martes, 7 de mayo de 2024

PIONEER KH-8855




En estas reminiscencias en homenaje a mi padre, he hablado de varios aspectos que enmarcan mis recuerdos. Uno de ellos son los aparatos y gadgets que el usaba. De hecho, era un  gran aficionado a la tecnología.  

Uno de estos maravillosos artilugios era el flamante equipo de sonido “PIONEER KH-8855”, un “centro musical” como lo llamaba la publicidad de la marca, modelo 1979 (aunque mi padre pudo haberlo comprado en 1980 o 1981).  Era de un aspecto metalizado, atiborrado de brillantes perillas y botones de aluminio. Venía incorporado con dos  indicadores analógicos de nivel de sonido, casetera, entrada auxiliar y una bandeja para los vinilos. Esta era de nivel profesional, con un brazo robusto dotado de contrapeso para variar la presión de la aguja sobre los surcos, muelles para darle estabilidad y evitar movimientos bruscos sobre el vinilo mientras gira.

Publicidad en ingles del producto, fíjense en los parlantes originales.

El equipo sintonizaba emisoras FM y AM, cuyas nomenclaturas estaban impresas en una gran pantalla rectangular   iluminada con luces led cálidas, como era la moda en ese entonces. Asimismo, tenía tres perillas para ecualizar el sonido: graves, medios y agudos, además de la gran perilla para el volumen. Al  pie del disco giratorio de la bandeja de vinilos, había dos botones para modificar la velocidad de reproducción, la cual podía ser monitoreada con  ayuda de  luz estroboscópica.  La calidad del sonido era excelente, con la potencia suficiente para abarcar la amplia terraza de nuestra casa. Se trataba de un producto de alta factura, solo para melómanos exigentes. Fabricado en Japón, llevaba el sello de la crema innata de la tecnología del gran país del lejano oriente. Actualmente el PIONEER KH-8855 es considerado un clásico, un objeto de culto entre los coleccionistas, por lo que conseguir uno en buenas condiciones no es ciertamente barato.

No por casualidad, mi papá escogió esta marca, ya que era un melómano consumado. Como no se conformaba con lo que su Pioneer traía de fábrica, decidió personalizarlo a su gusto. Defenestró los parlantes originales, que, si bien eran de buena calidad, no tenían la suficiente cobertura para desplegar toda la potencia del aparato. Así que el mismo construyó unos bafles más grandes y robustos. Según recuerdo, las bocinas principales eran de 12 pulgadas, unas 3 pulgadas más grandes que las originales.  También eran de mayor diámetro  los medios, además le adicionó   más Tweeters (brillos). Para el armazón mi papá escogió madera prensada, la cual forró con formica de textura de madera. La batería de bocinas, la tapó con  un armazón forrado de tela acústica negra. Mis recuerdos me traen a colación la imagen de mi progenitor trabajando los fines de semana en la terraza, clavando los paneles de madera (cuyo corte lo hacía en el taller de muebles de mi difunto tío Jesús), pegando la formica, ensamblado la acometida eléctrica, etc. El resultado fue un par de bonitos bafles, más guapos, más potentes  y de mayor tamaño. Con ellos, el PIONEER KH-8855 desplegó todo su poderío y fidelidad.


Recreación de los parlantes que mi padre fabricó para remplazar los originales.  


En navidad, carnavales, celebraciones especiales o un domingo cualquiera, mi padre llenaba de alegría nuestro hogar con su colección de música de los más variados géneros.  Entonces, el niño que fui apreciaba los bafles en la terraza, el equipo reluciente reproduciendo los  vinilos,  el destello musical cabalgando a través de la arboleda que adornaba la entrada de mi casa.

Foto de 1989, durante  mi cumpleaños numero 15, dos amigos vecinos de mi antigua casa bailan champeta.  Estábamos recién mudados.
Se aprecia uno de los bafles construidos por mi papá y el Pioneer KH-8855 


   

Bailando con mis hermanos, la flecha amarilla de la izquierda señala uno de los nuevos bafles del equipo del Piooner. 

lunes, 22 de abril de 2024

El monstruo metálico

 

Vista actual de la térmica.

