El 30 de abril de 1945 se suicida en su búnker Adolf Hitler junto con su esposa Eva Braun (se habían acabado de casar en una inusual ceremonia civil). Ocho décadas años han pasado desde entonces y aún persiste el misterio sobre el destino del cadáver del dictador. Sin duda, el secretismo de la entonces Unión Soviética, cuyo ejército había llegado primero a Berlín de la mano del mariscal Zhúkov y tomaría posesión del Búnker el 2 de mayo, ha sido la principal causa de desusado misterio. Stalin estaba obsesionado con la posibilidad de un escape de Hitler y estuvo en contacto permanente con su mariscal a fin de asegurarse de que su enemigo fuera capturado o dado de baja. No obstante, a pesar de recibir confirmación de sus servicios de inteligencia de que habían encontrado los restos del Hitler y Eva Braun, nunca pudo sacarse totalmente de su cabeza tal obsesión.
La información gaseosa sobre el paradero del famoso cadáver y las dudas de Stalin ha dado pie a hipótesis disímiles como aquella que propone un escenario en el cual, Hitler no se suicidó, sino, que escapó del búnker (a pesar de su lamentable condición física), burló el asedio del Ejército Rojo y logra salir de Alemania en un U-boot (submarino alemán)… O en un avión, como dicen otros. Los defensores de esta corriente también sostienen que, una vez libre, Hitler se radicó en Argentina donde el gobierno de Perón lo acogió. Hay varios autores que presentan estos hechos como ciertos, incluso, uno de ellos afirma que Hitler estuvo en Colombia.
Entrada externa al búnker de Hitler, fotografíado en 1947.
El consenso más aceptado entre los
historiadores es que los restos de
Hitler y Eva Braun fueron incinerados y
encontrados en las afueras del
búnker cuando este fue capturado por el ejército rojo. Los huesos fueron llevados
posteriormente a la Unión Soviética y
parte de ellos los conserva la actual Federación de Rusia. Al respecto
recomiendo para los adeptos de este tema
histórico, el libro “ La muerte de Hitler” (2019) de la investigadora y cineasta
ruso-estadounidense Lana Parshina y el periodista y documentalista francés
Jean-Christophe Brisard, quienes después de una larga y contumaz gestión ante
las autoridades rusas, les permitieron tener acceso a los restos del pintor austriaco. La conclusión
de la investigación asesorada en lo científico por el patólogo forense y paleo patólogo
francésPhilippe Charlier, es que dichos restos son auténticos.
Igualmente, es recomendable la obra clásica de
H.R.Trevor-Roper (1946), “Los últimos días de Hitler”. Ambos libros llegaron a mis manos en
circunstancias diferentes; el primero lo compré en 2021 en un puesto de
revistas de un cajero, el segundo fue encargado por mi padre a Círculo de
Lectores en los años ochentas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario