jueves, 3 de octubre de 2024

Aquellas ruedas mágicas

  

Crédito: Adam Dubec

En otro apartado de estas remembranzas me refería a la cometa como uno de los artilugios favoritos de mi infancia. Pero, también hubo otro, más sofisticado quizás,  que marcó mi vida en esos felices años: la bicicleta ("bi-", prefijo latino que significa "dos". "kyklos", palabra griega que significa "rueda". "-ette", diminutivo francés.). Nadie puede afirmar que desconoce lo que es una bicicleta, ese curioso vehículo de dos ruedas tan común en nuestras vidas.

Veamos lo que dice el “Gran diccionario de las ciencias ilustrado a color”, magnifica enciclopedia, dispensada por mi finado padre:  “Velocípedo de dos ruedas , de las cuales la trasera, provista  de uno o varios piñones, es movida _mediante una transmisión de cadena_ por una rueda de dientes (plato) accionada con los pies.” Una acertada y técnica definición. Sin embargo, omitió la principal característica de este vehículo, que es la precesión.


La precesión, ese extraño movimiento que ocurre en los objetos giratorios. Si sostenemos una rueda giratoria por su eje y tratamos de cambiar su dirección, veremos que no podemos cambiar su dirección. 

De esta forma, un ciclista (o en su defecto, un motociclista ) puede conservar la posición vertical al tiempo que se desplaza. Lo hacemos de forma espontánea cuando permitimos que la rueda delantera del vehículo gire sobre su propio eje. De esta forma, los giros hacen que funcione la precesión, corrigiendo la inclinación y permitiendo que se mantenga el equilibrio.

Si estamos transitando en nuestra  la bicicleta y paramos la marcha ante un semáforo, la precesión no funciona y tendremos que poner los pies en el suelo. Hay ciclistas expertos que pueden mantener el equilibrio en reposo, pero en este caso, el efecto no se logra con la precesión, sino, mediante otros factores.                                            



Partes de una bicicleta. 

Este vehículo tiene una historia interesante. Se dice, según algunas fuentes históricas, que la primera bicicleta fue construida  por el alemán Karl von Drais en 1790, bautizada como "dandy horse". Hacia  1830, el escocés Kirkpatrick MacMillan agregó pedales a la bicicleta. En 1860, el francés Pierre Michaux creó la primera bicicleta con pedales y ruedas de hierro. Entrado el sXIX , la bicicleta se popularizo en Europa y EU. Con el tiempo se introdujeron la rueda de seguridad (1878), la cadena de transmisión (1885) y los neumáticos (1890s) Hoy día la bicicleta sigue  vigente y es más asequible que en los tiempos de mi infancia, dada   la cantidad de opciones que hay.

Bicicleta de Pierre Michaux


                     Bicicleta de los años 1890s


Volviendo al tema de la nostalgia, retrocedo en el tiempo. Me encuentro en 1983, las bicicletas eran, quizás, los objetos más deseados por los niños. Para ese entonces, ya había recibido como regalo de navidad diversos juguetes: un juego de armar tanques de guerra, un simulador de bombardero con visor y bombas incluido (los juguetes bélicos estaban de moda) un carrito a control remoto, etc. Como he dicho antes, mi padre no escatimaba en gastos a la hora de vernos felices los 25 de diciembre. Pero, faltaba mi bicicleta. Quería una, pero había que esperar hasta el mes de diciembre para tenerla, pues mi papá me había dicho que el “Niño Dios” me la traería para dicha fecha.

Recuerdo que el flamante caballito de hierro apareció el 25 de diciembre de 1983 en la sala de mi casa (en otro capítulo narraré la experiencia de aquella noche de navidad) La bicicleta era hermosa, marca “5A”, el marco era de color amarillo, los guardabarros, cachos y rines   eran niquelados; el sillín, el espaldar  y los manubrios  era del mismo color del marco.