Recién instalado con mis padres y hermanos en la urbanización "Salamanca" del municipio de Soledad, una estructura metálica, imponente y extraña que colindaba con mi nueva vivienda llamaba la atención. Cuando mi padre intervino el inmueble (que era entregado prácticamente en obra negra por el gobierno) y dispusimos de una terraza, pude ver mejor aquella mole. Causaba gran asombro debido a sus grandes chimeneas, que a ese niño de 6 años le parecían enormes pitillos de helado, y sus torres llenas de intersticios atiborrados de tubos. Algunas veces, especialmente de noche, despedía un silbido aterrador, parecido al de la válvula de una olla de presión, que interrumpía mi sueño.

En algún momento, mi padre me dijo que aquello era una gran planta eléctrica y que no hacía daño. Que surtía de luz a una vasta población. ¿Cómo funcionaba?.. Me preguntaba yo. Con el tiempo, investigué y me di cuenta que usaba gas natural para producir calor y vaporizar agua proveniente de un río cercano; de esta forma, se usaba el vapor para mover unos grandes dínamos y generar electricidad. Una "termoeléctrica" era el nombre concreto. A partir de esa revelación , ya no veía a aquella mole con temor.


En esta foto con mis hermanos, probablemente de 1982, se puede apreciar señalada por la flecha roja una de las chimeneas de la termoeléctrica.


Antaño, la gente la llamaba "CORELCA" por sus siglas: Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica S.A. ESP. Luego, cuando esa entidad fue liquidada por el ministerio de minas de aquel entonces, vino a llamarse "TEBSA" o "Termobarranquilla". Se fue modernizando y ampliando con el tiempo, y hoy día es la termoeléctrica más grande y potente de Colombia. Y una de las más grandes de Suramérica. Con una capacidad instalada de unos 918 MW surte el 12% de la demanda de energía nacional y del 45 % de la demanda de la Región Caribe.


Hoy día, el monstruo sigue altivo, a pesar del crecimiento urbano de la zona que impide verlo desde el mismo sitio que lo hacía yo cuando era un niño. Ha sido una de las tablas de salvación en las recurrentes crisis energéticas de mi país por cuenta del fenómeno del "Niño".


Funcionamiento de una planta termoeléctrica



Bibliografía. Blog de tecnología - IES José Arencibia Gil - Telde (2014). Central termoeléctrica (Esquemas) Recuperado el 21 de abril de 2024 https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoblog/fsancac/2014/11/03/central-termoelectrica-esquemas/







lunes, 12 de febrero de 2024

Una pequeña reseña de una obra genial de Rubén Blades

 




En 1984 el cantautor panameño Rubén Blades lanza su primer álbum con la agrupación del solar. Un trabajo revolucionario y conceptual, donde Blades innova sobre la musicalidad de la salsa: la no inclusión de instrumentos de viento, el uso protagónico de la batería en sinergia con el tradicional timbal, la inclusión de teclados y guitarra eléctrica. Todo esto sumado a instrumentos como el vibráfono y el tradicional piano, que llega a niveles magistrales de la mano de Óscar Hernández. Además, la producción incluye fusiones de diferentes aires musicales como el reggae, jazz latino o el rock.


Blandes también modificó la apariencia tradicional de una agrupación salsera. Dependiendo de la audiencia, Seis del Solar se presentaba al público con músicos vestidos informalmente según el gusto de cada uno, prescindiendo de uniformes, coristas y bailarines. Dado que eran músicos versátiles , ellos mismos hacían los coros. Tampoco había coreografías montadas, la intención era más bien emular una banda. De hecho, la imagen de la portada es fenomenal, podría pasar como un disco de pop o rock.










A todo esto hay que sumarle el contenido social y político de las letras. Había reflexiones y denuncias sobre la situación de los países del tercer mundo, las dictaduras y regímenes autoritarios, etc.

