viernes, 22 de enero de 2021

La súper antena de papá

 


Ilustración del autor del blog


En una época donde no había TV cable, ni plataformas digitales, tener

la posibilidad de sintonizar “Venevisión” era todo un lujo que convocaba a los 

amiguitos de la  cuadra.


Como homenaje a la memoria de mi finado padre, he decidió escribir una serie de remembranzas de aquella infancia idílica que él nos regaló. Donde no había otra preocupación que estudiar, jugar y disfrutar de las cosas sencillas proporcionaba la década de los 80s en un barrio de clase media de un municipio  de la costa norte de Colombia. En esta primera entrega hablaré de la super antena de TV que mi padre construyó para el deleite de todos.


Cuando era niño la mayoría de la gente (a excepción de quienes tenían el dinero para instalar una parabólica) solo tenía acceso a tres canales: “Canal 11”, “Canal 13” y el canal regional “Telecaribe”. La programación de los dos primeros, si más no recuerdo, era así: de 8:00 a.m. a 11:00 a.m, franja educativa; de 11:00 a.m. a 2:00 p.m, franja comercial; luego de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. volvía la educativa y de ahí en adelante, hasta la medianoche, programación comercial. Los sábados, domingos y feriados no había franja educativa, pues todo el día era comercial. En el canal regional no había mucho que ver, pues en esa época esta recién fundado. Por supuesto que no había nada parecido a una red de televisión por cable que nos diera una señal nítida, así que era asunto de cada quien procurarse los medios para recibirla adecuadamente. Muchos usaban “antenas de bigote” o rústicas antenas aéreas que daban una señal de mala calidad. 



 La llamada "antena de bigote"

Hacia 1983, mi papá compró un flamante TV a color (de perillas) marca “Hitachi” de 21 pulgadas. Ciertamente tener tremendo aparato para ver una imagen pobre y llena de “cocuyos” era como desperdiciarlo. Había que sacarle jugo a la inversión y, si es el caso, capturar el popular “Canal de Venezuela” que era el apodo que tenía “Venevisión”, el principal canal del entonces próspero país vecino y que, según nos habían dicho, tenía mejor programación que los escuetos 11 y 13 de Colombia. Si en algo se distinguía mi papá era que deseaba lo mejor para nosotros, no se conformaba con cualquier cosa. Así que un buen día sabatino llego a la casa con mucho material: varillas de aluminio, cables, tornillos, etc. Sacó las herramientas, se instaló en la terraza, su objetivo; construir una antena, la más grande del vecindario. Inmediatamente, me puse a ver el proceso y a hacerle preguntas.

En eso arribó a la casa mi difunto tío Jesús, quien de inmediato le llamo la atención la intensa actividad que había allí. Al ver que yo seguía haciendo preguntas (las cuales mi papá contestaba como podía) mi tío  dijo en tono jocoso: “José (así le decían coloquialmente a mi papá por su segundo nombre) dale a ese pelao pastillas para los preguntones” A lo que seguidamente añadió: “Tico (así me dicen aún), tu si preguntas, más bien observa… “Mire, mijo y no moleste”. Pero no le hacía caso y seguí con el interrogatorio. En realidad, estaba muy emocionado. ¡Tendríamos en casa el “Canal de Venezuela”!


No recuerdo si mi papá  terminó con el trabajo ese mismo día o al día siguiente. Lo cierto es que el resultado fue espectacular: una antena “esqueleto de pez” (como le  decía) de un total de 1.82 mts de largo por 1.46 mts de ancho (Estando aún vivo, mi papá me confirmo que la vara central medía unos de 1.50 mts de largo, con lo cual, añadiendo el ángulo de las varillas laterales daría el largo total indiqué) Para el niño que yo era, aquel artilugio era inmenso. Imaginaba que era algo así como el espinazo de un pez prehistórico. Era la mejor de todas, la más reluciente y técnica. Mi padre instaló entonces una viga de hierro  1.20 mts  en el techo de la casa y asió la antena en su extremo superior.



 Medidas estimadas de la antena (ilustración del autor del blog)


Venían entonces los ajustes de rigor, mi papá montado en el techo moviendo la antena y nosotros ( mi mamá y mis hermanos) indicándole a gritos cuando se veía bien la señal. “!Ahí, ahí!” “!Muévela un poquito más, así…!” “Déjala ahí, que se ve bien!” Al fin la gritería cesó y en la pantalla de 21 pulgadas del Hitachi emergía clarita y nítida la imagen. Y arriba, herida por los rayos del Sol, orgullosa y altiva, estaba la super antena. Los canales 11 , 13 y Telecaribe eran receptados super bien, pero el plato fuerte, y lo que esperábamos todos, es que la recién inaugurada antena fuera capaz de sintonizar el canal Venevisión. Mi padre giró entonces  las perillas del TV  hasta que para alegría de todos se reprodujo con toda claridad el famoso canal. ¡Teníamos en casa un mundo de programas!


Quedó vívidamente grabado en mi memoria un eslogan institucional que repetían todo el tiempo el canal venezolano: “1983, el año de la democracia”. Había una popular  franja que se llamaba, si más no recuerdo, “Tardes felices” donde pasaban durante toda las tardes de los días de semana programas de dibujos animados. No había franja educativa, ya que, seguramente, había otros canales destinados para ello. En aquellos años la TV venezolana estaba muy por delante de la colombiana. Los fines de semana y festivos, la programación mañanera era de dibujos animados y el resto, películas y series. Mejor dicho, sentíamos como si tuviéramos una antena parabólica.


