígitos, alimentada por dos pilas AA, esta calculadora no era esbelta y plana , pues era relativamente grande (para que le cupieran las dos pilas) en comparación con los modelos tradicionales. Presentaba la novedad de estar protegida por un estuche rígido con una gran tapa  la cual, se abría para usar el teclado. En este caso, mis recuerdos son más precisos, puedo decir con bastante seguridad que ese fue el modelo que mi padre me compró aquel día.  

 

CASIO fx-82D FRACTION de 1990, igual a la que tuve (recreación del autor con base a recuerdos)

Después de graduarme de bachillerato tuve más calculadoras, siempre tengo alguna a la mano. Tuve alguna vez la CASIO fx-82 TL, más delgada que la fx-82D y con una cubierta deslizante que se retiraba para usar la calculadora. Cabe anotar que a partir de los 90s se popularizaron modelos bastante económicos, de marcas genéricas que se venden en grandes cantidades en los comercios populares. Cuestan unas 5 cinco veces menos que las CASIO originales, pero son fiables y relativamente durables. 
Actualmente tengo varias de este tipo, todas científicas.

Calculadoras científicas genéricas (propiedad del autor del blog)

La incorporación de muchas funciones matemáticas  a los celulares inteligentes condena a la calculadora de bolsillo a desaparecer. La gente prefiere hacer cálculos básicos en su móvil que cargar otro aparato para el mismo fin. No obstante, seguiré siendo fan a este maravilloso artilugio.

 

sábado, 11 de abril de 2026

Mc Giver

 

Ilustración y montaje del autor del texto

Soy una persona de evocaciones, un nostálgico de toda la vida que ha querido revivir los bellos recuerdos de  infancia en esta serie de crónicas. Una persona que, además,  rememora en ellas la figura noble de su finado padre; hombre abnegado y entregado a su familia,  cuya recursividad e inteligencia le permitió superarse en la vida profesional y personal.

Uno de los aspectos que más recuerdo de mi papá es su  extraordinaria habilidad para  la manualidad, el desarrollo de soluciones ingeniosas, así como  la construcción de  útiles artilugios: aquella gran antena, la acometida para la  planta eléctrica,   una  bomba alternativa de pistón, etc.  En los siguientes párrafos, haré un recorrido nostálgico por aquellos inventos y cosas, razón por la cual escogí el sustantivo “Mc Gyver”  para bautizar la crónica. Esto en alusión a la popular serie de TV de los 80s y 90s donde el personaje protagonista homónimo  solucionaba problemas y salía airoso de situaciones usando su ingenio, exactamente lo que hacía mi padre a quien, por ciento, le gustaba la serie.


La antena de TV

Este invento ya fue descrito en profundidad en una crónica pasada llamada “La súper antena de papá” que pueden encontrar en  este blog, buscándola por el título en la etiqueta “remembranzas”. Mi progenitor  fue durante toda su vida un especialista en construcción de antenas, las  cuales salían de sus prodigiosas manos  con una factura perfecta. De haber querido, habría tenido un próspero negocio de ventas de estos artilugios.


En un fin de semana podía armar una antena de aluminio, usando tan solo una segueta, prensa, un remachador, ángulo, lápiz y metro. No usaba planos, todo estaba en su mente. Si estoy mal, armó unas 5 antenas, la última de las cuales yace aún en el techo de mi casa derribada por el paso del tiempo.


Maquetas funcionales de bombas de agua

En el colegio donde estudié organizaban una feria científica todos los años en el mes de octubre. Los estudiantes debían presentar proyectos  que se basaran en principios físicos, que fuesen funcionales, además de prácticos. Al enterarse mi padre de esto, se le ocurrió construir una pequeña bomba centrífuga para mi proyecto. Como su rol en la empresa donde laboraba versaba sobre bombas, turbinas y compresores, quién más que él para ayudarme.