Como se dice popularmente para elogiar a una excelente obra musical, este trabajo discográfico “no tiene pieza mala”,pero, descatacan dos canciones: “El padre Antonio y su monagillo Andrés” y “Buscando América”, homónima del título del álbum.


La primera es un homenaje al sacerdote salvadoreño Arnulfo Romero, asesinado por los militares que dominaban el Salvador a principios de los 80s y la segunda es el colofón del álbum: una oda épica , monumental y reflexiva sobre América y su futuro. Pienso que la parte musical es tan emocionante y exultante que no hay forma de describirla. Solo anotaré que el solo de piano de Óscar Hernández y el de timbal de Ralph Irizarry (trepidante, sin pausas entre redobles) son electrizantes.

Posdata: Conservo el vinilo “Buscando América” y lo pongo a sonar como lo hacía mi papá, en su “PIONEER KH-8855” plateado, hace 39 años.


El disco de mi padre, sonando esta vez con un amplificador "Technics" y un tocadiscos "Sony"



Interpretación en vivo de "Buscando América".



"Todos vuelven" del mismo álbum.

sábado, 6 de enero de 2024

Viajes en el tiempo, parte I

 

¿Quién no ha fantaseado con retroceder en el tiempo y

Cambiar algún suceso o simplemente vivir nuevamente

los recuerdos?



Unos de los recuerdos que más me enternecen son los acaecidos en la vieja casa de mi infancia: el parque donde jugaba, mis amigos de la cuadra, los vuelos de cometa, la navidad, los partidos de futbol callejero…Y tantas bellas escenas. A veces imagino cómo será   vivir de nuevo la experiencia, retroceder el tiempo y, como un observador independiente, situarme en aquel parque. Verme a mí mismo como un niño manejando mi bicicleta “5 A”, mientras mi padre lavaba su querido “Land Rover” y mi madre me llamaba  a gritos para comer.


Para el laureado escritor y divulgador científico Issac Asimov, la experiencia no sería muy agradable, en su libro “La visita al Tiranosaurio” dice que si retrocediéramos al tiempo de nuestros gratos recuerdos de infancia o juventud encontraríamos que “ los padres no seriamos como lo recodamos, ni nuestra familia, ni nuestros amigos, ni nuestros alrededores. Todo será más pequeño, más opaco, menos interesante.”  Esta afirmación puede  tener algo de sentido, pues siendo ya adulto fui en diversas ocasiones (antes de que lo demolieran para construir otro)  al viejo parque donde jugaba en la niñez y me parecía  muy pequeño en comparación a la percepción de inmensidad que tenía en aquella época. Pero, aún así, me seguía enterneciendo. Tal vez Asimov tenga más razón si, por ejemplo, retrocedemos en el tiempo para ver concretamente a nuestros padres, ¿serían como los recordamos? Volvamos al ejemplo del párrafo anterior, si escondido convenientemente veo a mi papá lavar su “Land Rover”, ¿lo veré igual como lo recuerdo? Yo creo que no, aunque lo reconociera plenamente, quizás lo vería algo extraño.


Y si, tratando de que nadie me vea, recorriera la vieja cuadra, observara la vieja casa, quizás sentiría todo diferente y opaco. No estaría viendo las cosas como el niño que era, sino, como el adulto que soy. Me daría cuenta de que el viaje en el tiempo tendría un componente sicológico  a raíz  del choque entre el recuerdo y la cruda realidad. Como dice Asimov, perdería lo que tenía en la memoria por primera vez.