Nuestra casa se convertía entonces en el cine de la cuadra. Nuestros amiguitos de las casas cercanas llegaban a ver la variada programación del canal. Tener a disposición el “Canal de Venezuela” era un verdadero lujo en aquella época y todo gracias al ingenio y experticia de mi progenitor. Hoy día se puede hacer cualquier cosa, nada más se consulta en la Internet y  se encuentran inmediatamente guías y videos explicativos; pero, en una época donde no había redes, ni Internet, ni TV Cable, era más complicado recabar información sobre cómo hacer algún aparato. Por eso tiene tanto mérito el ingenio de mi padre, ingenio que le alcanzó para hacer prácticamente de todo. Era algo así como un “Mc Giver”.


Muchas veces, para probar mi pericia, volaba mi cometa por encima de la antena mientras el Sol me daba en la cara durante esas tardes sabatinas de julio. También me subía en los arboles colindantes para verla desde otra perspectiva. Con el paso de los años, la antena siguió prestando sus servicios. A veces se descuadraba por la brisa y mi papá tenía que subirse raudo al techo para redireccionarla. En una ocasión llovió con mucho viento y se desplomó aparatosamente sobre la terraza mientras yo, impávido, contemplaba el suceso desde el otro lado de la ventana. Tuve que esperar hasta el fin de semana para que mi padre la reparara y volviera a instalarla. También había que hacerle periódicamente ajustes y mantenimiento porque la humedad y el salitre, propios del ambiente de la costa, hacía mella en la estructura, dando como resultado el deterioro de la señal.


En 1988 nos mudamos de aquel entrañable vecindario. No recuerdo exactamente si mi padre la dejó instalada en la vieja casa o la desmontó para llevársela a la nueva casa (tiendo a creer que la dejó) Lo cierto es que en esta última, construyó e instalo otra antena, pero más pequeña e incapaz de sintonizar canales extranjeros. En cierta forma se había perdido el encanto. Al cabo de unos años, en 1994, llegaba por vez primera la televisión por cable a nuestra casa y las antenas comenzaban a volverse obsoletas, pues el nuevo sistema brindaba no solo muchos canales, sino, una imagen totalmente nítida sin necesidad de subirse al techo a colocar cosas.


    Una de las últimas antenas que hizo mi papá y 

que aún sigue en pie.


Sin embargo, en sus últimos años, mi papá siguió construyendo antenas, ya que a veces se caía el cable y había que recurrir momentáneamente a la vieja tecnología. De las últimas que hizo hay una que se mantiene en pie, aunque ya no presta ningún servicio. Es tres veces más pequeña que aquella del 83, pero tiene un significado especial para mí, pues me recuerda a mi papá, el constructor de antenas…


Dinosaurios

 

 "Tiranosaurio Rex" (2013). Ilustración del autor de blog.


En los recuerdos de mi infancia siempre han aparecido los libros, ellos estaban presentes en los estantes de mi casa, en mi colegio y en mi mesa. Mi padre siempre tuvo la acertada costumbre de comprarlos, el estaba suscrito a una editorial que le enviaba los libros por correo casi todos los trimestres. Yo, por mera curiosidad, los leía u ojeaba. Cierto día, me topé con el tomo dos de la Enciclopedia Temática, el cual tenía un capítulo con un encabezado muy atractivo para un niño de 9 años: “Cuando los reptiles dominaban el mundo”. Entonces, me emocioné, ya que dicho encabezado iba acompañado por un dibujo que representaban a dos lagartos gigantes envueltos en un feroz combate. Seguí pasando páginas, vi otras ilustraciones de aquellos moustros; estaba sorprendido, jamás había visto en otro libro, o en la TV, cosa semejante. Comencé a leer, comprendí que se trataba de dinosaurios, término que significa “saurios aterradores” y que hace referencia a unos grandes animales de sangre fría que vivieron en la tierra hace millones de años. 

 

"Spinosaurus" (2021).  Ilustración del autor de blog.

Desde entonces, sentí gran atracción por ellos, me moría por saber cómo llegaron existir, cómo vivían, qué comían, de que color eran, cuantas clases existían; en fin, mi pequeña cabeza bullía en medio de un torbellino de pensamientos e interrogantes. No paso mucho tiempo, cuando empecé a dibujar dinosaurios e incluirlos en las tramas de mis comics. Mi situación favorita era imaginar que mis personajes retrocedían en el tiempo, hasta llegar al periodo jurásico, y se topaban con un Brontosaurio, o un Tiranosaurio rex. También me encantaba visionar la situación en la cual, un dinosaurio, por algún motivo, se encontraba transportado de repente a la época actual y causaba conmoción entre los habitantes del lugar donde apareció (a propósito, en la segunda parte de la trilogía cinematográfica “Parque Jurásico II, el mundo perdido” podemos ver que esta situación se presenta cuando un Tiranosaurio Rex se escapa de sus captores humanos y va a parar a un suburbio) 

 

Pasó el tiempo, leí otros libros, fui acumulando conocimientos, y me convertí en una especie de erudito en dinosaurios. Me aprendía los extraños nombres con que los científicos los identificaban, y me vanagloriaba después con mis amigos de saber algo que ellos ni siquiera conocían. En aquella época no había en la TV serias referencias de dinosaurios, y las que había estaban en los libros. Ahora la situación es bien diferente, ya que en muchos medios de comunicación ellos aparecen tan bien representados, que parecen reales. Nada vean los tres filmes de “Parque Jurásico”, las series del canal “Discovery”, así como diferentes publicaciones ilustradas, videojuegos etc. 

