miércoles, 1 de julio de 2026

Recordando una vieja imagen retrofuturista

 

Hace muchos años, siendo un niño, me fascinaba una ilustración del tomo 14 de la enciclopedia “Mundo de los Niños” , o “Childcraft” según su nombre original en inglés,  donde se representaba una ciudad del futuro según la visión de los años 60s. El autor es  Denver Laredo Gillen (1914–1975),  ilustrador canadiense-estadounidense muy solicitado por editoriales y medios impresos  en la época de oro de la ilustración norteamericana.  

Aún conservo el tomo catorce de la susodicha enciclopedia, en ella la ilustración presenta este aspecto de tonalidad verdosa:


 

No onbstante,  en la internet aparece con otra tonalidad más cálida:


Sin ver el original no es posible saber cuál de las dos versiones es la más veráz. Aunque, me inclinaría por la versión cálida, dejando a las imperfecciones y desajustes de impresión el matiz verde de aquella.  Aclarado este curioso tema de artes gráficas vayamos a la imagen en sí. Esta ciudad futurista estaba compuesta por extraños vehículos voladores, cúpulas de cristal transparentes, autopistas intrincadas, autos con cabinas traslúcidas, amplias zonas verdes. Varios elementos del paisaje estaban  sostenidos por delgadas columnas, una característica esencial de la arquitectura googie , muy en boga en los años sesentas. Representa la agradable utopía de aquellos años, cuando se pensaba que para este momento, año 2026, las cosas serían así. 


Como la imagen  me sigue gustando mucho, decidí  transformarla con ayuda de la inteligencia artificial, previa  sesión de instrucciones y revisiones, en una fotografía. Un experimento que intenta mostrar cómo sería estar presente  en la fantástica ciudad que imaginó Gillen. El resultado es impresionante y extraño, la imaginación  cobra vida. 


Primero, llama la atención que la inteligencia artificial (usé ChatGPT) ha corregido, por así decirlo, varios detalles de la ilustración original; por ejemplo, le puso al monorriel aéreo unas columnas más robustas en vez de las delgadas que dibujó Guillen. Es claro que estas ultimas no soportarían el peso de los vagones.





También colocó refuerzos metálicos a las cúpulas transparentes e hizo los autos más aerodinámicos.  Y, como ocurrió con el monorriel, fortaleció las columnas que sostienen la pesada estructura cilíndrica del lado izquierdo.



Si observan bien, la AI también cambió el curso del monorriel, no lo extendió hasta la lejanía como en la imagen original. Por lo demás, el espíritu  de la  ilustración de Guillen luce intacto en la recreación y me gusta de verdad.  Seguiré en este ejercicio de recrear expresiones del arte popular con ayuda de la AI.

 



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