 En cada manubrio, a manera de adorno,  iban adosadas dos mechas de coloridas hebras de plástico. También, aquel  vehículo iba dotado de un paral y un timbre. Mi padre, que a veces se jactaba de sus regalos, me dijo que era una de las ciclas más bonitas y costosas que había en el mercado. El comentario me confundió, pues me pregunté si era el Niño Dios o mi progenitor el que me daba el regalo. Para recomponer mi inocencia, me dijeron que entre la deidad navideña y mi papá lo habrían costeado.

Quien les escribe estas líneas montando su bicicleta 5A en algún momento de 1984.
Foto tomada por mi padre (probablemente con una cámara réflex ZENIT)

“Rin, rin, rin” trina el vistoso timbre de mi bicicleta. Son los días siguientes a la entrega del fabuloso regalo y aun no aprendo a montarla por mi cuenta. Recuerdo que la empleada doméstica de mi casa me sostenía  mientras yo pedaleaba algo miedoso. Al fin, entrado el año nuevo, aprendí a dominar la bicicleta. Todos los fines de semana (mi padre no me permitía jugar con la bicicleta los días de semana) la sacaba en las tardes sabatinas y domingueras para recorrer la senda peatonal que estaba paralela al parquecito que colindaba con mi casa, luego, me devolvía y subía con impulso la pendiente de la entrada del  garaje de la casa.

Inicialmente,  paseaba solo en el parque, sin embargo miraba calle abajo y sentía el  impulso de salir a explorar. Sin avisar a mis padres, un día me avente y llegué a los límites de mi barrio (¡) Con el tiempo fui más lejos y hasta visitaba a compañeros de escuela. No obstante, todo acabo cuando nos mudamos a la nueva casa en 1988.  Como no conocía el nuevo entorno, no me atrevía a salir, de esta forma  la bicicleta estuvo un tiempo s in usar. Esto, más los cuatro largos años que ya tenía de uso, hicieron mella en su estado: aquellos brillos se llenaron de oxido, aquella pintura amarilla palidecía y se cuarteaba; las llantas se desinflaban, los radios se opacaban.

Transcurrió  el tiempo,  me fui dando confianza hasta que llego  el momento de querer salir otra vez. Recuerdo que en  mi padre remodeló la bicicleta. Hizo unos cambios: la pintó de azul, le cambió el sillín por uno negro, así como el soporte de este por uno más corto (ver fig. 2) Otros cambios fueron los frenos y las llantas. Así, con mi cicla renovada volví a las calles. Las distancias recorridas se extendían. Los viernes salía con mis compañeros de escuela a manejar nuestros caballitos metálicos. 

Fig 1.Configuración original de mi bicicleta 5A.

 

Fig 2. Primera modificación.

 

Fig3. Segunda modificación.


En un momento dado, creo que en 1992 (ver fig. 3), le puse  a la bicicleta un   sillín corto en remplazo del largo que había estado usando hasta entonces y que, además, era también del mismo diseño que trajo originalmente de fábrica. Mi querida máquina viajera ya acumulaba 9 largos años de trajín, hasta lucía opaca la pintura  azul que le aplicó mi papá.  Me estaba quedando pequeña. Su marco de sinuosas líneas estaba diseñado para niños y adolescentes, no para un hombre de 18 años.  No recuerdo exactamente qué pasó con aquella bicicleta, solo se que ya no estuvo más en casa. Quedó para siempre en el baúl de los recuerdos. 


martes, 23 de julio de 2024

Petro y compra de aviones para la FAC

 

Se ha armando un revuelo debido al anuncio del ministro de defensa Iván Velazquez   y el presidente Gustavo Petro de dar luz verde a la compra de los cazas que remplazarán los viejos  Kfir de la Fuerza Aerea de Colombia (FAC). Aunque aún no se ha firmado contrato, la decisión política está tomada. Una decisión a la que rehuyó el entonces presidente Duque debido a la pandemia y al paro nacional.