 

Permítanme hablar más de Parque Jurásico y Discovery. Realmente es sorprendente como sus realizadores recrean un dinosaurio con gran precisión científica, cuidando los más ínfimos detalles, animando con gran verosimilitud sus movimientos. Es algo que ni en sueños hubiese visto yo en 1984, cuando era un niño. Por esa época, los efectos especiales no permitían tal hiperrealismo. Sólo a principios de los 90s descolló la nueva tecnología digital que permitió darle verdadera vida visual a los dinosaurios, tal como se demostró en la primera parte de la mencionada trilogía de Parque Jurásico, estrenada en 1993. 

 

Algo más sobre los saurios aterradores 

En 1842, el naturalista inglés Richard Owen acuñó el conocido término de dinosaurio a estos seres, cuyos enormes huesos y esqueletos lo había impresionado. Desde entonces, se han encontrado muchos fósiles más, revelando así que existían gran cantidad de clases y subclases de dinosaurios. Para sintetizar, podemos empezar por exponer las dos grandes clases de dinosaurios: los “saurisquios” y los “ornitisquios”. 

 

Los saurisquios fueron los de más grande desarrollo, se dividen a su vez en terópodos, o dinosaurios bípedos y los saurópodos, o dinosaurios cuadrúpedos. Los terópodos empezaron por ser dinosaurios muy diminutos, tanto, que uno de ellos, el “compsognato” (“quijada elegante”) tenía nada menos que el tamaño de un pollo. 

 

Sin embargo, conforme transcurrían los millones de años, iban creciendo en tamaño, alcanzando, ya para fines del cretáceo, el tamaño aproximado de una avestruz actual. Uno de los terópodos más conocidos con estas dimensiones, fue el “ornithomimus” (“imitapájaros”) Tenía una cabeza pequeña, un pico desdentado, un largo cuello, unas fuertes patas, antebrazos con dedos y una larga cola. Ciertamente su aspecto debió ser muy extraño, como si fuese una gran ave, pero sin plumas, ni alas. Sin embargo, este singular ser no representaba lo máximo en dimensiones en cuanto a su clase, para nada. El honor se lo lleva el popular “tiranosaurio rex” (el “gran saurio, el rey”) el cual, como los demás terópodos, se apoyaba en dos patas. Pertenecía a la serie de los “carnosaurios”, o dinosaurios carnívoros. Ciertamente ha sido el más feroz y temible cazador de la historia de la tierra, con su boca armada de filosos dientes de centímetros podía darse le lujo de engullirse cualquier presa. Además de sus dos colosales patas, el tiranosaurio tenía una cabeza de 120 centímetros y una gran cola; se ha calculado que el largo total de su cuerpo era de 14 metros. Curiosamente, sus miembros superiores eran minúsculos (no más largos que un brazo humano), acaso solo para servir de nada. Este animal es, sin duda, el más emblemático y popular de los dinosaurios. No pocos personajes le han rendido culto, uno de ellos (muy leído por mí) fue el gran escritor y científico Isaac Asimov, el cual dejo constancia que, cuando se sentía estresado o preocupado, se tranquilizaba visitando el enorme esqueleto de tiranosaurio que hay en el Museo Americano. “Yo sé lo que exactamente debo hacer…” decía Asimov al respecto “ La experiencia me lo ha enseñado. Es el momento de llevar a cabo la visita al tiranosaurio.” Yo también me incluyo entre los que evocan este excepcional animal, nada más fíjense en la pintura que ilustra el encabezado de este artículo: la hice yo, y muestra al saurio rey en toda su grandeza y esplendor. 

 

"Tiranosaurio Rex" (2003), basada en una pintura  de  Charles R. Knight
Ilustración del autor de blog.


Bueno, ahora pasemos a ver los saurópodos. Eran dinosaurios de cuatro patas, cabezas pequeñas, largos cuellos, cuerpos desproporcionados y colas largas. Sus dimensiones eran colosales, parecían grandes masas que se desplazaban pesadamente por los paisajes húmedos de esos tiempos. El más conocido de estos animales era el brontosaurio, palabra que significa “saurio del trueno”. Pesaba unas 35 toneladas, medía 18 metros desde la cabeza hasta la punta de la cola. Su imponente cuerpo estaba sostenido por cuatro patas colosales, de las cuales las dos traseras eran más altas que las dos delanteras. La cabeza era tan diminuta que, sólo podía albergar en su interior un cerebro no mayor que un huevo de gallina. Pero el brontosaurio tenía otros colegas afines a el en cuanto a tamaño, entre ellos destacaba el diplodoco (de las palabras griegas que significan “doble soporte”). Era más largo que el brontosaurio, ya que sumaba unos 33 metros desde la nariz hasta la punta de la cola. Por lo tanto, su cuello, al igual que la cola, eran muy largos y delgados. Pero, este animal no era el más grande del séquito de los saurópodos, ya que había otro que, aunque más corto, era más macizo y alto: el braquiosaurio, cuyo nombre significa “saurio con brazos”. Este dinosaurio tenía la particularidad de tener los miembros delanteros mucho más largos que los traseros, de ahí su nombre. Con sus 80 toneladas, pesaba más que el brontosaurio. Medía unos 22.5 metros de largo y podía elevar su cabeza a 12 metros de altura, suficiente para asomarse por una ventana de un cuarto piso. 

 

 "  Quetzalcoatlus(2021). Ilustración del autor de blog.

Sin duda alguna el braquiosaurio es el animal más grande que jamás haya existido en la historia de la tierra. Su caminar seguramente hacia temblar el suelo como un sismo, estremeciéndolo con cada paso. Debió ser difícil para el y sus homólogos (el brontosaurio y el diplocodo) desplazarse con esos enormes y pesadísimos cuerpos; por lo que, lo más probable, es que hayan pasado la mayor parte del tiempo metidos en el agua. Así, podrían soportar mejor sus pesos, además de protegerse de los feroces carnosaurios. 