Yo sabía lo que era una bomba centrífuga gracias al libro “Cómo funcionan las cosas” (que describo en la crónica “!Ahí vienen los libros!”) , así que no me sería difícil sustentar el proyecto ante el público. Mi padre se puso manos a la obra e inició la construcción  de la primera de sus bombas en miniatura, ya que en los siguientes años hizo otra para mí y para mi hermano menor.

Recreación de la bomba según mis recuerdos 

El invento causó sensación en mi colegio. Recuerdo que lo presenté en una feria intercolegial que se realizó en un colegio femenino (qué emoción). Ante un público de chicas hice mi demostración y quedé en  el segundo lugar. La delegación que fue en representación de mi escuela estuvo conformada por este servidor, el profesor de ciencia…Y unos  tres colados que se  pegaron para escapar de un examen de trigonometría.

Para la feria del año siguiente, mi padre construyó una bomba alternativa de pistón y dos años después hizo otra de ese tipo, pero mucho más perfeccionada.


Estampados

Tengo un recuerdo lejano,  pero verídico, en el que mi padre decoraba pijamas con personajes de Disney. En ese entonces, el servidor que les escribe pensaba que esos muñecos eran dibujados a mano. Sin embargo, nunca vi pinceles ni tarros de pintura en la casa. ¿Cómo diantres, me preguntaba,  hacía  mi papá para plasmar a Pluto y Mickey en la pijama de mi  hermana? Las imágenes eran perfectas, demasiado para ser producto de pinceladas; no había trazos de pintura, ni líneas imprecisas . ¿Qué ocurría?

Lo más extraño de todo era que a veces encontraba en el patio unos marcos de madera con un lienzo  muy fino y tensado. En algún momento, no recuerdo cuando exactamente, supe que esos marcos tenían que ver con la impresión de las figuras , ya que  mi padre vertía un pigmento sobre ellos  y regaba la tinta sobre  el lienzo usando un pedazo plano de madera. Todo esto lo hacía mientras tenía   la pantalla o marco  puesto sobre    la tela de la pijama.

 Como lucía una de las pijamas estampadas, según mis recuerdos.

En realidad, lo que mi progenitor hacía era emplear la técnica del screen o serigrafía para fijar figuras sobre las pijamas de mi hermana (en ese entonces aun éramos dos hermanitos de un total de cuatro). Esta técnica fue, hasta el advenimiento de los modernos métodos de estampado sobre tela, la más usada para decorar ropa. No obstante, se requería muchísima práctica para obtener resultados óptimos, además de que  entrañaba  un procedimiento  complicado. Aún así, sin trabajar nunca en el ramo del diseño textil y dedicándole solo los días libres, mi padre dominó la técnica de una forma completamente autodidacta.   Esto tiene más merito aún si tenemos en cuenta que  las ilustraciones debían ser primero dibujadas o calcadas con  tinta china sobre papel pergamino antes de plasmarlas, con lo cual, también debía manejar bien la plumilla o el rapidògrafo. 


Llave para desenroscar los cables de las cajas decodificadoras

Este fue uno de los inventos más recientes de mi padre, de hecho, aún lo conservo. El TV cable llegó a la casa en 1994. En un principio, la acometida que surtía la señal se conectaba directamente a los televisores, pero, con el paso del tiempo la empresa proveedora del servicio  instaló unas cajas decodificadoras para estos. 





Resulta que el receptor macho de la caja, a donde iba acoplada la terminal hembra del cable, tenía un protector que impedía cualquier manipulación. En consecuencia, solo el uso de una  herramienta especial, que   tenían los técnicos de la empresa, permitía desconectar la caja de la acometida.

Mi padre advirtió esta situación  y se puso manos a la obra. Buscó una pequeña lámina de latón y, usando sus herramientas, la dobló sobre sí misma hasta obtener un cilindro; seguidamente, hizo unas muescas en una de los extremos de este de tal forma, que encajasen en la tuerca de la terminal hembra del cable. El dispositivo resultó de maravilla, ya que de una forma fácil y rápida desenroscábamos aquellas cajas si, por ejemplo, queríamos cambiarla de televisor sin necesidad de llamar al servicio técnico. 


