Una estancia del pasado, una fresca tarde bajo la sombra de aquellos arboles.
En estas remembranzas que he escrito sobre las vivencias de
infancia junto con mi difunto padre, voy a incluir algo que pareciera
irrelevante a primera vista, pero que me conlleva a hermosos recuerdos. Me
refiero a la pequeña arboleda que flanqueaba mi casa de crianza. Como he relatado
en otro escrito, dicho inmueble, que actualmente se conserva magníficamente
merced al cuidado de los actuales dueños, fue adquirida por mi padre gracias a los
créditos de los programas de vivienda social que los gobiernos colombianos
implantaron en la década de los 70s.
Las viviendas de interés social de esa
época eran entregadas casi en obra negra. Por tal motivo, mi padre tuvo que costear
las intervenciones que se le hicieron a la casa, como el empañote, la pintura, el
cielo raso, el enrejado, el garaje y el
resto de aditamentos necesarios para la comodidad de la naciente familia. De
esta forma, para 1980, según mi estimación, presentaba el aspecto que muestra
en las fotos que acompañan esta crónica.
Como hacía referencia al principio, mi hogar lo adornaban dos
árboles frondosos que mi progenitor, gran amante de la naturaleza,
sembró al pie de la terraza. Estos, junto con los otros dos plantados por los vecinos de la casa de al lado, formaban una sombra
que bañaba la estancia. El aspecto de
aquello se asemejaba a una bóveda tapizada de las hojas y ramas entrelazadas de
las cuatro copas arbóreas.
En consecuencia el ambiente de la terraza de mi casa era
fresco y agradable a cualquier hora del día. Mi padre lo sabía y con frecuencia
se sentaba en las tardes sabatinas a leer el periódico bajo la protección de la
arboleda, así como a veces lo hacía para tomar unas cervezas y escuchar música.
Ni que decir de aquellos lunes de carnaval, cuando invitaba a los
vecinos a degustar un sancocho y departir con ellos al son la música emanada de
su poderoso equipo de sonido “Pioneer”.
Incluso en pleno medio día, mi terraza invitaba a sentarse y tomar aire .
Por alguna razón, contemplar aquella bóveda arbórea se convirtió en una diversión. A menudo salía a
la terrazaa verla e imaginaba que me
reducía de tamaño y piloteaba un pequeño avión que sorteaba la maraña de ramas
y hojas. O que vivía en alguna pequeña casita adosada a una rama. También me
encantaba el sonido que producían cuando llegaban las brisas de diciembre, era
muy tranquilizador, máxime cuando sentía en mi cara el embate agradable de la corriente de aire fresco.
A veces, me sentaba en uno los pilares que
coronaban los extremos de la terraza para contemplar las ramas más altas,
viendo cómo se bamboleaban al son del viento. Hace unos días soñé con aquella
terraza, con aquellas hojarascas, con aquella arboleda; soñé que estaba tirado
en el piso viendo todo aquello mientras experimentaba una gran felicidad. ¡Cómo me gustaría retroceder en el tiempo
para vivir de nuevo todo aquello!
Posdata: Información para los ñoños y frikis de la tecnología retro: ambas fotografías fueron tomadas por mi padre, probablemente usando una Kodak Ektralite en la primera y una ZENIT Réflex en la segunda respectivamente.
Se conmemora en estos días un hecho poco mencionado por el grueso del público: los 30 años de la batalla de Mogadiscio (capital de Somalia). El antecedente más claro fue la operación “Restaurar la esperanza”, una coalición de 22 países liderada por EU que en 1992 llegó al país del cuerno de Africa con el objetivo de impedir que los señores de la guerra, entre ellos Mohamed Farrah Aidid el jefe de la poderosa Alianza Nacional Somalí NSA , se apropiaran por la fuerza de los alimentos que repartían las misiones humanitarias. El despliegue tenía la venia de la ONU y supondría el fin de una larga serie de guerras tribales, hambruna e inestabilidad política en Somalia.
No obstante, si bien se garantizóla repartición de comida, las milicias de
Aidid, quien gobernaba de facto a Mogadiscio vieron en dicha intervención una amenaza y
comenzaronatacar a personal de las Naciones Unidas. La
matanza del 5 de junio de 1993 de 25 cascos azules paquistaníespor orden del señor de la guerra, fue un duro
golpe a los objetivosde la operación
humanitaria. Tanto, que condujeron a que líder miliciano fuese declarado
prácticamente un objetivo militar, cosa inédita para una misión de
mantenimiento de la paz. El 12 de julio de 1993 un hechoagravó aún más la situación: la operación militar contra la “casa de seguridad” donde se escondería Aidid , apoyada por la ONU y llevada cabo bajo el liderazgo de EU. El
ataque mató a un número indeterminado de personas (las fuentes difieren
entre sí), muchas de ellas somalíes moderados que apoyaban la intervención
humanitaria . La muerte de nativos inocentes
a manos de la comunidad internacionalenfureció a la población, quien se ensañó con 4 periodistas occidentales
que intentaban cubrir la noticia , los cualesque fueron linchados por una turba.