 

A pesar de que el braquiosaurio, el brontosaurio y el diplocodo, tenían un aspecto realmente moustroso, en realidad eran probablemente tan inofensivos como una vaca lechera. ¿Por qué? Por su condición de vegetarianos, es decir que sólo comían plantas. No tenía por qué cazar presas para sobrevivir. Si retrocediésemos en el tiempo en que vivían, y nos topáramos con uno de ellos, no nos harían daño a propósito, tal vez ni les llamásemos la atención. 

 

Pasemos a hablar de la otra gran clase de dinosaurios: los ornitisquios. Su característica fundamental es que eran herbívoros, es decir que no presentaban el aterrador semblante de los carnosaurios en el cual, los dientes feroces y las grandes mandíbulas estaban a la orden del día. Eran, entonces, estos pacíficos herbívoros seres desprovistos armas ofensivas. Tenían comúnmente mandíbulas anchas y chatas, propias para manejar su dieta vegetal. Uno de los más conocidos dinosaurios de este tipo fue el “anatosaurio”, o “lagarto ánabe”. Cualquier observador apresurado y profano lo hubiese confundido con un tiranosaurio, sin embargo nada más diferente porque era completamente inofensivo. El anatosaurio medía unos 5 metros de altura y, al igual que los terópodos, se sostenía sobre dos grandes patas. 

 

Como lo hemos dicho, los ornitisquios eran dinosaurios que carecían de armas ofensivas. Razón por la cual, algunos de ellos solo dependían de su habilidad para escapar de los carnosaurios; sin embargo muchos tenían armas defensivas, como placas, cuernos o corazas, que a la postre podrían ser más efectivas que los otros recursos de protección.

 

Hay dos ejemplos típicos de dinosaurios con armas defensivas: el “estegosaurio” y el “triceratops”. El estegosaurio era cuadrúpedo, herbívoro, de unos 9 metros de largo, 3 de alto, y pesaba más que un elefante; sin embargo, esas dimensiones relativamente grandes no eran proporcionales al tamaño de su cabeza. Sí, en efecto, esta era ridículamente diminuta, tanto, que alojaba sesos que no superaban en tamaño a los de un pollo actual. 

 

La característica más relevante de este dinosaurio era la presencia en su dorso de una hilera de placas óseas, las cuales posiblemente servían de protección como si fuesen las piezas de un tejado (precisamente, la palabra “estegosaurio” significa “lagarto con tejado), de tal forma que si un carnosaurio atacara, sólo bastaría mostrárselas para neutralizarlo. Esto me lleva a imaginar la escena en que un hambriento dinosaurio cazador se estrella estrepitosamente contra esas placas, y termina herido. Pero el estegosaurio tenía otra arma que mostrar ante sus predadores: dos filosos espigones óseos en la punta de su cola, con los cuales podía provocar graves heridas al atacante. Si quieren ver cómo los utilizaba, pueden remitirse a la película “Parque Jurásico II, el mundo perdido”, donde aparece una espectacular escena en la que un animal de estos lanza un coletazo a la heroína y esta lo evade por un pelo.

  

Por otra parte, el triceratops (término que significa “de tres cuernos” ) era un dinosaurio grande y fuerte. En el hocico tenía un cuerno corto y grueso, y otros dos en la frente que medían hasta un metro de largo. Este singular animal avanzaba sobre cuatro patas robustas, a manera de un paquidermo. Las delanteras eran especialmente robustas, ya que debían soportar el peso de la enorme cabeza, cuyo tamaño era desproporcionado con respecto al resto del cuerpo. Era herbívoro, arrancaba brotes y hojas con su boca parecida a un pico de loro para luego triturarlas con los dientes ubicados en el fondo de la boca. 

 

Así como en el caso del estegosaurio, el triceratops tenía un arma defensiva de gran eficacia: la gran coraza ósea que le protegía las paletillas. Esta coraza podía soportar los tenaces golpes de otros dinosaurios como el tiranosaurio rex. A propósito ¿Nunca se han imaginado un combate entre un tri rex y un triceratops? Debió ser un espectáculo dantesco, que muy seguramente debió hacer temblar la tierra. ¿Y cual de los dos ganaría? No sé lo que piensen los expertos, pero yo creo que el triceratops llevaba las de ganar. Sus puntiagudos cuernos podían causar al tri rex graves heridas, además su placa repelaría las garras y zarpas. A lo anterior se le suma el hecho de que podía desarrollar una tremenda embestida a 35 Km/ hora, lo cual, sumado a su peso y a sus armas defensivas, bastaba para vencer al más fiero carnosaurio, aunque se tratase del gran saurio rey. 

 

Hemos visto en este texto algunos de los dinosaurios más representativos y más comúnmente citados. Si quisiera abordarlos a todos, tendría que escribir un libro entero. Hay otras clases de estos animales cuyas características son atractivas, ahí tenemos el “pterodáctilo”, un verdadero lagarto volador; el ictiosaurio, un lagarto marino; el “parasaurolophus”, el “Cetiosaurio”, el “megalosaurio”…etc. La lista es larga, y es por tal razón que continuaré refiriéndome a los saurios aterradores en otro apartado de este compendio. 

 

No hay discusión en cuanto al atractivo de los dinosaurios, tanto para el profano, el aficionado y el experto. Las características de estos animales, que rayaban en lo descomunal y feroz, tal vez no se repitan en la historia del planeta. Sólo nos queda verlos en las series televisivas, las películas y por supuesto ¡En la imaginación!