 

Caza "Kfir" de la FAC

La reculada y oportunismo del presidente

Varias reacciones se han suscitado, unas de apoyo a la decisión y otras de desacuerdo. En esta última está la férrea oposición del ex senador Robledo, quien desde tiempos de Duque condeno cualquier intento de compra de aviones. Por otra parte, el ex candidato presidencial, Federico Gutiérrez, manifestó que está de acuerdo, pero criticó el hecho de que el ahora presidente Petro haya estado en contra cuando era candidato.

"La compra de aviones en medio de una crisis como la que vivimos, es el máximo grado de irresponsabilidad de un gobernante", trinaba efusivo el otrora candidato en campaña Gustavo Petro. Como he dicho en esta tribuna de opinión esto no es raro en el, quien ha  aprovechado de forma oportunista este “papayaso” coyuntural para quedar  ante la historia como el presidente que “asumió el costo político” de modernizar a la FAC. Por eso, no le importa lo que decía en campaña. No obstante, más allá de sus dislates demagógicos, esta decisión que ha tomado resulta (en la opinión de algunos especialistas y políticos de la oposición) correcta muy a pesar del costo oneroso en dinero que supondría para las arcas nacionales.

 

 

 

Un tema técnico más que político.

El problema de Petro, tal como lo tienen la mayoría de políticos de izquierda (incluido, a mi pesar, a Robledo en este tema en específico), es creer que actualizar los sistemas de armas  avanzados  solo es necesario en caso de amenaza internacional. No entienden que tener a punto las armas de la república es un asunto de estado y una obligación del comandante en jefe. Esta tendencia viene de viejos paradigmas de la guerra fría ya caducos.  Creen que los cazas de superioridad aérea “solo sirven para guerra internacionales”, cuando ahora no es así. Ahora, un F-16 o cualquier avión que se compre puede servir para una guerra irregular como la que vivimos. Pueden interceptar transportes de narcotráfico, ayudar en temas ecológicos relacionados con nuestros mares, servir de plataforma logística para operaciones de combate, entre otros múltiples usos.

 

La urgente necesidad de renovar la flota de los Kfir de la FAC.

La FAC dispone para cuidar la soberanía nacional, vigilar la extensas fronteras de nuestro país y otros usos, una flotilla de 12 cazas israelíes multipropósito supersónico “Kfir”, adquiridos a finales de los 80s de segunda mano. Desde entonces han sido re potenciados y modernizados para las exigencias del panorama nacional. Ha sido un excelente  avión y ha prestado de forma impecable su misión, incluso, ha competido cara a cara con los cazas estadounidenses en las competencias  internacionales. Pero, el tiempo pasa y cobra factura. La FAC ha sido contundente y, apoyada en parámetros técnicos, ha emitido el concepto de que los Kfir deben ser remplazados en el corto y mediano plazo, so pena de arriesgarse en un futuro a que la vida de los pilotos y la comunidad se ponga en riesgo.  Además, que su vida útil solo llega hasta   2023.

Entonces, la necesidad de nuevos aviones para la FAC es, técnicamente, inaplazable. Es un asunto que debía resolverse.

 

Los que se oponen.

La voz más elocuente y férrea que ha condenado la futura adquisición de nuevos cazas es la de Jorge Enrique Robledo, ex senador de izquierda que he ponderado en este espacio por su lúcida oposición frente a iniciativas del gobierno de Petro  como la reforma tributaria, la política energética, la reforma electoral y la reforma política. Pero en el tema que nos atañe, y esto es  una opinión personal,  se ha equivocado de plano. Cosa que me extraña, dado que no es un político proclive a los espasmos populistas e irracionales de su congénere  ideológico Petro.

En resumen, Robledo basa su posición en tres  pilares fundamentales que parecen irrefutables:

*No es necesario comprar cazas nuevos porque Colombia no está en guerra con nadie y no está amenazada por otro país. La reciente apertura diplomática  con un  Nicolás Maduro (de quien se tenía temor) aleja esa posibilidad.

*Comprar nuevos cazas supone un gasto oneroso que afectaría la inversión social y otros temas urgentes para la nación.

*Por lo tanto, se puede aplazar la decisión para cuando las circunstancias económicas lo permitan.

