Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2026

Cuando los colores fluyen en el aire, parte I

 

Fragmento de la pintura aerográfica "ABANICO CREATIVO" de
Héctor Barceló, autor del BLOG y de este artículo.

Amor a primera vista.

En   1992 me encontraba en  el segundo semestre de diseño publicitario en la universidad, estaba en la clase "Diseño I"  cuando  una compañera se presentó ante el profesor con   una cajita negra muy bonita. La abrió y de ella emergió la imagen de un pequeño aparato metálico y brillante. Parecía un lapicero con una pequeña palanca y una rosca para conectarle una manguerita, también tenía adosado a su cuerpo un orificio para unirle  un depósito de pintra. El profesor lo tomó delicadamente con sus manos, seguidamente  explicó que se trataba de un "aerógrafo" y que servía para pintar pulverizando la pintura... Que era algo así como una pistola atomizadora en miniatura.  Desde entonces, me obsesioné con el.


Ya en casa, le expliqué a mi padre todo sobre la naturaleza de aquel aparato. Le dije que deseaba tener uno para aprender a usarlo. Sabía que era muy costoso, pero, afortunadamente, mi progenitor tuvo siempre los medios para darme todo lo que necesitaba, además, sabía muy bien que le iba a dar buen uso. "El sábado vamos a comprarlo", respondió. Fuimos a "Arquitectura 76", el vendedor nos mostró un aerógrafo marca "Paasche" modelo  VL (esta marca ha sido  la más popular en Colombia)  Aquel sábado, regresaba a casa emocionado con mi primer aerógrafo (que aún conservo).

Una imagen similar  al kid recibido en 1992. 


Mi papá no se conformó con comprarme el aerógrafo, sino, que me dio el compresor para poder usarlo. El mismo armaba el equipo, hacía el arranque de la unidad, conectaba el tanque y fabricaba los filtros. Con mucha dificultad al principio (pues, es una técnica difícil) fui aprendiendo a domar el instrumento. Leí todos los libros que había en la biblioteca sobre el tema y también compré algunos. A lo largo de los años he logrado un aceptable grado de dominio, además he adquirido otros aerógrafos (tengo seis ) El último de los cuales es el "Paasche raptor", el más nuevo de la marca estadounidense.

A finales del último semestre lectivo de 1995, apareció en la revista de la universidad un artículo mi autoría sobre aerografía. A continuación reproduzco su contenido con algunas actualizaciones (dar clic en el enlace)

Qué es la aerografía?

 Es la técnica pictórica que utiliza la pintura pulverizada a través de un chorro de aire para aplicar color cobre una superficie plana o tridimensional. El instrumento esencial en esta técnica es el aerógrafo , que es en resumidas cuentas el aparato que usa el ilustrador para pulverizar la pintura merced a una fuente de aire comprimido.


TIPOS DE AERÓGRAFÍA
Hay tres tipos esenciales de aerografías:
De máscara fija
De máscara suelta.
A mano alzada

La primera  (que, por cierto, es la que más requiere habilidad y destreza) consiste en pintar reservando el espacio mediante una máscara previamente recortada. La máscara se hace por medio de una película autoadhesiva transparente que se pega sobre la superficie de trabajo para después recortar con un bisturí aquellas zonas donde el artista desea rociar pintura. Esta operación se repite pacientemente muchas veces hasta que queda completada la ilustración. Obviamente mientras se rocía una zona recortada el resto de la pintura queda cubierta con la película, lo que imposibilita tener una visión completa de ella mientras se pinta. Esto obliga al artista a memorizar la parte del trabajo que está tapada (recordar su tonalidad de sus colores, su intensidad etc) para poder desarrollar correctamente la zona que está pintando en ese momento. Esta es  la razón por la cual se afirma que el artista de aerógrafo “pinta a ciegas” .La  aerografía de máscara fija es la usada a nivel profesional para trabajos destinados a la impresión, y fundamentalmente es para soportes de tamaño relativamente pequeño.


En el segundo tipo, de máscara suelta, el espacio a pintar no se reserva con película adhesiva, sino, con otro tipo de elementos, tales como: cartulinas, acetatos, cartones, o cualquier otro material. Así, el artista utiliza sendas máscaras recortadas de diversas formas para reservar o tapar zonas. Como estas máscaras no se pegan a la superficie de trabajo se les llama “sueltas”. Se pueden asegurar, para que no se vuelen mientras se rocía, con la mano o con (si el soporte lo permite) cinta adhesiva, chinches, alfileres etc.

