viernes, 18 de octubre de 2024

El niño espulgándose

 

Bartolomé Esteban Murillo - Joven mendigo o Niño expulgándose (1645-1650) 

Esta  pintura de Murillo siempre
me ha impactado
por su poderosa expresividad

Desde temprana edad, he tenido inclinación hacia el dibujo y la expresión gráfica; no es algo que se me haya enseñado, simplemente, nació en mí de forma maravillosamente espontánea, como si Dios lo hubiese puesto. Con el paso del tiempo he ido perfeccionando esa inclinación, especialmente desde que estudié diseño gráfico. De las largas horas de práctica y estudio, aprendí a usar la acuarela, los rotuladores, los colores, los pasteles, el aerógrafo y los Software de pintura; asimismo, descubrí (y aún lo hago) los misterios de la figura humana, de la perspectiva, de la teoría de los colores etc. No es de extrañar entonces que se haya desarrollado en mí una gran afición por el arte y todo lo que tenga que ver con él.


A lo largo de esta antología de sancochos temáticos, evocaré y comentare aquellas obras artísticas que siempre me han llamado hondamente la atención. Estas pueden ser de géneros variados como: pinturas, esculturas, obras arquitectónicas, filmes y hasta comics.

 En este texto me ocuparé de una obra que me ha impresionado mucho, un óleo sobre lienzo  realizado por el pintor español Esteban Murillo hacia 1645, en pleno Barroco; le han dado varios nombres, pero el más común es “Niño espulgándose”, el cual se  encuentra expuesto en el  Museo de Louvre de París.  Representa a un niño indigente, sucio, vestido con harapos, que se ha refugiado en el interior de un edificio abandonado para buscarse unas pulgas que se le han pegado al cuerpo y que lo mortifican con sus picaduras. Debido al uso de fuertes contrastes de luces y sombras (al mejor estilo tenebrista) que empleó Murillo en la pintura, se advierte un ambiente triste, solitario, y hasta melancólico. Me llama poderosamente la atención la forma como la luz proveniente de la abertura que está a la derecha, se posa sobre el cuerpo del niño transformándolo en una imagen llena de sombras dramáticas. La maestría con que está desarrollada la pintura, el oficio, la perfecta aplicación de la técnica, demuestra sin ambages la grandeza de  Murillo y, en general, de los maestros del pasado.


Detalle del rostro, notese los claros del cabello que indican la presencia de  sarna u otras afecciones 
en la humanidad del niño.



Vasija, frutas y cesto admirablemente resueltos.



Es una obra sublime, que expresa tragedia y ternura al mismo tiempo, lo cual es meritorio para Murillo, ya que logra enlazar estos dos aspectos perfectamente. Podemos entonces apreciar que, en medio del drama, se consigue mostrar una ternura congénita que no escapa de la mirada del espectador. Ahora bien, esta pintura la hizo Murillo en su natal Sevilla, en momentos en que la ciudad española vivía una situación terrible de pobreza y miseria. La peste había hecho estragos en la población, y muchos niños quedaron huérfanos, deambulando por las calles, buscando (y robando) cualquier cosa que pareciese comida. No es de extrañar entonces que Murillo, dominado por su espíritu sensible, se sintiera impulsado a retratar a esos pobres infantes. Se puede decir  que  esta tela constituye   una verdadera obra de denuncia social.


“Niño espulgándose” me lleva lamentablemente a evocar mi propio entorno ,  donde habitan esos niños callejeros y hambrientos, que se conforman con cualquier mendrugo de pan o cualquier moneda. Cada vez que veo a uno de ellos, no hago otra cosa que recordar esta pintura inigualable.


La obra desembarcando en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, España,  2009


Posdata: Con algunas modificaciones, este artículo es el mismo que publiqué en enero de 2009 en mi otro blog "Artiscrópolis".

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