Todas las ilustraciones son de Héctor Barceló.


Publicado originalmente, con actualizaciones posteriores,  el 28 de septiembre de 2007 en la primera versión de mi blog "Diplocodus"  


Para más información: 

Los lagartos terribles, Issac Asimov.

La verdadera historia de los dinosaurios, Alan Charig



 

La luna Europa

 


Es posible que esta luna

galileana, la más pequeña del

gigante Júpiter, contenga en su interior

un océano subterráneo de agua en estado líquido

el cual, puede estar lleno de vida.

Júpiter, el gigante gaseoso, es un sistema solar malogrado que pudo ser y no fue. Por eso, se explica en parte por qué tiene tantas lunas. Estas lunas son en sí, lugares interesantes de exploración para el hombre. La volcánica ÍO, Calixto, Gamínedes y muchas más, representan el repertorio de esos pequeños mundos jovianos. Pero hay una luna que se destaca claramente entre todas las demás: Europa. En efecto, esta luna, cuyo nombre es el mismo que el del viejo continente, posee unas características sumamente atractivas. La más sorprendente de ellas es la de ser un posible albergue de vida pluricelular.

 

Representación Artística  de la superficie de  la luna Europa (Meta AI /concepto del autor del blog)

Europa, la luna Galileana más pequeña, carece de montañas, valles y cráteres. En vez de eso, presenta una superficie helada y extraña, cuyas características se resumen así: lisa como una bola de billar, cuarteada como una vasija vieja de porcelana y, lo más peculiar, surcada por muchas grietas. Estas se abren en la corteza de hielo y probablemente son llenadas con agua desde abajo. Las exploraciones y estudios llevados a cabo por la NASA, indican que esa corteza de hielo se formó debido a que, en tiempos primigenios, la luna sufrió un periodo de intenso calentamiento que hizo burbujear el agua desde su interior para luego helarse constituyendo una espesa cubierta. Cuando esta cubierta de hielo se expandió, a causa de otro brote de calor, el agua invadió las grietas y se volvió a helar formando un entretejido de líneas. No pocos científicos piensan que existe un océano de agua en estado líquido debajo de la capa de hielo y que contiene formas de vida pluricelular. ¿Se imaginan eso, un universo inmenso lleno de seres acuáticos?

 

Estructura de Europa.

Para visualizar bien la cuestión, se puede hacer una sencilla experiencia: Coja un vaso de vidrio y llénelo de agua, seguidamente guárdelo en el congelador de la nevera. Espere unas horas, saque el vaso para observar el fenómeno. Observará que en la superficie del agua se ha formado una capa de hielo, mientras el fondo permanece en estado líquido, aunque muy helado.

 

Fíjese bien en la capa de hielo ¿Tiene algo así como grietas? Sí, en efecto, hay ranuras y grietas. Ahora, con su dedo fracture la capa y vuelva a meter el vaso en el congelador, espere unas horas más y saquéelo. Podrá comprobar que, donde se hizo la fractura, se ha formado hielo nuevo. Bueno, esto es esencialmente lo que se ve en la luna Europa: una capa de hielo encima de un océano profundo cuyas grietas abiertas se han rellenado de hielo nuevo merced al agua que brota permanentemente del interior y se congela. ¿Habrá vida en ese océano? Es probable que el agua esté muy fría, cosa que puede ser contraproducente para la existencia de seres vivos. Pero, recientemente, científicos de la NASA piensan que esta luna tiene un núcleo caliente que puede ser un activo germinador de vida. Esto quiere decir que Europa tiene actividad volcánica en el fondo del océano, como sucede con las grietas volcánicas de los mares de la Tierra.

 

Observaciones de las naves Voyager y Galileo indican que, probablemente, el océano de Europa podría tener entre 90 y 100 Kilómetros de profundidad. Muchísimo más que la máxima profundidad medida en los océanos terrícolas, que es de 11 Kilómetros. Ahora ¿Cómo será el aspecto de ese océano? ¿Un paisaje marino azulado y negrusco? ¿Un mundo solitario o poblado de seres vivientes?

Superficie de Europa (imagen de la nave Juno) 


Por ahora, no tendremos una respuesta exacta a tales interrogantes. Tal vez debamos esperar cierto tiempo, cuando una nave espacial aterrice en la superficie y se interne, como un topo, en la capa de hielo hasta llegar al océano subterráneo, momento en el cual, se convertirá en un submarino. Posiblemente encuentre algunos peces semejantes a los que poblaban los mares de la tierra hace 450 millones de años, tal vez se tope con uno muy parecido al Teraspis o al Thelodus. O quizás se encuentre de frente con un animal marino, del tamaño de un tiburón ballena, nadando majestuosamente en las frías aguas, exhibiendo sus grandes branquias y su curioso aspecto; pero, de pronto, solo perciba seres modestos semejantes a los Dinoflagelados, cuya presencia apenas se note cuando los faros del submarino atraviesen con su potente luz las aguas europanas.

Recreación artística de un  hipotético paisaje submarino de la luna  Europa donde un pez parecido al Thelodus, que vivió en el periodo Silúrico de la Tierra, nada tranquilamente.  (Meta AI / Photoshop /  concepto del autor del blog)




 

El Mensaje de Superman


No seamos tan injustos con Superman, pues el

mensaje que el deja a los niños y jóvenes es mucho más bueno

que malo, es más, tal vez no tenga nada de malo.