Utilizando mascara fija o película enmascaradora.


Máscara suelta sobre  tela.


El autor del texto trabajando con  el aerógrafo (Paasche raptor) sobre   un lienzo.


Ya en el tercer tipo no se usa ningún tipo de máscara, ya que el artista resuelve toda la ilustración  libremente sin delimitar y reservar zonas. Graduando el grosor del choro de pintura pulverizada, resuelve volúmenes, define bordes etc.
Es más común este tipo de aerografía en el muralismo donde el tamaño del área de trabajo hace oneroso el uso de máscaras para cubrir zonas a pintar.


Sin embargo, y por experiencia propia, lo más común y recurrente es que muy poco se use al cien por ciento un solo tipo de aerografía durante el desarrollo de una pintura, incluso si es un mural. Aunque se este aplicando película autoadhesiva, habrá algún momento en que se recurrirá a una máscara suelta para definir algún detalle (un brillo borroso con pintura blanca, un borde que deseamos se vea difuminado etc.) O en algunas ocasiones se hará necesario pintar a mano alzada en ciertas zonas, como un celaje con nubes por ejemplo.
Igualmente, pintando un mural podrían emplearse mascaras para definir los detalles que  el artista crea necesario.


Pinturas y soportes

Es posible utilizar cualquier tipo de pintura en la aerografía: Óleo, Acrílico, vinilo, laca, acuarela, tinta. Sin embargo, sólo esta última puede usarse directamente, sin necesidad de diluirla; lo cual, la convierte en la más utilizada ya que no hay peligro de que se tape el aparato. En cuanto al resto, el aerógrafo las pulveriza siempre y cuando se diluyan muy bien con el solvente adecuado  (hasta que queden con la consistencia de la leche) para garantizar el buen rendimiento del aparato. 

Con los soportes  pasa igual: se puede usar cualquiera, ya sea papel acuarela, cartón durex acetato, lienzo o la superficie de una pared. Generalmente uso como soporte cartón durex y lienzo aplicando acuarela líquida  y acrílico respectivamente.


El aerógrafo

El aerógrafo se ha constituido en una importante herramienta de expresión gráfica a través de la historia, ya sea en el aspecto publicitario o artístico. Fue inventado en 1893 por el acuarelista inglés Charles Burdik en su afán de encontrar una forma rápida y efectiva de colorear celajes.

Básicamente el aerógrafo funciona gracias al principio de atomización interna, Un caudal de aire comprimido pasa por la boquilla donde se mezcla con la pintura. El vacío que se crea en la parte delantera de la boquilla hace ascender la pintura del depósito y la mezcla con el aire comprimido, lo cual permite su salida en pequeñísimas partículas agrupadas en forma de chorro. Este puede ser controlado y regulado alternando la proporción aire/pintura mediante una palanca.

El suministro de aire es controlado por un preciso sistema de válvula ubicado en el cuello del aerógrafo. Cuando se oprime hacia abajo la palanca, la válvula deja pasar el aire inmediatamente.


FUNCIONAMIENTO DEL AERÓGRAFO

El la parte delantera del aerógrafo está la tapa de aire y esta a su vez, aloja la boquilla. La tapa de aire está diseñada para dejar pasar aire alrededor de la boquilla. Unida a la tapa de aire por medio de una rosca está la guarda de la boquilla que tiene la misión de protegérla de posibles golpes.

La boquilla es la parte más importante del aerógrafo, puesto que tiene el encargo de controlar el chorro de pintura. Justo dentro de la boquilla se encuentra la aguja de fluido que se mueve hacia delante y hacia atrás; esta cooperación conjunta entre la aguja y la boquilla permite controlar el flujo de pintura proveniente del depósito de pintura. La aguja pasa a través de la columna ahorquillada de la palanca de control, de su caja de muelle y se apoya suavemente en la punta de la boquilla. Para mantenerse fija en su posición, la aguja tiene un tornillo de sujeción.


Ilustración: Héctor Barceló, autor del artículo.



Ilustración: Héctor Barceló, autor del artículo.