 

¿Si lo que deseamos es cambiar un suceso, una decisión mal tomada, una acción de la que nos arrepentimos? Sobre este interrogante se han hecho innumerables películas y novelas, pero acá diré que eso es imposible o daría un resultado imprevisto e indeseado. Por ejemplo, cuando mis padres decidieron mudarse del viejo vecindario para una casa más grande y cómoda, yo me opuse. Apenas entraba en la adolescencia y deseaba seguir viviendo con mis viejos amigos y el ambiente en el que pasé la infancia. Si ahora retrocediera en el tiempo para impedir ese suceso, es decir, evitar que se hubiese producido la mudanza para quedarnos en la vieja casa, ¿qué pasaría? Habría consecuencias que  no desearía ciertamente. Creo que tal vez no hubiese seguido cultivando mi talento para el dibujo y tal vez en la actualidad no sabría dibujar como lo hago. En efecto, al llegar a la nueva casa ya no andaba tanto en la calle y me dediqué con pasión a practicar. Volvamos a citar a Asimov, quien en el mencionado libro “La visita del Tiranosaurio”  dice: “Para poner un ejemplo muy simple: decidimos borrar de nuestras vidas a un marido que no nos satisface, pero quizás el nos haya proporcionado el hijo que adoramos. ”  Cambiar un suceso pasado para remediar un mal del presente tendría consecuencias impredecibles…Y puede que muy desagradables. En el ejemplo que acabo de citar, se iría  el esposo indeseable, pero de tajo desaparecería ese hijo amado.




Otro gran ejemplo de este fenómeno de los viajes al pasado se da en “Volver al futuro II” cuando el viejo Biff regresa a 1955 a entregarle a su par joven el calendario de resultados deportivos con el fin de enriquecerlo. Las consecuencias son catastróficas, pues no solo muere el viejo Biff, sino, que se crea un 1985 alterno donde el joven Biff ha evolucionado en un personaje poderoso y corrupto en un ambiente distópico.  Jugar con los intríngulis del tiempo puede resultar muy delicado, así que agradezcamos que aún no existan máquinas del tiempo.



Para más información:

El tejido del Cosmos, Brian Greene (2017)

Hiperespacio, Michio Kaku (1993)

La visita al Tiranosaurio, Issac Asimov (1991)

Agujeros negros y tiempo curvo, Kip Thorne (1994)

 

domingo, 24 de diciembre de 2023

El proyector

                                                                   

            

Imagen de aquel juguete, según mi memoria

Recordando una jornada navideña de antaño


Afortunadamente para este servidor y sus hermanos, mi finado padre fue una persona disciplinada y trabajadora. Por eso logró a base de esfuerzo y estudio, hacer una exitosa carrera   en una importante empresa de la ciudad. De esta forma, tuvo  siempre los recursos económicos para comprarnos juguetes buenos en navidad. Mi mente retrocede a los años 80s, a un 24 de diciembre de ensueño, en aquella casita de esquina cubierta de una agradable arboleda. Entrada la tarde, mi padre ya se alista para la jornada. Compra whisky, naranjas, hielo, pólvora y los insumos para el sancocho para que mi mamá se encargue, junto con una vecina, de tener el manjar para la noche.  Desde la tarde enciende su poderoso equipo de sonido “Pioneer”, el sol se filtra  sobre la arboleda, proyectando manchas de luz sobre  el piso de la terraza que se mueven al vaivén de la brisa decembrina. Mientras tanto, yo juego con los amiguitos de la cuadra, entro y salgo de mi casa, voy al parque a saltar…

Recreación de los walkie talkie


 La tarde agoniza, llega la vespertina.  Mi mamá nos llama para limpiarnos y cambiarnos. Nos ponemos ropa  nueva, así que salgo muy majo a la terraza a disfrutar del ambiente. Los bafles están afuera, suena música navideña. Mi padre pone a sonar los acetatos. Algunos vecinos llegan a la casa, hay alegría y un ambiente inolvidable. De vez en cuando pruebo las naranjas puestas en la mesita junto a la botella de whisky. Hoy día, su sabor me hace retroceder a esas épocas.