 

Ahora viene mi réplica, que es la misma de quienes justifican la necesidad de las compras:

*La soberanía nacional y las fronteras de la república deben ser vigiladas según mandato de la constitución. Sobre todo  cuando, en nuestro caso, esas fronteras son muy extensas y  discurren a  través de mar y tierra.    

No importa si se está en guerra o no, deben ser vigiladas; máxime, si tenemos rutas de narcotráfico activas y grupos irregulares que se esconden en Venezuela y nos amenazan (a pesar del mejoramiento de las elaciones diplomáticas con dicho país)

 

*Esta vigilancia la prestan aviones de combate de “superioridad aérea” es decir, cazas que pueden volar largas distancias y a gran velocidad con un enorme poderío letal en equipamiento armamentístico (misiles aire tierra, cañones ) Colombia es un país extenso, por lo tanto solo este tipo de aeronaves pueden desempeñar esta  misión.

 

*Para el efecto, tenemos en servicio diez cazas israelíes Kfir supersónicos de superioridad aérea, que  se han desempeñado de forma impecable. Pero, llevan algo más de 30 años de servicio y, tras varias repotenciaciones, han llegado al fin de su vida útil que finaliza en 2023 . Lo dice el informe técnico de la FAC.

 

*Teóricamente podríamos seguir operando los Kfir por diez años más, pero a un costo grande y corriendo riesgos operacionales. La vida de los pilotos puede ponerse en riesgo y la de la comunidad también. ¿No es mejor remplazarlos? ¿Se justifica desproteger a la nación no solo de alguna amenaza externa, sino, de los grupos irregulares y el narcotráfico?

 

Creo que la argumentación expuesta es contundente y justifica la renovación de la flotilla actual de cazas de la FAC. Es bien cierto, y esto puede tener razón Robledo, que el costo económico es alto, pero el rubro ya estaba contemplado hace tiempo y hay formas de financiamiento que abarcan 10 años. Habrá personas que, no sin razón, dirán que el dinero pudo bien invertirse en áreas sociales. El debate estará abierto por mucho tiempo, sin embargo, la adquisición de este equipo va sustentada por factores técnicos y circunstanciales que obligaban al presidente de turno a efectuarla. Es como estar entre la espada y la pared.

 

 

Posdata: Para el servidor que escribe estas notas, no  cabe duda que otra de las razones que tuvo Petro fue el temor a Maduro. Si bien se han restablecido las relaciones con el dictador, nadie sabe qué se puede esperar  de él. Por eso no es coincidencia que, de todos los oferentes,  la propuesta preseleccionada haya sido la de Francia con su caza “Rafale”. El más poderoso y costoso de la lista junto al Eurofighter Typhoon (descartado desde el gobierno de Duque). Aparato   de alcance continental  y modernísimo que haría una excelente disuasión frente a los Sukoi venezolanos. No es que Petro, con sus absurdos ideológicos heredados de su formación, haya llegado solo a tal conclusión. No, tuvo que haber sido su estado mayor (no sin una alta dosis de persuasión y parla) el que lo convenció de ello.

 

Los 80 años de la Operación Overlord



No podía dejar pasar la oportunidad para hacer una brevísima reseña sobre un gran acontecimiento sucedido hace 80 años, el cual se ha conmemorado por lo alto en Europa. Tuve el primer contacto con el tema hace unos 25 años merced a dos enciclopedias compradas por mi padre, ahora he ido leyendo más y sumando información de otros libros.

El 6 de junio de 1944, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, empezó a ejecutarse la "Operación Overlord" (nombre en clave), un gigantesco desembarco de tropas aliadas en las playas de Normandía. El objetivo era liberar Francia y eventualmente a Europa cerrando la brecha en torno a Berlín con la ayuda del Ejercito Rojo.

La URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que luchaba junto con los aliados, soportaba el peso del frente oriental. Había que abrir un frente occidental para hacer realidad el candado que ahogaría al Tercer Reich. En la conferencia de Teherán ( del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 1943) los "Tres grandes", Roosevelt, Stalin y Churchil, discutieron la fecha para ejecutar la operación. El presidente de EU le prometió a su par ruso que en 1944 esta se llevaría a cabo.
Finalmente se eligió hacer el desembarco a través del canal de la Mancha, que separa a Francia de Inglaterra. Normandía, una localidad al norte de Francia, fue escogida para establecer la cabeza de playa. De esta forma, al amanecer del 6 de junio unos 160.000 soldados atravesaron el canal de la Mancha apoyados previamente por mas de 4000 aviones, incluyendo aeroplanos y unas 5000 embarcaciones. Los países occidentales eligieron al general Dwight D. Eisenhower como comandante supremo de la fuerza expedicionaria aliada y al general británico Bernard Montgomery como comandante de las fuerzas terrestres.

Una de la operaciones aerotransportadas más grandes de la jamás realizadas se puso en acción. En pocos meses ya eran más de dos millones las tropas aliadas en Francia. Para abril de 1945, ya estaban a las puertas de Berlín. Fue el Ejercito Rojo, que venía del frente oriental al mando del mariscal Zhúkov, el que ejecutó el asalto final sobre el búnker de Hitler el 2 de mayo.

El desembarco no fue fácil. En algunas partes de la cabeza de playa hubo una feroz resistencia de los alemanes y muchas bajas aliadas. La libertad de Europa inmortalizó las vidas de aquellos soldados. Pocos veteranos de aquella epopeya sobreviven y son reverenciados como unos héroes.

Popularmente se le llama "El día D" a la "Operación Overlord" y, como ocurre con los libros , hay no pocas películas sobre el particular. Personalmente recomiendo "Salvando al soldado Ryan" de Steven Spielberg, que recrea el desembarco a través de una compañia que llega a la playa en medio de un feroz combate. Quizás la mejor secuencia bélica de la historia del cine.
Libros recomendados:
NORMANDÍA 1944, Stephen Badsey (1990)
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, H. Michel ( 1994)

 

Viaje a tiempos remotos



Hace 40 años, en una vivienda de clase media, un niño de 10 años se entretiene leyendo. Está sentado una de las sillas de la sala, luce feliz porque es viernes por la noche e inicia el fin de semana de descanso escolar. Aunque a ese niño le encanta jugar como es lo normal en las personas de su edad, ha aprovechado ese día para leer sus libros favoritos.



Pero, no  lee solamente, está viajando. Viaja hacia un pasado lejano, a paisajes increíbles, fantásticos e intimidantes. Tiene a su disposición una máquina del tiempo cuyos controles son hojas de papel encuadernadas y protegidas por tapas. En cada una de esas hojas el niño contempla unas espléndidas ilustraciones de plantas y animales que vivieron hace millones de años.

 

Ilustración: Héctor Barceló

Aquel chiquitín, a la sazón el servidor que les escribe,     lee el   tomo seis de la enciclopedia  “El Mundo de los Niños”. Observa maravillado como era la Tierra hace 400 millones de años: plantas serpenteantes con ramas  en la espalda aparecen en un extraño humedal, tienen las raíces expuestas, ya que de los tallos salen unos delicados pelos que se introducen en el suelo para obtener agua. Más allá, el horizonte se extiende y se pierde en medio de la humedad. En el cielo, el Sol logra colar sus destellos de luz a través de las nubes bajas. 

Una estampa de nuestro planeta hace 400 millones de años. 




Las pequeñas manos pasan a otra página de aquel tomo. Un  bosque húmedo y lóbrego aparece, lo componen unos arboles  llenos de escamas. Son como unos  tallos que se bifurcan en varios brazos. En la lejanía, la  humedad se confunde con las plantas y el horizonte es difuso, oscuro y verdoso. 

Hace 350 millones de años podíamos encontrarnos con un bosque de lo más extraño.



Luego el niño cada vez más expectante  llega a la imagen de otro bosque, pero más colorido  que el anterior. Por fin hay árboles  con hojas, aunque  muy raras. Son muy altos, podría decirse que llegan al cielo, hasta 50 metros (!) Es el fantástico paisaje del periodo carbonífero. 