Tengo treinta y cuatro años de edad (aquí no me da pena admitirlo) pertenezco a la generación de los 80s, donde celebré desparpajadamente el día de las brujitas sin preocuparme de la supuesta mala influencia que hoy le endilgan a dicha celebración; donde jugaba con todo un “arsenal” de juguetes bélicos sin pensar siquiera que mi contacto con ellos me pudieran convertir en una persona violenta; y, lo más importante para mí, donde deliraba con los filmes y series de TV sobre superhéroes. Sí, en efecto, mi imaginación saltaba excitada cuando veía a “La Mujer Maravilla”, “Batman y Robin”, “El hombre Nuclear”, “La guerra de las Galaxias” o “Superman”. Y es de este último sobre el cual, tratará el presente texto. 


Mi admiración por Superman no provino de la lectura de sus comics, sino de la contemplación de sus largometrajes, en los cuales, pienso, se muestra la real dimensión del superhéroe, tanto en lo humano y como en lo moral. De las cuatro películas que se han rodado, creo que la segunda es la que más retrata la esencia de Superman, ya que en ella encontramos al hombre de azul en su expresión más diáfana, sin aditamentos ajenos, tal como fue concebido originalmente. Así que tomaré como base esa cinta para explicar por qué pienso que Superman muestra buenos mensajes a los niños y jóvenes.

 

Desde hace mucho tiempo, he leído sobre las críticas que acusan a los superhéroes de ser una influencia nociva para los niños y adolescentes. Un ejemplo típico, extractado de un consultor de psicología infantil y juvenil, dice así al pie de una ilustración del Hombre Araña: “Los personajes de ficción de los comics (y películas) estimulan el deseo del muchacho de identificarse con el protagonista. Es así como la violencia se introduce larvadamente en el juego infantil y adolescente.” Según este raciocinio, personajes como Superman introducen la violencia en la mente del infante de una forma subrepticia, pero eficaz, de tal manera que, cuando este crece, ya tiene una personalidad agresiva.

 

Si le gusta pegarle a su mujer, es porque en su infancia veía como Superman repartía puños; si es grosero, seguramente escuchó, a los 5 años, a su superhéroe favorito gritarle a alguien; ¿y si castigó a su hijo encerrándolo en el cuarto? Seguramente, en una tarde de su niñez, observó extasiado como el padre natural de Superman encerraba al general Zod y sus compinches en una cárcel especial llamada “zona fantasmal”. Pero continuemos con el consultor, que en otro apartado dice: “El cine, los comics, y, fundamentalmente, La TV, productos eminentes de la cultura estadounidense, que inundan los mercados mundiales, ofrecen pautas de conducta, modelos, actitudes y actividades que forman parte de las claves que presiden posibles conductas delictivas. La violencia de las relaciones de poder y dominación, con sus secuelas de abuso de la fuerza, son presentados, en no pocas ocasiones, como caminos que pueden conducir al éxito.” 

 

Analizando la anterior cita, noto, de entrada, que culpan tácitamente a EU de repartir por todo el planeta esa amalgama de productos dañinos para los niños y jóvenes, como lo son el cine, los comics y la TV. No quiero pensar que el autor(a) de esas líneas pertenezca a esa especie de subcultura “anti yanqui” que culpa a EU de todas las desgracias que ocurren en el mundo, y que se refugia bajo cierto manto de “intelectualidad” para tratar de sustentar sus tesis irracionales. Puede que en un principio EU haya inventado el cine, el comic y todo eso, pero, con el transcurso del tiempo, es obvio que esas expresiones ya han dejado de ser estadounidenses para convertirse en componentes de todo el universo occidental. Bueno, y volviendo al cauce, es menester decir que algunas muestras del cine, la TV etc.… pueden tener efectivamente pautas de conducta nociva; sin embargo, pienso que superhéroes como Batman, El Hombre Araña y aún más Superman, no presentan dichas pautas. Si tomamos el caso de Superman, podemos citar numerosos ejemplos, extraídos de su segunda película, que sustentan mi opinión. En el siguiente apartado, expondré brevísimamente dichos ejemplos. 

 

Superman II, a la caza de ejemplos. 

Este largometraje se estrenó en 1981, con Richard Lester en la dirección y Christopher Reeve en el papel protagónico de Superman. Como ya lo he afirmado, este es el film más representativo del superhéroe, donde se lo muestra en toda su naturaleza .Si se lo ve con atención, y sin prejuicios, se podemos encontrar en el sendos pasajes con buenos mensajes para los niños, los cuales resaltan diversos valores como el amor al prójimo, el patriotismo, la hermandad de los países etc. 

 

Hay que recalcar que ya en las primeras imágenes, la película muestra el carácter altruista de la misión de superman: se pueden ver escenas donde rescata un bus escolar que esta a punto de caerse desde las alturas de un puente de ciudad Metrópolis; asimismo, usa su cuerpo para unir dos tramos de una vía férrea que habían sido separados a causa de un derrumbe, haciendo posible el paso de un tren lleno de pasajeros. ¿Qué recompensa material recibe Superman por hacer todo esto? La respuesta es ninguna, solo le basta tener la satisfacción de servir con sus poderes al prójimo. ¿Es acaso eso mala influencia para un niño? 

 

En trama de la cinta la tierra está amenazada por tres villanos: el general Zod (que es el líder) Non y Ursa (la hermosa antagonista) los cuales, se ven liberados de la prisión espacial donde los había confinado el padre biológico de Superman, el carcelero Jor-EL. Esta súbita liberación ocurrió accidentalmente por efecto de una detonación nuclear de una bomba que Superman había botado al espacio para evitar que unos terroristas la hicieran explotar en la torre Effiel. Resulta interesante notar que en el planeta Kriptón, donde nació Superman, no existe la pena de muerte como castigo máximo, sino la cadena perpetua. 

