domingo, 3 de mayo de 2026

Hace 81 años

El 30 de abril de 1945 se suicida en su búnker Adolf Hitler  junto con su esposa Eva Braun (se habían acabado de casar en una inusual ceremonia civil). Ocho décadas  años han pasado desde entonces y aún persiste  el misterio sobre el destino del cadáver del dictador. Sin duda, el secretismo de la entonces Unión Soviética, cuyo ejército había llegado primero a Berlín de la mano del mariscal Zhúkov y tomaría posesión  del Búnker  el  2  de mayo, ha sido la principal causa de desusado misterio.  Stalin estaba obsesionado con la posibilidad  de  un escape de  Hitler y  estuvo en contacto permanente con su mariscal  a fin de asegurarse de que  su enemigo  fuera capturado o dado de baja. No obstante, a pesar de recibir confirmación de sus servicios de inteligencia de que habían encontrado los restos del Hitler y Eva Braun, nunca pudo sacarse totalmente de su cabeza tal obsesión.

 

La información gaseosa sobre el paradero del famoso cadáver y las dudas de Stalin ha dado pie a hipótesis    disímiles  como aquella que propone un escenario en el cual, Hitler no se suicidó, sino, que escapó del búnker (a pesar de su lamentable condición física), burló el asedio del Ejército Rojo  y logra salir de Alemania en un U-boot (submarino alemán)… O en un avión, como dicen otros. Los defensores de esta corriente también sostienen que, una vez libre, Hitler se radicó en Argentina donde el gobierno de Perón lo acogió.  Hay varios autores que presentan estos hechos como ciertos, incluso, uno de ellos afirma que Hitler estuvo en Colombia.

Entrada externa al búnker de Hitler, fotografíado en 1947.


El consenso más aceptado entre los historiadores  es que los restos de Hitler y Eva Braun fueron incinerados y  encontrados  en las afueras del búnker cuando este fue capturado por el ejército rojo. Los huesos fueron llevados posteriormente   a la Unión Soviética y parte de ellos los conserva la actual Federación de Rusia. Al respecto recomiendo para los adeptos  de este tema histórico, el libro “ La muerte de Hitler” (2019) de la investigadora y cineasta ruso-estadounidense Lana Parshina y el periodista y documentalista francés Jean-Christophe Brisard, quienes después de una larga y contumaz gestión ante las autoridades rusas, les permitieron tener acceso  a los restos del pintor austriaco. La conclusión de la investigación asesorada en lo científico  por el patólogo forense y paleo patólogo francésPhilippe Charlier, es que dichos restos son auténticos.  


Igualmente, es recomendable la obra clásica de H.R.Trevor-Roper (1946), “Los últimos días de Hitler”.  Ambos libros llegaron a mis manos en circunstancias diferentes; el primero lo compré en 2021 en un puesto de revistas de un cajero, el segundo fue encargado por mi padre a Círculo de Lectores en los años ochentas.





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