Una Meganeura, o “libédula gigante”, vuela entre los tallos bajo la sombra de la gigantesca arboleda. 




¿Y qué hay de los dinosaurios? En efecto, viene el tomo cinco de aquella espléndida enciclopedia, el que trata de los animales. Aparece, en primera instancia, un ecosistema marino prehistórico, peces con armaduras nadan en un ambiente lleno de vida.




Gigantescos Brontosaurios moran en los pantanos hace 155 millones de años y pterosaurios llamados  " Rhamphorhynchus” vuelan sobre el mar cazando peces.



Un espectacular combate entre un Triceratops  (izquierda) y un Tiranosaurio Rex (derecha) aparece a doble página. Para aquel niño que mira el libro es como si estos titánicos animales  se estuviesen moviendo realmente... El polvo levantado en el suelo por el retumbar de esas masas traspasaba  las páginas del libro (!)




¿Quién era el autor de estas espléndidas ilustraciones?
 Alex Ebel, ilustrador estadounidense (14 de noviembre de 1932 - 6 de diciembre de 2013) especializado en ciencia ficción y fantasía, aunque también era un experto en arte paleontológico. Hizo trabajos para prestigiosas publicaciones como "Space Science Fiction",  y "Fantastic Story Magazine."También hizo portadas de libros y de películas.¿Cuál era su técnica? Sin duda era el acrílico y el óleo. Creo que debió usar el aerógrafo también.

Las pinturas mostradas  en la presente crónica, muestran como era nuestro planeta prehistórico de acuerdo a los conocimientos de finales de los años 60s y principios de los 70s, época en que se realizaron. Creo que han envejecido relativamente bien.*  En lo artístico la calidad es excepcional, de un detallismo impresionante, un trabajo perfecto. 

A pesar del prestigio de Ebel, no se encuentra  mucha información sobre el. Parecería, muy a mi pesar, que era un personaje  desconocido. Tampoco he podido saber dónde se formó o si era un autodidacta. En la mencionada obra "El Mundo de los Niños", solo aparece su foto y un escueto texto acompañante:


“Alex Ebel está especializado en el dibujo de plantas y animales que vivieron en tiempos pasados. Todas las reproducciones de la sección de este libro titulada Plantas de tiempos pasados son obra de Ebel.”




Lo único cierto es que este artista, sin saberlo, ayudó que un niño de la clase media colombiana de los 80s viajara en el tiempo.







* Quizás a excepción del Tiranosaurio Rex que, según algunos hallazgos, tenía plumas; aunque, hay estudios que siguen defendiendo su imagen tradicional llena de escamas. Es un debate que sigue abierto.




martes, 7 de mayo de 2024

PIONEER KH-8855




En estas reminiscencias en homenaje a mi padre, he hablado de varios aspectos que enmarcan mis recuerdos. Uno de ellos son los aparatos y gadgets que el usaba. De hecho, era un  gran aficionado a la tecnología.  

Uno de estos maravillosos artilugios era el flamante equipo de sonido “PIONEER KH-8855”, un “centro musical” como lo llamaba la publicidad de la marca, modelo 1979 (aunque mi padre pudo haberlo comprado en 1980 o 1981).  Era de un aspecto metalizado, atiborrado de brillantes perillas y botones de aluminio. Venía incorporado con dos  indicadores analógicos de nivel de sonido, casetera, entrada auxiliar y una bandeja para los vinilos. Esta era de nivel profesional, con un brazo robusto dotado de contrapeso para variar la presión de la aguja sobre los surcos, muelles para darle estabilidad y evitar movimientos bruscos sobre el vinilo mientras gira.

Publicidad en ingles del producto, fíjense en los parlantes originales.

