La hermosa costumbre de mi padre de retratar
cálidos momentos de nuestra infancia.
La mayoría de las personas guardan fotografías de su infancia, documentos que retratan un momento de una época pasada y añorada. Escenas guardadas en la memoria visual de un papel fotográfico que nos transporta años en el pasado, portales que son capaces de revivir recuerdos que hace brotar lágrimas de nostalgia o emoción. Aunque no hubiese cámara fotográfica en la familia siempre había la posibilidad , previa contratación de un fotógrafo, de tomarles fotos a los niños en el día de su cumpleaños, la primera comunión o el grado de primaria. Por tal motivo tal vez muchas de estas estampas atesoradas por la gente correspondan solo a fechas especiales y quizás no muchos se reservan el privilegio de guardar fotos casuales y espontáneas.
Mis hermanos y yo si tuvimos ese privilegio gracias a nuestro padre. Desde siempre le gustó la fotografía , según me contó en vida, llegó en una época a revelar sus fotos el mismo. Cuando nos mudamos a la casa donde nos criamos mi padre se hizo a una cámara fotográfica muy popular en ese entonces. Era toda una revolución, todos la querían tener y era la mejor opción en cuanto a fotografía familiar por su calidad y precio: la “Kodak Ektralite”. Su tamaño práctico, ideal para portar y manejar en cualquier parte, su facilidad de uso y su operación económica la convirtieron en una moda.
La Ektralite venía con un flash integrado y era heredera de la guerra fría, ya que utilizaba un mecanismo similar a las cámaras espía que permitía disparar y avanzar la película. Vio la luz en el mercado en 1978 y se vendieron durante 10 años. Importada de USA, pudo llegar a Colombia ese mismo año o más probablemente en 1979. Generalmente, tenía un objetivo de f/11 de 25 mm y un obturador de dos velocidades ( 1/125s y 1/210s) . No tengo el dato exacto de cuantas tomas se podía sacar con esta cámara, pero la información que se consigue dice que 24 imágenes. Estas eran reveladas por mi papá en un tamaño de unos 9 x 9 cms, el tiempo las ha cubierto de un matiz amarillo que he corregido digitalmente para reproducirlas en el blog y hacerlas parecer como se veían originalmente.
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| Otro ejemplo de composición; nótese que de forma deliberada mi padre incluyó el Land Rover en la imagen, la idea es indicar que estamos listos para el paseo dominical. |
Quizás un día domingo luminoso y feliz de 1982, tomando refrescos "Canadá Dry" bajo la protección de la sombra. |
| Reverso de la foto superior con el sello de Kodak, el año y mes de revelado (mayo de 1979) |
Con el tiempo, la "Ektralite" fue remplazada por otras cámaras. Hacia 1984 llegó a manos de mi progenitor una "Polaroid", la cual ganó en un sorteo de una marca de crema dental. Este aparato hacía algo fantástico: revelaba y positivaba la toma capturada en apenas 60 segundos. Recuerdo que la foto era expulsada después de la obturación y había que agitarla con la mano para que apareciera la imagen. No usaba rollos, sino, paquetes de papel fotográfico que eran sumamente costosos en relación con el revelado normal; era el precio que había que pagar a fin de obtener el valioso recuerdo al instante. Asimismo, a diferencia de la "Ektralite", no integraba un flash. Había que comprarlo aparte y asirlo en el cuerpo de la cámara.
| Cámara instantánea Polaroid (ilustración de Héctor Barceló, autor del blog) |
| De paseo en el Rodadero, toda una oda a la nostalgia y felicidad. |
Las fotos constituyen puertas temporales que nos permiten retroceder en el pasado y sentir de nuevo esas vivencias extraídas de los recovecos más alegres e íntimos de nuestras vidas. Agradezco a mi finado progenitor el tener siempre la cámara lista para hacerlo posible.



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