Entramos ahora en el campo de la sci fi presentando una máquina del tiempo que pertenece al fascinante universo de la serie antológica "Dimensión desconocida", versión original. Aparece en un capítulo no muy popular entre esas listas de favoritos que hacen los fans y críticos. Un capítulo que, para este humilde servidor, es una pequeña joya, uno de los mejores que salió de la pluma de Rod Serling. Se trata de "Todo tiempo pasado fue mejor", el décimo de la cuarta temporada. Fue dirigido por Justus Addiss, el reparto estuvo conformado por: Dana Andrews (Paul Driscoll), Patricia Breslin (Abigail Sloan), Robert F. Simon (Harvey), Robert Corntwhaite (Hanford) y Malcolm Atterbury (Profesor Elliot) Fue estrenado en EU el 7 de Marzo de 1963 y pertenece a la época en la que los episodios pasaron temporalmente al formato de 50 minutos.
Como era costumbre en la serie, Rod Serling reseñaba el personaje principal en la narración de apertura. Se trata del físico Paul Driscoll, quien ha construido una máquina del tiempo operativa con la que piensa retroceder en el tiempo, modificar la historia y buscar de esta forma repercutir en el futuro. Driscoll está convencido de que la "época actual" ( en ese entonces se estaba en plena guerra fría, había ocurrido recientemente la crisis de los misiles cubanos) es nefasta debido a que el apetito de la civilización humana por la guerra podía conducir al mundo hacia un cataclismo nuclear en un futuro cercano.
Al pie de la imponente máquina del tiempo (de la cual hablaremos más adelante) discute con su colega Harvey sobre las motivaciones que lo llevan a emprender tal cruzada. Los diálogos que surgen de esta discusión están entre los mejores de la serie e introducen al espectador al meollo reflexivo del episodio. Después de la puesta a punto de los controles de la máquina, Driscoll retrocede hasta agosto de 1945 para prevenir a los japoneses de la bomba atómica y su inminente lanzamiento, fracasa e Hiroshima es destruida. También trata de asesinar a Hitler, pero de nuevo falla. Tampoco evitó que el transatlántico "Lusitania" fuese torpedeado por un submarino alemán. Desilusionado, el físico decide viajar a una época más tranquila y sin las complicaciones del siglo XX. Escoge un pueblo de EU llamado " Homeville", en 1881. Espera disfrutar de los placeres de una época supuestamente más sencilla, pero de nuevo el devenir de la historia lo persigue y no logra su objetivo.
Este capítulo plantea una reflexión importante sobre la inmutabilidad del tiempo, el hecho de que no es posible modificarlo aunque se realicen múltiples intentos. También nos hace ver que por mucho que intentemos escapar hacia un idílico y maravilloso pasado, siempre nos perseguirá la certeza de que algo va a ocurrir y que, por ende, nos atormentará el hecho de que no podemos hacer nada para evitarlo.
Ilustración del autor de blog, Héctor BarcelóNo se explicaba el mecanismo de funcionamiento de la máquina, pero esta aparente falencia era subsanada por el enfoque de la historia que apuntaba más allá de los meros detalles técnicos. Personalmente, siempre me ha encantado y decididamente ocupa un lugar en mi escala de máquinas del tiempo favoritas.