El equipo sintonizaba emisoras FM y AM, cuyas nomenclaturas estaban impresas en una gran pantalla rectangular   iluminada con luces led cálidas, como era la moda en ese entonces. Asimismo, tenía tres perillas para ecualizar el sonido: graves, medios y agudos, además de la gran perilla para el volumen. Al  pie del disco giratorio de la bandeja de vinilos, había dos botones para modificar la velocidad de reproducción, la cual podía ser monitoreada con  ayuda de  luz estroboscópica.  La calidad del sonido era excelente, con la potencia suficiente para abarcar la amplia terraza de nuestra casa. Se trataba de un producto de alta factura, solo para melómanos exigentes. Fabricado en Japón, llevaba el sello de la crema innata de la tecnología del gran país del lejano oriente. Actualmente el PIONEER KH-8855 es considerado un clásico, un objeto de culto entre los coleccionistas, por lo que conseguir uno en buenas condiciones no es ciertamente barato.

No por casualidad, mi papá escogió esta marca, ya que era un melómano consumado. Como no se conformaba con lo que su Pioneer traía de fábrica, decidió personalizarlo a su gusto. Defenestró los parlantes originales, que, si bien eran de buena calidad, no tenían la suficiente cobertura para desplegar toda la potencia del aparato. Así que el mismo construyó unos bafles más grandes y robustos. Según recuerdo, las bocinas principales eran de 12 pulgadas, unas 3 pulgadas más grandes que las originales.  También eran de mayor diámetro  los medios, además le adicionó   más Tweeters (brillos). Para el armazón mi papá escogió madera prensada, la cual forró con formica de textura de madera. La batería de bocinas, la tapó con  un armazón forrado de tela acústica negra. Mis recuerdos me traen a colación la imagen de mi progenitor trabajando los fines de semana en la terraza, clavando los paneles de madera (cuyo corte lo hacía en el taller de muebles de mi difunto tío Jesús), pegando la formica, ensamblado la acometida eléctrica, etc. El resultado fue un par de bonitos bafles, más guapos, más potentes  y de mayor tamaño. Con ellos, el PIONEER KH-8855 desplegó todo su poderío y fidelidad.


Recreación de los parlantes que mi padre fabricó para remplazar los originales.  


En navidad, carnavales, celebraciones especiales o un domingo cualquiera, mi padre llenaba de alegría nuestro hogar con su colección de música de los más variados géneros.  Entonces, el niño que fui apreciaba los bafles en la terraza, el equipo reluciente reproduciendo los  vinilos,  el destello musical cabalgando a través de la arboleda que adornaba la entrada de mi casa.

Foto de 1989, durante  mi cumpleaños numero 15, dos amigos vecinos de mi antigua casa bailan champeta.  Estábamos recién mudados.
Se aprecia uno de los bafles construidos por mi papá y el Pioneer KH-8855 


   

Bailando con mis hermanos, la flecha amarilla de la izquierda señala uno de los nuevos bafles del equipo del Piooner. 

lunes, 22 de abril de 2024

El monstruo metálico

 

Vista actual de la térmica.

Recién instalado con mis padres y hermanos en la urbanización "Salamanca" del municipio de Soledad, una estructura metálica, imponente y extraña que colindaba con mi nueva vivienda llamaba la atención. Cuando mi padre intervino el inmueble (que era entregado prácticamente en obra negra por el gobierno) y dispusimos de una terraza, pude ver mejor aquella mole. Causaba gran asombro debido a sus grandes chimeneas, que a ese niño de 6 años le parecían enormes pitillos de helado, y sus torres llenas de intersticios atiborrados de tubos. Algunas veces, especialmente de noche, despedía un silbido aterrador, parecido al de la válvula de una olla de presión, que interrumpía mi sueño.

En algún momento, mi padre me dijo que aquello era una gran planta eléctrica y que no hacía daño. Que surtía de luz a una vasta población. ¿Cómo funcionaba?.. Me preguntaba yo. Con el tiempo, investigué y me di cuenta que usaba gas natural para producir calor y vaporizar agua proveniente de un río cercano; de esta forma, se usaba el vapor para mover unos grandes dínamos y generar electricidad. Una "termoeléctrica" era el nombre concreto. A partir de esa revelación , ya no veía a aquella mole con temor.