 

Los tres villanos, que eran muy peligrosos en Kriptón, se encuentran con que han sido liberados cerca de la tierra. Entonces, siguiendo sus impulsos de codicia y ambición, deciden someter por la fuerza a nuestro planeta para dominarlo a su antojo. Este plan maléfico trae también la intención de barrer las instituciones democráticas de todos los países, empezando por EU.

 

Pero antes, pasan por la Luna, donde ven a dos astronautas en una misión de exploración y los matan sin piedad: a uno le perforan la escafandra y al otro lo lanzan hacia el vacío, además de destruir la nave espacial. Pero lo interesante no este hecho de fuerza, sino la intención manifiesta de la película de mostrar banderas soviéticas y de EU en el lugar donde trabajaban los cosmonautas. ¿Y con qué objeto? Sencillo, con el fin de dar un mensaje de hermandad entre los pueblos de la tierra. ¿Y que mejor forma a de darlo que presentando una misión espacial realizada entre los dos grandes enemigos en la época en la que se rodó la película: la URSS y EU? 

 

Al llegar a la Tierra, los villanos no ocultan su desprecio por nuestra civilización, a la que consideran inferior. También, se dan cuenta de que tiene grandes poderes que les permiten volar, ser muy fuertes, tanto que pueden acabar con lo que sea. Esto les hace acrecentar la ambición y la sed de poder. Claramente se hace alusión a los dictadores, personajes a quienes el poder, tanto político como militar, no los ennoblece sino que los corrompe ¿Acaso el general Zod no tiene un trasfondo, muy elemental, de Hitler o Stalin? 

 

El principal encuentro con los humanos lo tienen en EU, concretamente en un pueblo de ese país. Allí hacen demostraciones de poderío para intimidar a los civiles, y darles el mensaje claro de lo que les espera: tiranía y opresión. Entonces llega la fuerza pública, la cual es vencida con facilidad. Los villanos festejan el hecho, haciendo gestos de triunfo, Zod se alardea de ser la única autoridad; para probarlo, se acerca a un general de la república, le arranca las estrellas y le pregunta: “¿A quien obedeces ahora?” el general, muy dignamente, contesta “Solo obedezco al presidente”. El general Zod se enfurece y dice que quiere hablar “con ese que ustedes llaman el presidente”, luego vuela hacia la casa blanca. Al llegar a esta, somete al presidente y proclama, su dominio sobre todas las naciones. Es muy diciente la escena donde se muestra como el general profana la bandera de EU tirándola al suelo; pero también lo es la escena donde el presidente reconoce su abdicación en una alocución en el salón oval. Bajo la sombra siniestra de los villanos, dice lo siguiente: “En nombre de mi país (EU) y en nombre de los otros líderes mundiales, a los cuales hablé, abdico toda autoridad y control sobre el planeta al general Zod”. Muchos dirán, y más los numerosos antiyanquis que pululan por ahí, que, a través de estas palabras, hay “nacionalismo imperialista gringo” en la película. ¿Por qué el presidente dice sobre todo el planeta y no simplemente sobre EU? se preguntarán enardecidos. Bueno, la respuesta no tiene nada que ver con el supuesto imperialismo, no, tiene que ver con un razonamiento lógico. Este razonamiento dice que EU es el motor de la sociedad occidental, que ha mantenido a través de la historia un liderazgo en todo el mundo (que no tiene que ver con imperialismo) y que, en consecuencia, las acciones de su gobierno tienen influencia en el resto del planeta. ¿Qué pasaría si hubiese un golpe de estado en EU, se entronizara un tirano tipo Hitler y gobernara con arbitrariedad? ¡El mundo entraría en caos! Y si, suponiendo, llegase una raza alienígena a la tierra ¿Con quien le interesaría hablar en primera instancia? ¡Pues, con Estados Unidos! 

 

Ahora, volviendo a tomar el cauce de la discusión, en todo esto se puede apreciar un contexto claro: unos dictadores, disfrazados de villanos, que amenazan el poder legítimo, el poder del estado democrático. El mensaje implícito para los niños, más que de violencia, es de civismo: vivimos en un país donde el pueblo no puede ser sometido y es gobernado por una autoridad legítima respetuosa de la libertad, esta, a su vez, tiene un gran enemigo, la tiranía. En este caso, la tiranía está representada en la figura del general Zod y su pandilla, quienes no respetan la autoridad del presidente ni lo que representa: el estado de derecho. 

 

Mientras Zod y sus secuaces hacían de las suyas, Superman renunciaba a sus poderes para casarse con el amor de su vida: Luisa Lane. Ya no sería más el protector de los humanos, sino un mortal común y corriente, que viviría una vida común y corriente. El amor que sentía por Luisa era tan grande que lo motivo a hacer tal sacrificio. Pero las cosas no serían tan sencillas, pronto se enteró de que Zod había subyugado a las naciones de la tierra. En este momento, Superman sintió el llamado de detener la tiranía y restablecer el orden en la tierra. Sólo el, y nada más que el, tenía la suficiente fuerza para hacer frente a la pandilla del general Zod. En este momento de la película, Superman representa la libertad. Se le presenta como un libertador que devolvería la democracia y el estado de derecho que habían sido usurpados. Tal es el mensaje planteado. ¿Es malo para los niños? Creo que no. 