Hacia las 11 de la noche, mi papá nos manda a acostar , porque “de lo contrario, el Niño Dios pasa de largo y no deja los juguetes” . Obedecemos, nos ponemos las pijamas  y nos acostamos. Sin embargo, me cuesta conciliar rápido el sueño pensando en los regalos…



Cuando entran por la ventana los primeros atisbos de luz del nuevo día, se aprecian  unas bolsas en   nuestras  camas. No esperamos más y las abrimos. ¡Son los regalos del Niño Dios!  Para mí el regalo era un proyector, un brillante revólver de juguete “38 largo” de chequitas y unos “walkie-talkie“ que también eran de mi hermano menor. Aquel aparato formaba en la pared imágenes merced a unas diapositivas. Recuerdo que eran unas historietas  en color que se pasaban a través de una ranura. Las ilustraciones  se veían  muy  nítidas y grandes. Fue la sensación de la cuadra.


Estuve usando toda la mañana el proyector, luego, en la tarde, jugué con los walkie talkie: me iba para el parque y me comunicaba con mi hermano menor que estaba en la terraza. Tuve tiempo para jugar con el revólver de checas. 

 

Los proyectores de juguete eran muy deseados en los 80s





martes, 17 de octubre de 2023

La arboleda

 

Una estancia del pasado, una fresca tarde bajo la sombra de aquellos arboles.


En estas remembranzas que he escrito sobre las vivencias de infancia junto con mi difunto padre, voy a incluir algo que pareciera irrelevante a primera vista, pero que me conlleva a hermosos recuerdos. Me refiero a la pequeña arboleda que flanqueaba mi casa de crianza. Como he relatado en otro escrito, dicho inmueble, que actualmente se conserva magníficamente merced al cuidado de los actuales dueños, fue adquirida por mi padre gracias a los créditos de los programas de vivienda social que los gobiernos colombianos implantaron en la década de los 70s.

Las viviendas de interés social de esa época eran entregadas casi en obra negra. Por tal motivo, mi padre tuvo que costear las intervenciones que se le hicieron a la casa, como el empañote, la pintura, el cielo raso,  el enrejado, el garaje y el resto de aditamentos necesarios para la comodidad de la naciente familia. De esta forma, para 1980, según mi estimación, presentaba el aspecto que muestra en las fotos que acompañan esta crónica.

Como hacía referencia  al principio, mi hogar lo adornaban dos árboles frondosos que mi   progenitor, gran amante de la naturaleza, sembró al pie de la terraza. Según recuerdo, uno de ellos era un roble morado o  Tabebuia rosea y el otro de la especie  Thespesia populnea.    Estos, junto con los  otros dos plantados por  los vecinos de la casa de al lado (dos acacias rojas o Delonix regia), formaban una sombra que bañaba  la estancia. El aspecto de aquello se asemejaba a una bóveda tapizada de las hojas y ramas entrelazadas de las cuatro copas arbóreas.

En consecuencia el ambiente de la terraza de mi casa era fresco y agradable a cualquier hora del día. Mi padre lo sabía y con frecuencia se sentaba en las tardes sabatinas a leer el periódico bajo la protección de la arboleda, así como a veces lo hacía para tomar unas cervezas y escuchar música.  Ni que decir de aquellos  lunes de carnaval, cuando invitaba a los vecinos a degustar un sancocho y departir con ellos al son la música emanada de su poderoso equipo de sonido “Pioneer”.


 

Incluso en  pleno medio día, mi terraza invitaba a  sentarse y tomar aire. Al fondo a la izquierda, un arbol tipo almendro (Terminalia catappa) , en el centro un Thespesia populnea y más allá a la derecha, un caucho (Hevea brasiliensis

Por alguna razón, contemplar aquella bóveda arbórea se  convirtió en una diversión. A menudo salía a la terraza  a verla e imaginaba que me reducía de tamaño y piloteaba un pequeño avión que sorteaba la maraña de ramas y hojas. O que vivía en alguna pequeña casita adosada a una rama. También me encantaba el sonido que producían cuando llegaban las brisas de diciembre, era muy tranquilizador, máxime cuando sentía en mi cara el embate agradable de la corriente de aire fresco. 

A veces, me sentaba en uno los pilares que coronaban los extremos de la terraza para contemplar las ramas más altas, viendo cómo se bamboleaban al son del viento. Hace unos días soñé con aquella terraza, con aquellas hojarascas, con aquella arboleda; soñé que estaba tirado en el piso viendo todo aquello mientras experimentaba una gran felicidad. ¡Cómo me gustaría retroceder en el tiempo para vivir de nuevo todo aquello!


