martes, 23 de julio de 2024

Petro y compra de aviones para la FAC

 

Se ha armando un revuelo debido al anuncio del ministro de defensa Iván Velazquez   y el presidente Gustavo Petro de dar luz verde a la compra de los cazas que remplazarán los viejos  Kfir de la Fuerza Aerea de Colombia (FAC). Aunque aún no se ha firmado contrato, la decisión política está tomada. Una decisión a la que rehuyó el entonces presidente Duque debido a la pandemia y al paro nacional.

 

Caza "Kfir" de la FAC

La reculada y oportunismo del presidente

Varias reacciones se han suscitado, unas de apoyo a la decisión y otras de desacuerdo. En esta última está la férrea oposición del ex senador Robledo, quien desde tiempos de Duque condeno cualquier intento de compra de aviones. Por otra parte, el ex candidato presidencial, Federico Gutiérrez, manifestó que está de acuerdo, pero criticó el hecho de que el ahora presidente Petro haya estado en contra cuando era candidato.

"La compra de aviones en medio de una crisis como la que vivimos, es el máximo grado de irresponsabilidad de un gobernante", trinaba efusivo el otrora candidato en campaña Gustavo Petro. Como he dicho en esta tribuna de opinión esto no es raro en el, quien ha  aprovechado de forma oportunista este “papayaso” coyuntural para quedar  ante la historia como el presidente que “asumió el costo político” de modernizar a la FAC. Por eso, no le importa lo que decía en campaña. No obstante, más allá de sus dislates demagógicos, esta decisión que ha tomado resulta (en la opinión de algunos especialistas y políticos de la oposición) correcta muy a pesar del costo oneroso en dinero que supondría para las arcas nacionales.

 

 

 

Un tema técnico más que político.

El problema de Petro, tal como lo tienen la mayoría de políticos de izquierda (incluido, a mi pesar, a Robledo en este tema en específico), es creer que actualizar los sistemas de armas  avanzados  solo es necesario en caso de amenaza internacional. No entienden que tener a punto las armas de la república es un asunto de estado y una obligación del comandante en jefe. Esta tendencia viene de viejos paradigmas de la guerra fría ya caducos.  Creen que los cazas de superioridad aérea “solo sirven para guerra internacionales”, cuando ahora no es así. Ahora, un F-16 o cualquier avión que se compre puede servir para una guerra irregular como la que vivimos. Pueden interceptar transportes de narcotráfico, ayudar en temas ecológicos relacionados con nuestros mares, servir de plataforma logística para operaciones de combate, entre otros múltiples usos.

 

La urgente necesidad de renovar la flota de los Kfir de la FAC.

La FAC dispone para cuidar la soberanía nacional, vigilar la extensas fronteras de nuestro país y otros usos, una flotilla de 12 cazas israelíes multipropósito supersónico “Kfir”, adquiridos a finales de los 80s de segunda mano. Desde entonces han sido re potenciados y modernizados para las exigencias del panorama nacional. Ha sido un excelente  avión y ha prestado de forma impecable su misión, incluso, ha competido cara a cara con los cazas estadounidenses en las competencias  internacionales. Pero, el tiempo pasa y cobra factura. La FAC ha sido contundente y, apoyada en parámetros técnicos, ha emitido el concepto de que los Kfir deben ser remplazados en el corto y mediano plazo, so pena de arriesgarse en un futuro a que la vida de los pilotos y la comunidad se ponga en riesgo.  Además, que su vida útil solo llega hasta   2023.

Entonces, la necesidad de nuevos aviones para la FAC es, técnicamente, inaplazable. Es un asunto que debía resolverse.

 

Los que se oponen.

