sábado, 6 de enero de 2024

Viajes en el tiempo, parte I

 

¿Quién no ha fantaseado con retroceder en el tiempo y

Cambiar algún suceso o simplemente vivir nuevamente

los recuerdos?



Unos de los recuerdos que más me enternecen son los acaecidos en la vieja casa de mi infancia: el parque donde jugaba, mis amigos de la cuadra, los vuelos de cometa, la navidad, los partidos de futbol callejero…Y tantas bellas escenas. A veces imagino cómo será   vivir de nuevo la experiencia, retroceder el tiempo y, como un observador independiente, situarme en aquel parque. Verme a mí mismo como un niño manejando mi bicicleta “5 A”, mientras mi padre lavaba su querido “Land Rover” y mi madre me llamaba  a gritos para comer.


Para el laureado escritor y divulgador científico Issac Asimov, la experiencia no sería muy agradable, en su libro “La visita al Tiranosaurio” dice que si retrocediéramos al tiempo de nuestros gratos recuerdos de infancia o juventud encontraríamos que “ los padres no seriamos como lo recodamos, ni nuestra familia, ni nuestros amigos, ni nuestros alrededores. Todo será más pequeño, más opaco, menos interesante.”  Esta afirmación puede  tener algo de sentido, pues siendo ya adulto fui en diversas ocasiones (antes de que lo demolieran para construir otro)  al viejo parque donde jugaba en la niñez y me parecía  muy pequeño en comparación a la percepción de inmensidad que tenía en aquella época. Pero, aún así, me seguía enterneciendo. Tal vez Asimov tenga más razón si, por ejemplo, retrocedemos en el tiempo para ver concretamente a nuestros padres, ¿serían como los recordamos? Volvamos al ejemplo del párrafo anterior, si escondido convenientemente veo a mi papá lavar su “Land Rover”, ¿lo veré igual como lo recuerdo? Yo creo que no, aunque lo reconociera plenamente, quizás lo vería algo extraño.


Y si, tratando de que nadie me vea, recorriera la vieja cuadra, observara la vieja casa, quizás sentiría todo diferente y opaco. No estaría viendo las cosas como el niño que era, sino, como el adulto que soy. Me daría cuenta de que el viaje en el tiempo tendría un componente sicológico  a raíz  del choque entre el recuerdo y la cruda realidad. Como dice Asimov, perdería lo que tenía en la memoria por primera vez.

 

¿Si lo que deseamos es cambiar un suceso, una decisión mal tomada, una acción de la que nos arrepentimos? Sobre este interrogante se han hecho innumerables películas y novelas, pero acá diré que eso es imposible o daría un resultado imprevisto e indeseado. Por ejemplo, cuando mis padres decidieron mudarse del viejo vecindario para una casa más grande y cómoda, yo me opuse. Apenas entraba en la adolescencia y deseaba seguir viviendo con mis viejos amigos y el ambiente en el que pasé la infancia. Si ahora retrocediera en el tiempo para impedir ese suceso, es decir, evitar que se hubiese producido la mudanza para quedarnos en la vieja casa, ¿qué pasaría? Habría consecuencias que  no desearía ciertamente. Creo que tal vez no hubiese seguido cultivando mi talento para el dibujo y tal vez en la actualidad no sabría dibujar como lo hago. En efecto, al llegar a la nueva casa ya no andaba tanto en la calle y me dediqué con pasión a practicar. Volvamos a citar a Asimov, quien en el mencionado libro “La visita del Tiranosaurio”  dice: “Para poner un ejemplo muy simple: decidimos borrar de nuestras vidas a un marido que no nos satisface, pero quizás el nos haya proporcionado el hijo que adoramos. ”  Cambiar un suceso pasado para remediar un mal del presente tendría consecuencias impredecibles…Y puede que muy desagradables. En el ejemplo que acabo de citar, se iría  el esposo indeseable, pero de tajo desaparecería ese hijo amado.




Otro gran ejemplo de este fenómeno de los viajes al pasado se da en “Volver al futuro II” cuando el viejo Biff regresa a 1955 a entregarle a su par joven el calendario de resultados deportivos con el fin de enriquecerlo. Las consecuencias son catastróficas, pues no solo muere el viejo Biff, sino, que se crea un 1985 alterno donde el joven Biff ha evolucionado en un personaje poderoso y corrupto en un ambiente distópico.  Jugar con los intríngulis del tiempo puede resultar muy delicado, así que agradezcamos que aún no existan máquinas del tiempo.



Para más información:

El tejido del Cosmos, Brian Greene (2017)

Hiperespacio, Michio Kaku (1993)

La visita al Tiranosaurio, Issac Asimov (1991)

Agujeros negros y tiempo curvo, Kip Thorne (1994)

 

La Voyager 1 en el espacio intergaláctico.

  Me encuentro desarrollando   clips de videos donde recreo   hechos científicos, pero en un lenguaje visual asequible al gran público. Cada...