Roble morado (Tabebuia rosea)


. Thespesia populnea 


Posdata: Información para los ñoños y frikis de la tecnología retro: ambas fotografías fueron tomadas por mi padre, probablemente usando una Kodak Ektralite en la primera y una ZENIT   Réflex  en la segunda respectivamente. 

martes, 3 de octubre de 2023

Somalia, domingo 3 de octubre de 1993




Se conmemora en estos días un hecho poco mencionado por el grueso del público: los 30 años de la batalla de Mogadiscio (capital de Somalia). El antecedente más claro fue la operación “Restaurar la esperanza”, una coalición de 22 países liderada por EU que en 1992 llegó al país del cuerno de Africa con el objetivo de impedir que los señores de la guerra, entre ellos Mohamed Farrah Aidid el jefe de la poderosa Alianza Nacional Somalí NSA , se apropiaran por la fuerza de los alimentos que repartían las misiones humanitarias. El despliegue tenía la venia de la ONU y supondría el fin de una larga serie de guerras tribales, hambruna e inestabilidad política en Somalia.


No obstante, si bien se garantizó  la repartición de comida, las milicias de Aidid, quien gobernaba de facto a Mogadiscio  vieron en dicha intervención una amenaza y comenzaron  atacar a personal de las Naciones Unidas. La matanza del 5 de junio de 1993 de 25  cascos azules paquistaníes  por orden del señor de la guerra, fue un duro golpe a los objetivos  de la operación humanitaria. Tanto, que condujeron a que líder miliciano fuese declarado prácticamente un objetivo militar, cosa inédita para una misión de mantenimiento de la paz.   El  12 de julio de 1993 un hecho  agravó aún más la situación:  la operación militar contra la  “casa de seguridad” donde se escondería  Aidid , apoyada por la ONU y  llevada cabo bajo el liderazgo de EU. El ataque mató a un número indeterminado de personas (las fuentes difieren entre sí), muchas de ellas somalíes moderados que apoyaban la intervención humanitaria .  La muerte de nativos inocentes a manos de la comunidad internacional  enfureció a la población, quien se ensañó con 4 periodistas occidentales que intentaban cubrir la noticia , los cuales  que fueron linchados por una turba. 


Dado que el escurridizo señor de la guerra seguía vivo y ante la incapacidad operativa de los contingentes de paz para atraparlo,   el presidente Bill Clinton, con el respaldo de la ONU, aprobó el envío de tropas de élite para buscar y capturar a Mohamed Farrah Aidid. Estas la componían unos 400 efectivos entre rangers del ejército de los Estados Unidos y  soldados de élite  de la Fuerza Delta, todos ellos bajo el mando del general  William F. Garrison.


Es en estas circunstancias  donde se escenificó la batalla de Mogadiscio. En la tarde del  3 de octubre de 1993 se llevó a cabo, por parte de una fuerza combinada de Rangers y Deltas apoyados por helicópteros MH-6 Little Birds y Black Hawk, un operativo destinado a capturar al ministro de asuntos exteriores de Aidid, Omar Salad Elmi, y a su principal asesor político, Mohamed Hassan Awale quienes se les hacía reunidos en el Hotel “Olympic”, en pleno centro de la ciudad. La misión debía durar una hora, el general Garrison confiaba en que el entrenamiento de la tropas , el apoyo aéreo, la potencia de fuego y el efecto sorpresa haría posible un buen resultado sin bajas. No fue así.


Lugar del siniestro del super 6-4 de Michael Durant.