Mis aerógrafos

Desde 1992 he tenido varios aparatos. He aquí una cronología de todos mis aerógrafos:



Paasche VL ( 1992). Regalo de mi padre. Aún lo conservo y uso.


Astek 3000 S (adquirido en 1999, operativo)


GGB de acción doble ( adquirido en 2013, en uso)



GGB de acción doble ( adquirido en 2013, en uso)


Paasche VL  (adquirido en 2014, operativo) 


Paasche raptor, el ultimo adquirido (2019)



Tengo, además, dos pistolas de acción simple marca GGB para pintar superficies grandes:












Finalizo la primera parte de este maravillos tema. Atentos a la segunda entrega.

Entrada publicada originalmente en 2011 en el blog  "Artiscropolis", actualizada en 2019 y 2023. Posteada de nuevo en el presente  blog.

viernes, 18 de octubre de 2024

El niño espulgándose

 

Bartolomé Esteban Murillo - Joven mendigo o Niño expulgándose (1645-1650) 

Esta  pintura de Murillo siempre
me ha impactado
por su poderosa expresividad

Desde temprana edad, he tenido inclinación hacia el dibujo y la expresión gráfica; no es algo que se me haya enseñado, simplemente, nació en mí de forma maravillosamente espontánea, como si Dios lo hubiese puesto. Con el paso del tiempo he ido perfeccionando esa inclinación, especialmente desde que estudié diseño gráfico. De las largas horas de práctica y estudio, aprendí a usar la acuarela, los rotuladores, los colores, los pasteles, el aerógrafo y los Software de pintura; asimismo, descubrí (y aún lo hago) los misterios de la figura humana, de la perspectiva, de la teoría de los colores etc. No es de extrañar entonces que se haya desarrollado en mí una gran afición por el arte y todo lo que tenga que ver con él.


A lo largo de esta antología de sancochos temáticos, evocaré y comentare aquellas obras artísticas que siempre me han llamado hondamente la atención. Estas pueden ser de géneros variados como: pinturas, esculturas, obras arquitectónicas, filmes y hasta comics.

 En este texto me ocuparé de una obra que me ha impresionado mucho, un óleo sobre lienzo  realizado por el pintor español Esteban Murillo hacia 1645, en pleno Barroco; le han dado varios nombres, pero el más común es “Niño espulgándose”, el cual se  encuentra expuesto en el  Museo de Louvre de París.  Representa a un niño indigente, sucio, vestido con harapos, que se ha refugiado en el interior de un edificio abandonado para buscarse unas pulgas que se le han pegado al cuerpo y que lo mortifican con sus picaduras. Debido al uso de fuertes contrastes de luces y sombras (al mejor estilo tenebrista) que empleó Murillo en la pintura, se advierte un ambiente triste, solitario, y hasta melancólico. Me llama poderosamente la atención la forma como la luz proveniente de la abertura que está a la derecha, se posa sobre el cuerpo del niño transformándolo en una imagen llena de sombras dramáticas. La maestría con que está desarrollada la pintura, el oficio, la perfecta aplicación de la técnica, demuestra sin ambages la grandeza de  Murillo y, en general, de los maestros del pasado.


Detalle del rostro, notese los claros del cabello que indican la presencia de  sarna u otras afecciones 
en la humanidad del niño.



Vasija, frutas y cesto admirablemente resueltos.



Es una obra sublime, que expresa tragedia y ternura al mismo tiempo, lo cual es meritorio para Murillo, ya que logra enlazar estos dos aspectos perfectamente. Podemos entonces apreciar que, en medio del drama, se consigue mostrar una ternura congénita que no escapa de la mirada del espectador. Ahora bien, esta pintura la hizo Murillo en su natal Sevilla, en momentos en que la ciudad española vivía una situación terrible de pobreza y miseria. La peste había hecho estragos en la población, y muchos niños quedaron huérfanos, deambulando por las calles, buscando (y robando) cualquier cosa que pareciese comida. No es de extrañar entonces que Murillo, dominado por su espíritu sensible, se sintiera impulsado a retratar a esos pobres infantes. Se puede decir  que  esta tela constituye   una verdadera obra de denuncia social.


“Niño espulgándose” me lleva lamentablemente a evocar mi propio entorno ,  donde habitan esos niños callejeros y hambrientos, que se conforman con cualquier mendrugo de pan o cualquier moneda. Cada vez que veo a uno de ellos, no hago otra cosa que recordar esta pintura inigualable.


