miércoles, 28 de mayo de 2025

La masacre de Halabja

 

La imagen de una carrera desesperada e inútil; un padre que ,aferrado a su pequeño, no alcanzó a escapar del efecto mortal de los gases.


Olvidado entre los anales de la historia encontramos  un suceso estremecedor y  dantesco, que alude  a lo bajo que puede llegar la naturaleza malvada: la matanza de Halabja, el horrendo crimen perpetrado  contra los Kurdos a manos del dictador iraquí Saddam Hussein y su primo Ali Hassan al Majid, alias Ali el  Químico, durante el desarrollo de la guerra entre Irak e Irán .El régimen iraquí quería darle un escarmiento a los Kurdos (a los que acusaba de colaborar con los iraníes y de querer separarse de Irak) y vio necesario emplear un arma silenciosa y terriblemente mortal. Hacia el mediodía del 16 de Marzo de 1988 (aunque algunas fuentes periodísticas sitúan el inicio del ataque en horas de la noche de ese día) la fuerza aérea iraquí atacó con bombas mudas a Halabja, una pequeña aldea enclavada en la agrestes montañas del noroeste del país que precisamente controlaban los separatistas kurdos. Para esta labor de exterminio se utilizó gas sarín, tabun, VX (agentes nerviosos), agentes de la sangre y el gas mostaza.


El bombardeo duró pocos minutos, suficientes para que la aldea quedara regada de cadáveres, en su mayoría de mujeres y niños. Constituyó  uno de los genocidios más crueles  de la historia moderna, una matanza que en su momento (1988) mereció del mundo  una insolente indiferencia. Se estima que murieron más de 5000 personas y que otras 30 000 perecieron por los efectos retardados del ataque. Los testimonios de los pocos que lograron sobrevivir a la tragedia dan cuenta de madres y padres corriendo con sus niños en brazos en un vano y desesperado intento por escapar de los gases; gentes que ni siquiera lograron salir a la calle y quedaron enclavadas, sin vida, en las puertas de sus casas; niños que jugaban alegremente en las calles y que de repente cayeron al suelo mostrando  sus caras deformadas, moradas y sin gestos de vida (un dato espeluznante: según testimonios de super vivientes el gas mortífero olía a Fruta)


Ali el  Químico era primo y ministro de defensa de 
Saddam Hussein
    

La indiferencia de Occidente

Sorprendentemente, nadie protestó enérgicamente en occidente,  ni Europa, ni Estados Unidos; ni que esperar de la ONU,  alzaron  una sola voz sonante.  Hussein era, por aquel entonces, un aliado clave que necesitaba  el gobierno norteamericano  en su pugna contra Irán, razón por la cual  no vio  conveniente denunciar al dictador iraquí. Es más, hay pruebas de que occidente proveyó al régimen de Hussein de insumos y materiales aptos para fabricar armas. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia habrían sido los suministradores. La razón que tuvieron para tal actitud  es un debate para la historia, pero el consenso que hay es que en medio de la histeria de la guerra fría, donde Irán estaba del lado de los rojos, las potencias occidentales eran partidarias de apoyar a cualquier sátrapa (como Hussein) con tal de contener al bloque soviético.

Hoy día el asunto es bien diferente, ya que desde la primera guerra del golfo en 1991 Saddam Hussein perdió el favor de las potencias occidentales y pasó a ser enemigo de estas. De esta forma, su régimen  paso a ser condenado y sancionado. En 2003 Estados Unidos  invadió Irak e instauró un régimen afín a occidente. El dictador y sus principales esbirros fueron capturados posteriormente.


El castigo

Como todos saben  Hussein y Ali el Químico fueron enjuiciados y ejecutados por un tribunal iraquí organizado por EU. Se les acusó de innumerables crímenes, incluyendo la matanza de Halabja. Sin embargo, varias organizaciones de derechos humanos entre ellas la prestigiosa Admistía internacional, han criticado estos juicios no porque considere que estos personajes sean en realidad inocentes, sino, porque consideran que el tribunal iraquí, además de estar presuntamente politizado, incumplió con las normas internacionales de imparcialidad; con lo cual, sus actuaciones serían ilegales a la luz del derecho internacional. Claro, para los kurdos, que sufrieron en carne propia todos los abusos del régimen de Hussein, esas consideraciones jurídicas  de este tipo no tienen importancia. En efecto, para este pueblo las ejecuciones impartidas por el tribunal iraquí fueron justas.

No hay duda que Ariel el Químico  merecía su destino, pero queda el manto de ilegitimidad invocado por organizaciones de derechos humanos. Por eso me pregunto, ¿qué hubiese pasado si EU no invade Irak y no hubiese capturado a Hussein y Ali el Químico? Nada. Ellos estarían aún moviéndose impunes en Irak y muy seguramente habrían muerto de vejez sin haber sido castigados por sus crímenes. Estoy seguro de que la justicia supranacional, llámese Corte Penal Internacional o algún tribunal de la ONU, no hubiese sido capaz de procesarlos. Por eso, a pesar de la veracidad jurídica de las críticas, algo de justicia hizo el tribunal iraquí.

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