En esta foto con mis hermanos, probablemente de 1982, se puede apreciar señalada por la flecha roja una de las chimeneas de la termoeléctrica.


Antaño, la gente la llamaba "CORELCA" por sus siglas: Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica S.A. ESP. Luego, cuando esa entidad fue liquidada por el ministerio de minas de aquel entonces, vino a llamarse "TEBSA" o "Termobarranquilla". Se fue modernizando y ampliando con el tiempo, y hoy día es la termoeléctrica más grande y potente de Colombia. Y una de las más grandes de Suramérica. Con una capacidad instalada de unos 918 MW surte el 12% de la demanda de energía nacional y del 45 % de la demanda de la Región Caribe.


Hoy día, el monstruo sigue altivo, a pesar del crecimiento urbano de la zona que impide verlo desde el mismo sitio que lo hacía yo cuando era un niño. Ha sido una de las tablas de salvación en las recurrentes crisis energéticas de mi país por cuenta del fenómeno del "Niño".


Funcionamiento de una planta termoeléctrica



Bibliografía. Blog de tecnología - IES José Arencibia Gil - Telde (2014). Central termoeléctrica (Esquemas) Recuperado el 21 de abril de 2024 https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoblog/fsancac/2014/11/03/central-termoelectrica-esquemas/







lunes, 12 de febrero de 2024

Una pequeña reseña de una obra genial de Rubén Blades

 




En 1984 el cantautor panameño Rubén Blades lanza su primer álbum con la agrupación del solar. Un trabajo revolucionario y conceptual, donde Blades innova sobre la musicalidad de la salsa: la no inclusión de instrumentos de viento, el uso protagónico de la batería en sinergia con el tradicional timbal, la inclusión de teclados y guitarra eléctrica. Todo esto sumado a instrumentos como el vibráfono y el tradicional piano, que llega a niveles magistrales de la mano de Óscar Hernández. Además, la producción incluye fusiones de diferentes aires musicales como el reggae, jazz latino o el rock.


Blandes también modificó la apariencia tradicional de una agrupación salsera. Dependiendo de la audiencia, Seis del Solar se presentaba al público con músicos vestidos informalmente según el gusto de cada uno, prescindiendo de uniformes, coristas y bailarines. Dado que eran músicos versátiles , ellos mismos hacían los coros. Tampoco había coreografías montadas, la intención era más bien emular una banda. De hecho, la imagen de la portada es fenomenal, podría pasar como un disco de pop o rock.










A todo esto hay que sumarle el contenido social y político de las letras. Había reflexiones y denuncias sobre la situación de los países del tercer mundo, las dictaduras y regímenes autoritarios, etc.

Como se dice popularmente para elogiar a una excelente obra musical, este trabajo discográfico “no tiene pieza mala”,pero, descatacan dos canciones: “El padre Antonio y su monagillo Andrés” y “Buscando América”, homónima del título del álbum.


La primera es un homenaje al sacerdote salvadoreño Arnulfo Romero, asesinado por los militares que dominaban el Salvador a principios de los 80s y la segunda es el colofón del álbum: una oda épica , monumental y reflexiva sobre América y su futuro. Pienso que la parte musical es tan emocionante y exultante que no hay forma de describirla. Solo anotaré que el solo de piano de Óscar Hernández y el de timbal de Ralph Irizarry (trepidante, sin pausas entre redobles) son electrizantes.

Posdata: Conservo el vinilo “Buscando América” y lo pongo a sonar como lo hacía mi papá, en su “PIONEER KH-8855” plateado, hace 39 años.


El disco de mi padre, sonando esta vez con un amplificador "Technics" y un tocadiscos "Sony"



Interpretación en vivo de "Buscando América".



"Todos vuelven" del mismo álbum.

Recordando los TV de la casa , parte I

En la crónica "El televisor Hitachi de perillas" de mi serie de remembranzas , mencioné  brevemente   algunos televisores que  tuv...