La máquina de soldar

Esta es la ganadora, la más impresionante de las cosas ingeniosas que hacía mi padre. El siempre manejó el concepto del “taller a lo americano”, es decir,  que el garaje  se convertía  en área de trabajo una vez se  haya sacado el vehículo. Este concepto lo asimiló seguramente de la revista “Mecánica popular” (la cual siempre me compraba, no sin antes sacarle información) o del visionado de series y películas  norteamericanas. Bueno, cierto día sabatino me asomé al patio de la casa,  mi padre había sacado muy temprano el Land Rover del garaje y empezó a trabajar en algo muy extraño; un balde  lleno de agua ,  cables y varillas metálicas aparecieron ante mí. De repente, una voz atronadora e imperiosa  me detuvo: “!cuidado, no metas las manos en el  balde!”  



Representación de la máquina de soldar en acción, según recuerdos del autor del blog

 
Diagrama de la máquina (ilustración del autor del texto)


En efecto, en aquel recipiente había  sumergidos dos electrodos que, a su vez, estaban asidos a dos cables de alta tensión; uno conectaba a la toma de corriente y otro a una punta de soldar, mientras que otro cable independiente del balde, y unido a un caimán, estaba igualmente conectado a la toma. Mi padre entonces cogía con el caimán  la pieza que quería trabajar  y con la punta soldaba. Aquello era un espectáculo de luces y chispas que iluminaba todo el garaje. Con razón, nos  prohibía tajantemente al suscrito y sus hermanos estar en aquel taller improvisado mientras usaba la máquina. 

Después de tantos años, recordando aquella escena, me sorprende sobremanera saber que  con ese rudimentario artilugio mi progenitor construyó las rejas de la casa(¡)

 

 Los indicadores del Trooper

En agosto de 1992 mi padre llego a la casa conduciendo  su recién adquirido  carro, un Chevrolet Trooper modelo 1989. Era una versión semi estándar, pero con algunos aditamentos citadinos como el aire acondicionado y  la cabina de fibra de vidrio.   El vehículo era  muy majo, de color negro, con estribo, botes y dos  llamativas calcomanías  pegadas  a ambos lados  de la carrocería; un adorno que seguramente fue  puesto  por el antiguo dueño y que, dato  curioso, no disgusto a mi padre quien decidió  dejarlo.

No obstante el excelente estado del carro y su imponente presencia, le faltaban algunos aditamentos propios de la versión DLX de lujo como los eleva vidrios, el nuevo diseño del  timón y el juego de tres  indicadores adicionales del panel de instrumentos. En efecto, el carro de mi papá solo traía el velocímetro,  el tacómetro y las luces testigo. Nada más.

Como mi progenitor siempre personalizaba y mejoraba  lo que compraba, quiso hacer lo mismo con su vehículo. Primero, mando a colocar los eleva vidrios, después compro de segunda (pero en excelente estado) un timón de Tropper DLX… Pero, faltaba algo.  Aquella cabina estándar lucia escueta sin los tres indicadores que estaban ubicados, en la versión DLX, en un pequeño espacio  empotrado en la mitad del tablero. Comprar un juego  de segunda saldría difícil porque habría que buscar pacientemente a alguien que  estuviera dispuesto a venderlo. Conseguirlo nuevo era demasiado costoso porque tocaría comprar todo el tablero. Bueno, si algo no se puede conseguir, se hace. Tal fue la premisa de mi padre. Decidió construir el mismo el juego. Dispuso de un pedazo rectangular  de latón al que le hizo tres orificios para acomodar los indicadores  , seguidamente curvó sus bordes, dándole un grosor y un aspecto más industrial. Compró  los relojes indicadores, era tres: presión de aceite, temperatura del motor y nivel de gasolina.


Aspecto que tendría el tablero de instrumentos del Chevrolet Tropper de mi padre con el nuevo timón y el juego de tres indicadores que el mismo construyó.




Set de indicadores hechos por mi padre: presión de aceite
temperatura del motor y carga de batería. Reconstrucciones según el autor del texto.



