Hay un aparato electrónico al cual, siempre fui aficionado y por el que tuve un gusto especial: la calculadora de bolsillo.Hace unos 36 años se percibía como una maravilla tecnológica, pues con ella podíamos resolver no solo las operaciones básicas matemáticas y trigonométricas, sino, otras más complejas. Hace unos 38 años era fascinante para el suscrito tener una calculadora de bolsillo, palpar ese pequeño instrumento era motivo de satisfacción y alegría.
Las calculadoras de bolsillo evolucionaron principalmente en la década del 1970. La LE-120 (1971), producida en Japón y la HP-35 (1972) fueron hitos fundacionales de estos aparatos en cuanto al uso generalizado entre el público. El ejercicio del cálculo personal había reemplazado las reglas de cálculo y sumadoras mecánicas por cómodos y pequeños aparatos que usaban en sus pantallas tecnología LEDs y posteriormente LCD.
Tratar la compleja historia de la calculadora de bolsillo no es el objeto de este texto, pero podemos resumir, en líneas generales, su discurrir evolutivo en los siguientes hitos:
- Aparece en algún momento de la prehistoria el ábaco, la primera máquina de cálculo de la historia.
- En 1642 Blas Pascal desarrolla la “Pascalina” (sumas y restas)
- Charles
Babbage diseña en 1832 su maquina analítica la cual, no llegó
a construirse, pero representó un avance para el futuro diseño de calculadoras.
- En 1945 se pone en operación en Estados Unidos la Calculadora Electrónica (ENIAC), considerada la primera máquina de calcular en emplear íntegramente la electricidad.
- Texas Instruments presenta en 1967 la calculadora portátil “CAL-TECH”
- Años setentas, aparición y popularización de modelos de bolsillo como la mencionada HP-35 (1972), primera calculadora de mano capaz de realizar funciones trigonométricas y logarítmicas. Por su parte, Texas Instrumentos lanza la TI-2500.
- Era moderna, calculadoras Digitales: Integración en computadoras, relojes y teléfonos móviles.
Ya en los años ochenta, época donde discurrió la infancia del servidor que les escribe, las calculadoras de bolsillo estaban muy perfeccionadas. Si algo me emocionaba en esa época era recibir de regalo una de esas maravillosas máquinas. Haré en consecuencia un recuento de mis calculadoras y como llegaron a mí.
Si no estoy mal, fue en 1989 cuando le pedí a mi padre una calculadora de regalo de cumpleaños. Era un modelo básico de seis funciones marca CASIO de color blanco, delgado y de diseño elegante. Tenía una tapa negra que protegía la pantalla y el teclado, se abría como un librito cada vez que se iba a usar. No recuerdo su referencia exacta, pero probablemente era una HS-8VA en su variante alimentada por baterías (había otra variante de alimentación solar) ¿Y para que deseaba este servidor con una calculadora? En aquel año cursaba noveno grado, así que no era muy necesaria para algebra, entonces la usaba para hacer cualquier cálculo que se me ocurriera o necesitase. Hacia las cuentas referentes a la merienda que me daban todos los días, cuanto podía gastar, cuánto dinero me sobraba todos los días. También para sumar notas y sacar promedios, en fin, siempre le encontraba utilidad en el diario vivir.
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| CASIO básica, probablemente de la referencia HS-8VA, mi regalo de cumpleaños de 1989. (recreación realizada por del autor basada en sus los recuerdos) |
En 1990 iba recibir clases de trigonometria en el colegio, así que debía hacerme a una calculadora científica para trabajar con funciones trigonométricas. Empecé a usar una que era de mi padre para las nuevas exigencias escolares. Se trataba de una calculadora marca AURORA, de color metalizado, reluciente y delgada. Como era común en los modelos de esa época, traía una tapa estilo solapa como la CASIO. Era un aparato muy potente y completo. La pantalla era grande, de diez dígitos. Además, podía hacer cálculos más grandes, ya que manejaba notación exponencial. Como en aquel entonces me volví fanático la serie “Cosmos” de Carl Sagan, no tardé en hacer cálculos convirtiendo años luz en kilómetros para tener una idea más cercana a la realidad de las distancias estelares. No puedo recodar la referencia exacta de la AURORA. Investigando en la Internet, podría suponer que fuese una de la serie SC 100P.
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| Calculadora científica AURORA (probablemente de la serie SC 100P). Representación realizada por el autor del texto basado en sus recuerdos. |
Pero aquella bonita máquina de calcular no iba a durarme todo el año. Transcurriendo el mes de agosto, según recuerdo, la extravié en el colegio. Quizás se salió del maletín, o la dejé en alguna parte. Siempre he sido, y aún lo soy, despistado y distraído. Como necesitaba una calculadora para las consabidas funciones trigonométricas, mi padre prometió comprarme una.
Fue un sábado de 1990, salí en la mañana con mi padre en su Nissan Patrol modelo 1982. Primero llegamos a un almacén de repuestos donde mi progenitor compró un carburador para el carro, luego fuimos al entonces famoso centro de ventas tecnológicas “San Andresito” a buscar la calculadora. Dimos con la CASIO fx-82D FRACTION, un modelo robusto “de combate” pensado específicamente para estudiantes. De ocho dígitos, alimentada por dos pilas AA, esta calculadora no era esbelta y plana , pues era relativamente grande (para que le cupieran las dos pilas) en comparación con los modelos tradicionales. Presentaba la novedad de estar protegida por un estuche rígido con una gran tapa la cual, se abría para usar el teclado. En este caso, mis recuerdos son más precisos, puedo decir con bastante seguridad que ese fue el modelo que mi padre me compró aquel día.
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| CASIO fx-82D FRACTION de 1990, igual a la que tuve (recreación del autor con base a recuerdos) |
Después de graduarme de bachillerato tuve más calculadoras, siempre tengo alguna a la mano. Tuve alguna vez la CASIO fx-82 TL, más delgada que la fx-82D y con una cubierta deslizante que se retiraba para usar la calculadora. Cabe anotar que a partir de los 90s se popularizaron modelos bastante económicos, de marcas genéricas que se venden en grandes cantidades en los comercios populares. Cuestan unas 5 cinco veces menos que las CASIO originales, pero son fiables y relativamente durables. Actualmente tengo varias de este tipo, todas científicas.
| Calculadoras científicas genéricas (propiedad del autor del blog) |
La incorporación de muchas funciones matemáticas a los celulares inteligentes condena a la calculadora de bolsillo a desaparecer. La gente prefiere hacer cálculos básicos en su móvil que cargar otro aparato para el mismo fin. No obstante, seguiré siendo fan a este maravilloso artilugio.



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