 

Superman recupera sus poderes y va en busca de los villanos. Se entabla un combate en las calles de Ciudad Metrópolis, los transeúntes arengan y animan a su héroe; el presidente, y los líderes mundiales, esperan que gane. Zod y sus lugartenientes usan entonces una treta sucia, de común en los tiranos cuando dirigen una guerra: involucrar deliberadamente a los civiles inocentes para minar la moral del contrincante. Para tal fin, los villanos levantan un bus lleno de gente con el objeto de hacerles daño, Superman consternado exclama “¡La gente!”, y acude al rescate. Ante esta noble actitud, Zod se burla diciendo: “Que tierno, se preocupa por la gente”.

 

Después de asegurarse de que la gente del bus está bien, Superman se da cuenta que el combate puede causar muchas victimas civiles, por lo que decide abandonar la ciudad para trasladar la lucha a un escenario más seguro: su propia casa, que queda en un lugar frío y apartado. Allí acuden, además de el, Zod con sus dos lugartenientes, Luisa (que ha sido tomada de rehén) y el archí villano Lex Luthor (quien, como cosa rara se ha aliado los malos de turno) Vemos a las claras, que nuestro superhéroe tiene como preocupación fundamental el prójimo y su bienestar; no desea involucrarlo en su pelea con los malos, no desea el menor daño para ellos. La enseñanza insinuada es el amor al prójimo, el uso de la fuerza solo para protegerlos. Un niño puede entender perfectamente esto.

 

Al final de la película, Superman, luchando más con inteligencia que con fuerza, recupera a su amada Luisa y vence a la pandilla de Zod. De esta forma, libera a la tierra de la tiranía que deseaba imponerle este villano. También, en un gesto noble, renuncia definitivamente al amor de Luisa para dedicarse por entero al prójimo. Pero lo más relevante del final, es cuando muestran a Superman orgulloso llevando la bandera de EU hacia la Casa Blanca, la escena es grandiosa, monumental y significativa. ¿Qué quiere decir? Que nuestro héroe exalta los valores patrios y lo que significan para los pueblos. A mí, que soy un idealista confeso, me emociona siempre esta escena cada vez que la veo. También me produce emoción el momento en el cual Superman, una vez en la Casa Blanca, hace entrega de la bandera al presidente de los Estados Unidos, una bandera que antes había sido profanada por Zod. “Señor presidente” dice Superman “no los volveré a abandonar más” ¡Qué mensaje tan bueno! ¡Que forma de difundir el patriotismo y los valores cívicos en los pequeños! 

 

Superman tiene tanto poder, que nada en el mundo puede derrotarlo, ninguna arma puede hacerle daño; si el quisiera, podría dominar el mundo, podría ser su amo absoluto. No le resultaría nada difícil derrocar al presidente de EU por la fuerza, e instaurar una dictadura que, desde la Casa Blanca, sometería al resto de los países. Sin embargo no lo nace, y reconoce la autoridad del presidente, respeta la democracia, la libertad, el estado de derecho. Sabe que su deber fundamental es preservar esos valores para el bien del prójimo, el poder lo ennoblece, mas no lo corrompe. 

 

Un mensaje positivo 

Como conclusión, solo puedo decir que nuestro héroe en cuestión, Superman, tiene una buena influencia para los niños, ya que, como ya lo hemos visto, deja enseñanzas de amistad, nobleza, patriotismo, amor al prójimo y civismo. Por eso, es bueno citar lo que dice al respecto la publicación para niños “Gente Buena para un Mundo Mejor”: “Los superhéroes, como Batman o Superman, no nos llaman la atención solamente porque tiene ropa rara, mucha fuerza o vuelan. No, nos llaman la atención porque son ¡buena gente! Siempre están ayudando a las personas, salvando ciudades o defendiendo a los débiles.” Y en otro aparte dice “…ser buena gente es lo que les da fama (a los superhéroes) y lo que hace que los queramos y nos interesemos en sus historias.” Resulta gratificante para mí que al fin una publicación pedagógica no hable mal de los superhéroes ¿Acaso su lado atractivo para los niños no puede ser el hecho de que hagan el bien? ¿No será que el entorno familiar del niño, y no el superhéroe en sí, es el factor que ayuda a transmitirle malos mensajes? Creo que así es, pero ese es otro tema que será tratado en otro apartado de esta antología.



 Publicado originalmente el 19 de enero de 2009 en la primera versión de mi blog  "Diplocodus"

 

 






 

Einstein y su fórmula del éxito 



Un inoportuno le preguntó a Einstein cuál era, en su opinión, el secreto del éxito.

Einstein, comprendiendo la urgencia de despachar al preguntón impertinente, escribió esta fórmula en un trozo de papel: A=X+Y+Z.


 – ¡Magnífico! –exclamó el inoportuno–. ¿Y esta fórmula qué significado tiene?. 

– Muy sencilla –explicó Einstein–: A, es el éxito; X, el trabajo; Y, la suerte. 

– ¿Y la Z? –preguntó el impertinente. 

– Zzzz, Silencio.



Publicado originalmente el 7 de noviembre de 2009 en la primera versión de mi blog "Diplocodus" 

jueves, 21 de enero de 2021

 Hace 10 años saqué a la luz  varios textos en un blog llamado igualmente "Diplocodus", estuve dos años administrándolo y publicando entradas. Sin embargo, tuve un problema con el correo electrónico  y no pude acceder más a él. No podía publicar entradas nuevas y era imposible  alimentarlo, aunque sigue siendo visible. Pasaron varios años, hasta que volví a escribir y decidí hacer esta nueva versión de "Diplocodus" . Varios de los textos que publiqué en el  original, así como algunos de mi otro blog "Artiscrópolis" ,  serán mostrados aquí. 

La Voyager 1 en el espacio intergaláctico.

  Me encuentro desarrollando   clips de videos donde recreo   hechos científicos, pero en un lenguaje visual asequible al gran público. Cada...