La voz más elocuente y férrea que ha condenado la futura adquisición de nuevos cazas es la de Jorge Enrique Robledo, ex senador de izquierda que he ponderado en este espacio por su lúcida oposición frente a iniciativas del gobierno de Petro  como la reforma tributaria, la política energética, la reforma electoral y la reforma política. Pero en el tema que nos atañe, y esto es  una opinión personal,  se ha equivocado de plano. Cosa que me extraña, dado que no es un político proclive a los espasmos populistas e irracionales de su congénere  ideológico Petro.

En resumen, Robledo basa su posición en tres  pilares fundamentales que parecen irrefutables:

*No es necesario comprar cazas nuevos porque Colombia no está en guerra con nadie y no está amenazada por otro país. La reciente apertura diplomática  con un  Nicolás Maduro (de quien se tenía temor) aleja esa posibilidad.

*Comprar nuevos cazas supone un gasto oneroso que afectaría la inversión social y otros temas urgentes para la nación.

*Por lo tanto, se puede aplazar la decisión para cuando las circunstancias económicas lo permitan.

 

Ahora viene mi réplica, que es la misma de quienes justifican la necesidad de las compras:

*La soberanía nacional y las fronteras de la república deben ser vigiladas según mandato de la constitución. Sobre todo  cuando, en nuestro caso, esas fronteras son muy extensas y  discurren a  través de mar y tierra.    

No importa si se está en guerra o no, deben ser vigiladas; máxime, si tenemos rutas de narcotráfico activas y grupos irregulares que se esconden en Venezuela y nos amenazan (a pesar del mejoramiento de las elaciones diplomáticas con dicho país)

 

*Esta vigilancia la prestan aviones de combate de “superioridad aérea” es decir, cazas que pueden volar largas distancias y a gran velocidad con un enorme poderío letal en equipamiento armamentístico (misiles aire tierra, cañones ) Colombia es un país extenso, por lo tanto solo este tipo de aeronaves pueden desempeñar esta  misión.

 

*Para el efecto, tenemos en servicio diez cazas israelíes Kfir supersónicos de superioridad aérea, que  se han desempeñado de forma impecable. Pero, llevan algo más de 30 años de servicio y, tras varias repotenciaciones, han llegado al fin de su vida útil que finaliza en 2023 . Lo dice el informe técnico de la FAC.

 

*Teóricamente podríamos seguir operando los Kfir por diez años más, pero a un costo grande y corriendo riesgos operacionales. La vida de los pilotos puede ponerse en riesgo y la de la comunidad también. ¿No es mejor remplazarlos? ¿Se justifica desproteger a la nación no solo de alguna amenaza externa, sino, de los grupos irregulares y el narcotráfico?

 

Creo que la argumentación expuesta es contundente y justifica la renovación de la flotilla actual de cazas de la FAC. Es bien cierto, y esto puede tener razón Robledo, que el costo económico es alto, pero el rubro ya estaba contemplado hace tiempo y hay formas de financiamiento que abarcan 10 años. Habrá personas que, no sin razón, dirán que el dinero pudo bien invertirse en áreas sociales. El debate estará abierto por mucho tiempo, sin embargo, la adquisición de este equipo va sustentada por factores técnicos y circunstanciales que obligaban al presidente de turno a efectuarla. Es como estar entre la espada y la pared.

 

 

Posdata: Para el servidor que escribe estas notas, no  cabe duda que otra de las razones que tuvo Petro fue el temor a Maduro. Si bien se han restablecido las relaciones con el dictador, nadie sabe qué se puede esperar  de él. Por eso no es coincidencia que, de todos los oferentes,  la propuesta preseleccionada haya sido la de Francia con su caza “Rafale”. El más poderoso y costoso de la lista junto al Eurofighter Typhoon (descartado desde el gobierno de Duque). Aparato   de alcance continental  y modernísimo que haría una excelente disuasión frente a los Sukoi venezolanos. No es que Petro, con sus absurdos ideológicos heredados de su formación, haya llegado solo a tal conclusión. No, tuvo que haber sido su estado mayor (no sin una alta dosis de persuasión y parla) el que lo convenció de ello.

 

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