El B2 fue concebido como un hijo de la guerra fría para penetrar, sin ser visto por los radares, en el espacio aéreo soviético (tiene tecnología furtiva) a fin de lanzar o disparar bombas u ojivas nucleares y convencionales... En caso de un conflicto directo, aunque, en el fondo su misión era la disuasión. El proyecto, que lo ganó la Northrop Corporation, tuvo un desarrollo largo y tortuoso. Cuando el nuevo bombardero estuvo listo para entrar el servicio activo en 1997, la Guerra Fría había terminado hace varios años.
Así que el B2 tuvo que reinventar su misión. Ya no iba a amedrentar a la URSS, sino a intervenir en una serie de conflictos como el bombardeo a Kosovo (1999), la guerra afgano-estadounidense (2001-2021), la segunda guerra de Irak (2003), la Operación Amanecer de la Odisea (2011) y el bombardeo contra los hutíes, en Yemen (2024); siendo está operación, todavía en tiempos del Biden como presidente de EU, la ultima acción oficial del aparato.
Estamos hablando, en consecuencia, de un avión militar poseedor de un respetable historial de combate. A pesar de que cumple 28 años de servicio activo, su tecnología revolucionaria no ha perdido vigencia. Muchos detalles de esta continúan siendo secreto de Estado. Y su aspecto inusual, de ala volante, le confiere una presencia intimidante y amenazadora.
Parece que el veterano B2 podría regresar al combate, volar medio mundo (generalmente despegan de sus bases en Estados Unidos para sus misiones), asustar al ayatolá iraní Alí Jamenei y desmantelar el programa nuclear de Irán.

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