La obra desembarcando en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, España,  2009


Posdata: Con algunas modificaciones, este artículo es el mismo que publiqué en enero de 2009 en mi otro blog "Artiscrópolis".

martes, 19 de octubre de 2021

 

 Comentando una pintura de mi autoría.

"Estrellas de infancia" 



     Barceló, Héctor. "Estrellas de infancia".  2018. Técnica digital, Corel Draw, Adone Photoshop. 
                                                               28cm x 42cm. Colección particular.                    


Desde los  tiernos años de mi niñez siempre he tenido fascinación por el espacio, no sé de donde vino tal gusto, pero lo cierto es que esos puntitos brillantes que se ven en el cielo me atraían  (y aún lo hacen). Vivía con mis padres en una casa de esquina ubicada al lado de un parque lleno de árboles donde yo me asoleaba y la pasaba de lo lindo. Flanqueada por una amplia terraza de rejas negras y pilares en las esquinas, estaba adornada la vivienda. Por lo general, era costumbre mía sentarme a contemplar el cielo en uno de los pilares. En diciembre, la brisa refrescaba la terraza provocando un frío agradable que invitaba a ver el espectáculo con todas las comodidades de una sala de cine.


A raíz de pase una infancia feliz, sueño frecuentemente con aquella casa; en algunas  de esas vivencias oníricas aparezco precisamente sentado en mi palco mirando el cielo despejado de una noche de diciembre. ¡Qué mejor escena para representarla en una pintura! Comencé a buscar viejas fotos donde se visualizara un encuadre que permitiese mostrar la amplitud de la terraza, ya que me interesaba mostrar mucha profundidad,  atmosfera y nostalgia. 




Escogí esta foto, tomada seguramente por mi padre en una plácida vespertina dominguera. Aparece a la izquierda, acostado  en el piso, parte de  mi primo Armando que tenía en ese entonces unos meses de nacido, también se notan un poco las botitas de mi hermano Rodolfo ( de unos 3 años) En el lado derecho, mi primo Jair (igual edad que mi hermano) Asimismo hay una persona sentada en mi pilar preferido. He intentado identificarla, pero no lo he logrado. Tal vez era un vecino que no se resistió a disfrutar del fresco que inundaba aquella nostálgica estancia. Lo cierto es que quedo inmortalizado en el baúl de los recuerdos gracias a la costumbre de mi papá de capturar escenas  espontáneas cada vez que tomaba su Kodak Ektralite  para divertirse. 


                                                    Cámara Kodak Ektralite.


Tomando como base esta foto, construí la primera parte de la composición, es decir la terraza coronada con el muro pilar donde  estaría sentado yo mirando las estrellas. La perspectiva, resaltada por el diseño de las baldosas,  ayudaba poderosamente a crear esa sensación de profundidad que había comentado. Deseaba que la pintura tuviese varios planos de lectura que fueran guiando la vista del espectador desde la posición del observador hasta la estrella más brillante en el cielo. El niño, es decir, yo, sería el centro de la composición con su brazo levantado jugando a tocar los luceros. Más allá se extendería el resto del cuadro que comprende el árbol que coronaba el parque, otro árbol detrás de este  (que era de caucho y en era el preferido para treparme y tomar fresco) Después de estos dos elementos, aparecería la carretera y, al lado de esta, un muro que nos separaba de un lote baldío. Este muro se mostraría en una penumbra que iba en crescendo a partir del primer árbol. Todo esto para reforzar la profundidad no solamente a base de perspectiva, sino, con el uso de la luz y la atmosfera.  Al lado derecho estaría el final de la calle y parte de la casa de nuestros vecinos y grandes amigos, la familia Mejía Flores. Adornando esta casa, colocaría un viejo poste de madera del cual pendía una pequeña luz. De hecho, dicho poste existió como lo evidencia la foto.


           Puntos de fuga de la composición.


