martes, 21 de diciembre de 2021

     Mis máquinas del tiempo 
                          favoritas, parte II                                        

                    La máquina del tiempo de 
                             Paul Driscoll

Entramos ahora en el campo de la sci fi presentando una máquina del tiempo que pertenece al fascinante universo de la serie antológica "Dimensión desconocida", versión original. Aparece en un capítulo no muy popular entre esas listas de favoritos que hacen los fans y críticos. Un capítulo que, para este humilde servidor, es una pequeña joya, uno de los mejores que salió de la pluma de Rod Serling. Se trata de "Todo tiempo pasado fue mejor", el décimo de la cuarta temporada. Fue dirigido por Justus Addiss, el reparto estuvo conformado por: Dana Andrews (Paul Driscoll), Patricia Breslin (Abigail Sloan), Robert F. Simon (Harvey), Robert Corntwhaite (Hanford) y  Malcolm Atterbury (Profesor Elliot) Fue estrenado en EU  el 7 de Marzo de 1963 y pertenece a la época en la que los episodios pasaron temporalmente al formato de 50 minutos.


Como era costumbre en la serie,  Rod Serling reseñaba el personaje principal en la narración de apertura. Se trata del físico  Paul Driscoll, quien ha construido una máquina del tiempo operativa con la que piensa retroceder en el tiempo, modificar la historia y buscar de esta forma repercutir en el futuro. Driscoll está convencido de que la "época actual" ( en ese entonces se estaba en plena guerra fría, había ocurrido recientemente la crisis de los misiles cubanos) es nefasta debido a que el apetito de la civilización humana por la guerra podía conducir al mundo hacia un cataclismo nuclear en un futuro cercano. 





Al pie de la imponente máquina del tiempo (de la cual hablaremos más adelante) discute con su colega Harvey sobre las motivaciones que lo llevan a emprender tal cruzada. Los diálogos que surgen de esta discusión están entre los mejores de la serie e introducen al espectador al meollo reflexivo del episodio. Después de la puesta a punto de los controles de la máquina, Driscoll retrocede hasta   agosto de 1945 para prevenir a los japoneses de la bomba atómica y su inminente lanzamiento, fracasa e Hiroshima es destruida. También trata de asesinar a Hitler, pero de nuevo falla. Tampoco evitó que el transatlántico "Lusitania" fuese torpedeado por un submarino alemán. Desilusionado, el físico decide viajar a una época más tranquila y sin las complicaciones del siglo XX. Escoge un pueblo de EU  llamado " Homeville", en 1881. Espera disfrutar de los placeres de una época supuestamente más sencilla, pero de nuevo el devenir de la  historia lo persigue y no logra su objetivo. 


Este capítulo plantea una reflexión importante sobre la inmutabilidad del tiempo, el hecho de que no es posible modificarlo aunque se realicen múltiples intentos. También nos hace ver que por mucho que intentemos escapar hacia un idílico y maravilloso pasado, siempre nos perseguirá la certeza de que algo va a ocurrir y que, por ende, nos atormentará el hecho de que no podemos  hacer nada para evitarlo. 

La máquina del tiempo de Driscoll (ilustración de Héctor Barceló, autor del blog) autor del blog)
        Ilustración del autor de blog, Héctor Barceló

La máquina del tiempo que aparece en el capítulo es monumental, todo un armatoste que ocupaba una gran estancia. Consistía en un gran cilindro puesto verticalmente, de una altura (según mí cálculo) de 5 mts y un diámetro de unos 2 mts. En su cúspide estaban los controles de la máquina, mediante una escalerilla se ascendía hacia ellos. Desde cada lado de la  parte superior del cilindro salían dos cables (con pequeñas esferas adosadas a lo largo de ellos) que convergían en una plataforma cilíndrica, más pequeña, que descansaba en el suelo donde se paraba el viajero del tiempo. Esta tendría (de nuevo según mis cálculos) unos 1.50 mts por 30 cm de alto. Para encender la máquina, el operador subía por la escalerilla hasta lo alto del gran cilindro y accionaba los múltiples controles. Entonces el viajero, ubicado  en la plataforma, desaparecía en medio de columnas de humo para aparecer en la época del tiempo escogida. La peculiaridad del   diseño del aparato sumado a la atmósfera oscura donde estaba ubicado, le daba un aura irresistible de misterio al mejor estilo de la sci fi de la época. En ese sentido la calidad de producción del episodio es notable y logra mostrar una historia sólida y verosímil. 


No se explicaba el mecanismo de funcionamiento de la máquina, pero esta aparente falencia era subsanada por el enfoque de la historia que apuntaba más allá de los meros detalles técnicos. Personalmente, siempre me ha encantado y decididamente ocupa un lugar en mi escala  de máquinas del tiempo favoritas. 



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