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| La imagen de una carrera desesperada e inútil; un padre que ,aferrado a su pequeño, no alcanzó a escapar del efecto mortal de los gases. |
Olvidado entre los anales de la historia encontramos un suceso estremecedor y dantesco, que
alude a lo bajo que puede llegar la naturaleza malvada: la matanza de Halabja, el horrendo crimen perpetrado contra los Kurdos a manos del dictador iraquí
Saddam Hussein y su primo Ali Hassan al Majid, alias Ali el Químico, durante el desarrollo de la guerra
entre Irak e Irán .El régimen iraquí quería darle un escarmiento a los Kurdos
(a los que acusaba de colaborar con los iraníes y de querer separarse de Irak)
y vio necesario emplear un arma silenciosa y terriblemente mortal. Hacia el
mediodía del 16 de Marzo de 1988 (aunque algunas fuentes periodísticas sitúan
el inicio del ataque en horas de la noche de ese día) la fuerza aérea iraquí
atacó con bombas mudas a Halabja, una pequeña aldea enclavada en la agrestes
montañas del noroeste del país que precisamente controlaban los separatistas
kurdos. Para esta labor de exterminio se utilizó gas sarín, tabun, VX (agentes
nerviosos), agentes de la sangre y el gas mostaza.
El bombardeo duró pocos minutos,
suficientes para que la aldea quedara regada de cadáveres, en su mayoría de
mujeres y niños. Constituyó uno de los
genocidios más crueles de la historia
moderna, una matanza que en su momento (1988) mereció del mundo una insolente indiferencia. Se estima que
murieron más de 5000 personas y que otras 30 000 perecieron por los efectos
retardados del ataque. Los testimonios de los pocos que lograron sobrevivir a
la tragedia dan cuenta de madres y padres corriendo con sus niños en brazos en
un vano y desesperado intento por escapar de los gases; gentes que ni siquiera
lograron salir a la calle y quedaron enclavadas, sin vida, en las puertas de
sus casas; niños que jugaban alegremente en las calles y que de repente cayeron
al suelo mostrando sus caras deformadas,
moradas y sin gestos de vida (un dato espeluznante: según testimonios de super
vivientes el gas mortífero olía a Fruta)
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Ali el Químico era primo y ministro de defensa de Saddam Hussein |
La indiferencia de Occidente
Sorprendentemente, nadie protestó enérgicamente en
occidente, ni Europa, ni Estados Unidos;
ni que esperar de la ONU, alzaron una sola voz sonante. Hussein era, por aquel entonces, un aliado
clave que necesitaba el gobierno norteamericano
en su pugna contra Irán, razón por la
cual no vio conveniente denunciar al dictador iraquí. Es
más, hay pruebas de que occidente proveyó al régimen de Hussein de insumos y materiales
aptos para fabricar armas. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia habrían sido
los suministradores. La razón que tuvieron para tal actitud es un debate para la historia, pero el
consenso que hay es que en medio de la histeria de la guerra fría, donde Irán
estaba del lado de los rojos, las potencias occidentales eran partidarias de
apoyar a cualquier sátrapa (como Hussein) con tal de contener al bloque
soviético.
Hoy día el asunto es bien
diferente, ya que desde la primera guerra del golfo en 1991 Saddam Hussein perdió
el favor de las potencias occidentales y pasó a ser enemigo de estas. De esta
forma, su régimen paso a ser condenado y
sancionado. En 2003 Estados Unidos invadió Irak e instauró un régimen afín a
occidente. El dictador y sus principales esbirros fueron capturados
posteriormente.
El castigo
Como todos saben Hussein y Ali el Químico fueron enjuiciados y
ejecutados por un tribunal iraquí organizado por EU. Se les acusó de
innumerables crímenes, incluyendo la matanza de Halabja. Sin embargo, varias
organizaciones de derechos humanos entre ellas la prestigiosa Admistía
internacional, han criticado estos juicios no porque considere que estos
personajes sean en realidad inocentes, sino, porque consideran que el tribunal
iraquí, además de estar presuntamente politizado, incumplió con las normas
internacionales de imparcialidad; con lo cual, sus actuaciones serían ilegales
a la luz del derecho internacional. Claro, para los kurdos, que sufrieron en
carne propia todos los abusos del régimen de Hussein, esas consideraciones
jurídicas de este tipo no tienen
importancia. En efecto, para este pueblo las ejecuciones impartidas por el
tribunal iraquí fueron justas.
No hay duda que Ariel el Químico merecía su destino, pero queda el manto de ilegitimidad invocado por organizaciones de derechos humanos. Por eso me pregunto, ¿qué hubiese pasado si EU no invade Irak y no hubiese capturado a Hussein y Ali el Químico? Nada. Ellos estarían aún moviéndose impunes en Irak y muy seguramente habrían muerto de vejez sin haber sido castigados por sus crímenes. Estoy seguro de que la justicia supranacional, llámese Corte Penal Internacional o algún tribunal de la ONU, no hubiese sido capaz de procesarlos. Por eso, a pesar de la veracidad jurídica de las críticas, algo de justicia hizo el tribunal iraquí.