Luego de esta primera fase, procedí a conformar el resto de la composición, cuyo protagonista es la bóveda celeste. Use el programa "Stellarium" de astronomía para determinar los objetos celestes que estarían presentes en el cielo en ese momento, los objetos que estaría mirando sentado en el pilar. Escogí una fecha ubicada en diciembre de 1984 dando este resultado:




  Hay que anotar que para efectos de reforzar la visibilidad de los objetos celestes, los intensifiqué y agrandé un poco  con el fin de  que  pudieran ser relevantes para el espectador. Si me atuviera a la realidad, estos objetos se notarían mucho más débiles y prácticamente se fundieran en el cielo dada la contaminación lumínica. 


Ahora hablaré de un componente crucial de la pintura: las baldosas de la terraza.  Utilice exactamente el diseño original, pero, para darle fuerza a la perspectiva, intensifiqué su color. Acá vuelvo de nuevo a lo que dije en el párrafo anterior, si me remitiera a la realidad, las baldosas se verían mucho más tenues, casi  en penumbra… Se perdería de esta forma  la perspectiva  de la terraza, a la cual, por cierto,  yo le daba importancia capital. Además, con esta vivacidad conseguía mostrar la alegría que yo sentía en ese momento, la alegría que siempre tuve en mi infancia. Otro aspecto es el azul luminoso de la casa de la esquina derecha, la casa de unos amigos entrañables de mi infancia con los cuales pasé momentos maravillosos. Y no se queda atrás el rojo de mi camisa, intencionalmente elegido para resaltar mi figura. También el hecho de que originalmente había dos grandes árboles plantados en el sardinel de la terraza, parte de uno de ellos debería verse en el cuadro (arriba a la derecha), pero taparía totalmente los objetos celestes. Por tal razón, lo omití.

 

Como pueden ver, esta pintura está cargada de simbolismo, nostalgia y alegría. ¿En qué género se puede  encasillar? No sabría decirlo con exactitud, yo la enmarco en una serie de cuadros de arte espacial que estoy realizando para una exposición. Creo que puede ser realismo (más no hiperrealismo) o simplemente arte figurativo. 


Influencias.

La influencia indirecta viene de años atrás, ya que venía realizando cuadros con  esa misma idea compositiva, es decir, elegir un objeto solitario  y ubicarlo en un gran espacio donde es protagonista. Algunos trabajos míos en esta línea son:


 


Barceló, Héctor. "En el techo del cielo".  2001. Aerógrafo. 27 cm x 40 cm. Colección particular.


Barceló, Héctor. "En pez solitario".  2002. Técnica digital, Corel Photopaint. 23 cm x 33 cm. Colección particular.

                                                

Incluyo también otras influencias de grandes obras del arte universal como el “Perro semi hundido”  de Francisco José de Goya, “El mundo de Cristina” y “El intruso” de   Andrew Wyeth.

 


De Goya, Francisco. "Perro semi hundido", entre 1819 y 1823. Óleo sobre revestimiento mural traslado a lienzo.131,5 cm × 79,3 cm. Museo del Prado, Madrid.






Wyeth, Andrew. "El mundo de Cristina".  1948. Temple. 82 cm x 121 cm. Museo de Arte Moderno de Nueva York


 


Wyeth, Andrew. "El intruso".  1971. Temple. 82 cm x 121 cm. Museo de Arte Moderno de Nueva York



Técnica

Soy de la vieja escuela, cuando estudié diseño gráfico, entre 1992 y 1995, utilicé durante toda la carrera técnicas pictóricas tradicionales y aerógrafo.  Solo  en 2001 empecé a experimentar con pintura digital. Al día de hoy, estoy muy a gusto con esta técnica y la elegí para plasmar lo que quería en este cuadro. Utilice Corel Draw para dibujar la terraza, las rejas,  la casa azul y los ladrillos. Luego, con Photoshop y usando una tablet "Wacom Bamboo", resolví los colores y los árboles (en otro texto profundizaré en el proceso de ejecución de la obra) Por último, resalto algo importante: a pesar de los avanzados programas de dibujo digital disponibles que aparentemente resuelven muchas cosas, considero que sigue siendo indispensable  una buena base de dibujo académico y un aprendizaje total de las técnicas tradicionales. Afortunadamente cuando estudié recibí esa formación, la cual debe seguir en los pénsum de los actuales programas de diseño gráfico.

 



Recordando los TV de la casa , parte I

En la crónica "El televisor Hitachi de perillas" de mi serie de remembranzas , mencioné  brevemente   algunos televisores que  tuv...