martes, 23 de julio de 2024

Viaje a tiempos remotos



Hace 40 años, en una vivienda de clase media, un niño de 10 años se entretiene leyendo. Está sentado una de las sillas de la sala, luce feliz porque es viernes por la noche e inicia el fin de semana de descanso escolar. Aunque a ese niño le encanta jugar como es lo normal en las personas de su edad, ha aprovechado ese día para leer sus libros favoritos.



Pero, no  lee solamente, está viajando. Viaja hacia un pasado lejano, a paisajes increíbles, fantásticos e intimidantes. Tiene a su disposición una máquina del tiempo cuyos controles son hojas de papel encuadernadas y protegidas por tapas. En cada una de esas hojas el niño contempla unas espléndidas ilustraciones de plantas y animales que vivieron hace millones de años.

 

Ilustración: Héctor Barceló

Aquel chiquitín, a la sazón el servidor que les escribe,     lee el   tomo seis de la enciclopedia  “El Mundo de los Niños”. Observa maravillado como era la Tierra hace 400 millones de años: plantas serpenteantes con ramas  en la espalda aparecen en un extraño humedal, tienen las raíces expuestas, ya que de los tallos salen unos delicados pelos que se introducen en el suelo para obtener agua. Más allá, el horizonte se extiende y se pierde en medio de la humedad. En el cielo, el Sol logra colar sus destellos de luz a través de las nubes bajas. 

Una estampa de nuestro planeta hace 400 millones de años. 




Las pequeñas manos pasan a otra página de aquel tomo. Un  bosque húmedo y lóbrego aparece, lo componen unos arboles  llenos de escamas. Son como unos  tallos que se bifurcan en varios brazos. En la lejanía, la  humedad se confunde con las plantas y el horizonte es difuso, oscuro y verdoso. 

Hace 350 millones de años podíamos encontrarnos con un bosque de lo más extraño.



Luego el niño cada vez más expectante  llega a la imagen de otro bosque, pero más colorido  que el anterior. Por fin hay árboles  con hojas, aunque  muy raras. Son muy altos, podría decirse que llegan al cielo, hasta 50 metros (!) Es el fantástico paisaje del periodo carbonífero. 

Una Meganeura, o “libédula gigante”, vuela entre los tallos bajo la sombra de la gigantesca arboleda. 




¿Y qué hay de los dinosaurios? En efecto, viene el tomo cinco de aquella espléndida enciclopedia, el que trata de los animales. Aparece, en primera instancia, un ecosistema marino prehistórico, peces con armaduras nadan en un ambiente lleno de vida.




Gigantescos Brontosaurios moran en los pantanos hace 155 millones de años y pterosaurios llamados  " Rhamphorhynchus” vuelan sobre el mar cazando peces.



Un espectacular combate entre un Triceratops  (izquierda) y un Tiranosaurio Rex (derecha) aparece a doble página. Para aquel niño que mira el libro es como si estos titánicos animales  se estuviesen moviendo realmente... El polvo levantado en el suelo por el retumbar de esas masas traspasaba  las páginas del libro (!)




¿Quién era el autor de estas espléndidas ilustraciones?
 Alex Ebel, ilustrador estadounidense (14 de noviembre de 1932 - 6 de diciembre de 2013) especializado en ciencia ficción y fantasía, aunque también era un experto en arte paleontológico. Hizo trabajos para prestigiosas publicaciones como "Space Science Fiction",  y "Fantastic Story Magazine."También hizo portadas de libros y de películas.¿Cuál era su técnica? Sin duda era el acrílico y el óleo. Creo que debió usar el aerógrafo también.

Las pinturas mostradas  en la presente crónica, muestran como era nuestro planeta prehistórico de acuerdo a los conocimientos de finales de los años 60s y principios de los 70s, época en que se realizaron. Creo que han envejecido relativamente bien.*  En lo artístico la calidad es excepcional, de un detallismo impresionante, un trabajo perfecto. 

A pesar del prestigio de Ebel, no se encuentra  mucha información sobre el. Parecería, muy a mi pesar, que era un personaje  desconocido. Tampoco he podido saber dónde se formó o si era un autodidacta. En la mencionada obra "El Mundo de los Niños", solo aparece su foto y un escueto texto acompañante:


“Alex Ebel está especializado en el dibujo de plantas y animales que vivieron en tiempos pasados. Todas las reproducciones de la sección de este libro titulada Plantas de tiempos pasados son obra de Ebel.”




Lo único cierto es que este artista, sin saberlo, ayudó que un niño de la clase media colombiana de los 80s viajara en el tiempo.







* Quizás a excepción del Tiranosaurio Rex que, según algunos hallazgos, tenía plumas; aunque, hay estudios que siguen defendiendo su imagen tradicional llena de escamas. Es un debate que sigue abierto.




1 comentario:

  1. Mis felicitaciones, Héctor, por tan espléndido texto, que igual que el niño de hace 40 años, nos ilustra sobre los ecosistemas prehistóricos de nuestra Pachamana,. Fantástico!!!

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