Los milicianos estaban preparados, escondidos en todos los rincones de la vieja ciudad africana. A los gringos les saldría caro atacar en pleno día y en una zona tan céntrica. Los hombres de Aidid tenían abundante munición proveniente del mercado negro y un arma letal: el lanzador de granadas propulsadas  RPG-7 soviético. Dos helicópteros Black Hawk, el Súper 6-1, pilotado por los oficiales Cliff "Elvis" Wolcott y Donovan Briley y el Súper 6-4, pilotado por el oficial Michael Durant, fueron derribados merced a estas armas. De esta forma se perdió la iniciativa y ahora las fuerzas de EU, compuestas por 160 hombres, debían enfrentarse a cientos de milicianos. El combate se prolongó hasta la mañana del  4 de octubre, dejando un saldo de 19 soldados estadounidenses muertos, uno secuestrado (el piloto del super 6-4, Michael Duran, que fue liberado días después) y 79 heridos. Solo la intervención de un  convoy multinacional , incluyendo   fuerzas de la ONU, pudo rescatar a los soldados supervivientes, heridos y muertos. Por el  lado de los somalíes, la cifra de bajas no ha podido establecerse con claridad, se habla de 300 milicianos o civiles  muertos, quizás más. También de unos 2000 heridos.  



Representación de la llegada de los MH-6 Little Birds al lugar del asalto.


Lo más relevante a nivel mediático con respecto a este acontecimiento, fueron las imágenes propaladas por los medios de comunicación de cadáveres de soldados estadunidenses arrastrados  por somalíes exultantes a través de  las calles de  Mogadiscio, todos los muertos vejados provenían  del segundo aparato abatido, el super 6-4. De hecho, al sitio de  ese siniestro  no pudo llegar ningún contingente de rescate proveniente de la base de los EU ubicada en el aeropuerto local; solo acudieron a él dos francotiradores DELTA, los sargentos  Gary Gordon y Randy Shughart que pidieron expresamente ser insertados    para defender a a las victimas del derribo.


Randy Shughart  y Gary Gordon, los dos francotiradores DELTA que ofrendaron sus vidas 
para defender a la tripulación del super 6-4.


Las valerosas acciones de estos francotiradores, que se enfrentaron  solos a los milicianos, ayudaron a salvar la vida del piloto Michael Duran. Murieron finalmente superados en número y con las municiones agotadas para luego sus cuerpos  ser convertidos en botín   para las turbas.

 


Muerte de Shughart y Gordon, según recreación de la película 
"La caída del Halcón Negro" de Ridley Scott. 
 

Mogadiscio y su batalla  provocaron un giro abrupto en la política exterior de Estados Unidos, aquellas imágenes horrendas laceraron la sensibilidad del pueblo estadounidense. Por eso, el presidente Bill Clinton canceló de plano la misión en Somalia, por esa razón no quiso intervenir en el genocidio de Ruanda en 1994... Había un temor visceral de que muchedumbres  descontroladas mataran y arrastraran soldados de EU.  De ahora en adelante solo se intervendría si estaban comprometidos los intereses de la unión, nada de defender pueblos ajenos, ni repartir comida.


El libro de Mark Bowden sobre la batalla de Mogadiscio.


En 1999 el periodista y escritor estadounidense Mark Bowden publicó un libro titulado en Latinoamérica  “Black Hawk derribado” donde, tras una ardua investigación, cuenta en clave de novela los acontecimientos acaecidos desde la óptica de los soldados involucrados en la batalla. Creo que es el mejor trabajo histórico que existe al respecto. Después, en 2002, el director británico Ridley Scott dirigió la versión cinematográfica del libro. Tanto la novela  como el film los he consumido con vivo interés, ya que para el servidor que escribe estas líneas  la batalla de Mogadiscio es sin duda  uno de los sucesos históricos más relevantes y dramáticos  del S XX. 


Para más información:

Black Hawk derribado, Mark Bowden (1999)

La verdadera historia de Black Hawk down, History Channel  (2005)

https://www.documaniatv.com/historia/la-verdadera-historia-de-black-hawk-down-video_fbcc83ae1.html


Recordando los TV de la casa , parte I

En la crónica "El televisor Hitachi de perillas" de mi serie de remembranzas , mencioné  brevemente   algunos televisores que  tuv...