Panel original: presión de aceite , temperatura del motor y nivel de gasilona.

Con  las partes dispuestas, armó todo  y pinto la pieza con laca de color negro mate; la colocó en su lugar  en el tablero y luego se sumergió en las entrañas del carro para conectar  debidamente  los sensores, cables y guayas de los indicadores.

 Recuerdo que al ver el juego de  tres relojitos en el centro de la cabina,  me parecieron  muy curiosos. No obstante ser diferentes de los originales, tenían su toque especial. En la noche, iluminados con su luz verdosa, lucían muy bonitos  y no desentonaban para nada. Ahora, mi padre estaba satisfecho porque su Chevrolet Tropper  semi estándar tenía todas las ventajas interiores de la versión de lujo.

 Quizás hay más soluciones ingeniosas que recordar las cuales no descarto exponer en una segunda entrega, pero las reseñadas acá son las que marcaron mi infancia y adolescencia al lado de mi padre.

 





martes, 17 de marzo de 2026

Lo que hacía en vacaciones

 

Mi ilustración

Para el suscrito, las vacaciones universitarias representaba el espacio propicio para dedicarse a sus pasatiempos. En efecto, además de hacer comics , me dedicaba al dibujo técnico. Uno de ellos es el plano esquemático del batiscafo francés Archimède que realicé durante las vacaciones de fin de año de 1993. Trabajé sobre papel pergamino de 180 gr, utilicé rapidógrafos 0.2, 0.3, 0.4 y 0.6, además de regla, escuadra, curvigrafos y compás milimétrico. Iluminé algunas zonas con marcador rojo y gris. Años más tarde, en 2006, realice la misma ilustración con el software de diseño Corel Draw. En ambos casos, use como fuente el “Gran Diccionario De Las Ciencias Larousse”, una excelente enciclopedia adquirida por mi padre.

El batiscafo, de las raíces griegas bathús (profundo) y skáphos (embarcación), es un vehículo sumergible autopropulsado diseñado para explorar los abismos marinos, capaz de soportar las enormes presiones de las profundidades. Fue desarrollado en los años 40s por el físico suizo Auguste Piccard. Consiste en un gran depósito de gasolina a cuya estructura va asida una esfera donde van los pilotos. Para sumergirse expulsa gasolina y para emerger a la superficie, suelta lastres metálicos de unos silos. Tiene motores y propelas que le permiten hacer movimientos horizontales y verticales, lleva también brazos mecánicos para recoger muestras , lámparas y cámaras fotográficas.

Han estado en operación batiscafos famosos como el “Trieste”, construido por el propio Piccard, que al servicio de la marina de Estados Unidos que en 1960 descendió en la fosa de las Marianas a 11.000 metros de profundidad; el “Archimède”, ya mencionado arriba, que bajó a 9.500 metros de profundidad en la fosa de los Kuriles en 1962.

Actualmente los batiscafos están en desuso, siendo remplazados por lo modernos sumergibles, más pequeños y maniobrables.


Batiscafo "Trieste".




Sumergible "Bakunawa". Estos vehículos remplazaron a los batiscafos.


Mis batiscafos.

Conocí la existencia de este aparato a raíz de la lectura de un cómic del personaje de Disney Tío Rico, donde el pato billonario se sumerge en un batiscafo para buscar su primer centavo que se había hundió junto con el barco que lo transportaba. A partir de ahí, seguí investigando  y llegué a inventarme mis propios aparatos los cuales, aparecen en algunas historietas de mi autoría. Comics de adolescencia, realizados durante las vacaciones escolares. 

Batiscafo "Marino" del cómic del agente Cleison, episodio "Una ciudad en el fondo del mar"


Batiscafo "Nova 1 " del cómic del agente Cleison, episodio "A 13.000 metros de 
profundidad"





Cuando los colores fluyen en el aire, parte I

  Fragmento de la pintura aerográfica "ABANICO CREATIVO" de Héctor Barceló, autor del BLOG y de este artículo. Amor a primera vist...