Dado que el escurridizo señor de la guerra
seguía vivo y ante la incapacidad operativa de los contingentes de paz para
atraparlo,el presidente Bill Clinton,
con el respaldo de la ONU, aprobó el envío de tropas de élite para buscar y
capturar a Mohamed Farrah Aidid. Estas la componían unos 400 efectivos entre rangers del
ejército de los Estados Unidos y soldados de élitede la Fuerza Delta, todos ellos bajo el mando
del generalWilliam F. Garrison.
Es en estas circunstanciasdonde se escenificó la batalla de Mogadiscio.
En la tarde del3 de octubre de 1993 se
llevó a cabo, por parte de una fuerza combinada de Rangers y Deltas apoyados
por helicópteros MH-6 Little Birds y Black Hawk, un operativo destinado a
capturar al ministro de asuntos exteriores de Aidid, Omar Salad Elmi, y a su
principal asesor político, Mohamed Hassan Awale quienes se les hacía reunidos
en el Hotel “Olympic”, en pleno centro de la ciudad. La misión debía durar una
hora, el general Garrison
confiaba en que el entrenamiento de la tropas , el apoyo aéreo, la potencia de
fuego y el efecto sorpresa haría posible un buen resultado sin bajas. No fue
así.
Lugar del siniestro del super 6-4 de Michael Durant.
Los milicianos estaban preparados,
escondidos en todos los rincones de la vieja ciudad africana. A los gringos les
saldría caro atacar en pleno día y en una zona tan céntrica. Los hombres de
Aidid tenían abundante munición proveniente del mercado negro y un arma letal: el
lanzador de granadas propulsadas RPG-7
soviético. Dos helicópteros Black Hawk, el Súper 6-1, pilotado por los
oficiales Cliff "Elvis" Wolcott y Donovan Briley y el Súper 6-4,
pilotado por el oficial Michael Durant, fueron derribados merced a estas armas.
De esta forma se perdió la iniciativa y ahora las fuerzas de EU, compuestas por
160 hombres, debían enfrentarse a cientos de milicianos. El combate se prolongó
hasta la mañana del 4 de octubre,
dejando un saldo de 19 soldados estadounidenses muertos, uno secuestrado (el
piloto del super 6-4, Michael Duran, que fue liberado días después) y 79
heridos. Solo la intervención de unconvoy multinacional , incluyendofuerzas de la ONU, pudo rescatar a los soldados supervivientes, heridos
y muertos. Por ellado de los somalíes,
la cifra de bajas no ha podido establecerse con claridad, se habla de 300
milicianos o civilesmuertos, quizás
más. También de unos 2000 heridos.
Representación de la llegada de los MH-6 Little Birds al lugar del asalto.
Lo más relevante a nivel
mediático con respecto a este acontecimiento, fueron las imágenes propaladas
por los medios de comunicación de cadáveres de soldados estadunidenses
arrastrados por somalíes exultantes a través de las calles deMogadiscio, todos los muertos vejados provenían del segundo aparato abatido, el super 6-4.
De hecho, al sitio de ese siniestro no pudo llegar ningún contingente de rescate
proveniente de la base de los EU ubicada en el aeropuerto local; solo acudieron
a él dos francotiradores DELTA, los sargentosGary Gordon y Randy Shughart que pidieron expresamente ser insertadospara defender a a las victimas del derribo.
Randy Shughart y Gary Gordon, los dos francotiradores DELTA que ofrendaron sus vidas para defender a la tripulación del super 6-4.
Las valerosas acciones de estos
francotiradores, que se enfrentaronsolos
a los milicianos, ayudaron a salvar la vida del piloto Michael Duran. Murieron finalmente superados en número y con las municiones agotadas para luego sus cuerpos ser convertidos en botín para las turbas.
Muerte de Shughart y Gordon, según recreación de la película
"La caída del Halcón Negro" de Ridley Scott.
Mogadiscio y su batallaprovocaron un giro abrupto en la política
exterior de Estados Unidos, aquellas imágenes horrendas laceraron la sensibilidad
del pueblo estadounidense. Por eso, el presidente Bill Clinton canceló de plano
la misión en Somalia, por esa razón no quiso intervenir en el genocidio de
Ruanda en 1994... Había un temor visceral de que muchedumbres descontroladas mataran y
arrastraran soldados de EU. De ahora en
adelante solo se intervendría si estaban comprometidos los intereses de la
unión, nada de defender pueblos ajenos, ni repartir comida.
El libro de Mark Bowden sobre la batalla de Mogadiscio.
En 1999 el periodista y escritor estadounidense
Mark Bowden publicó un libro titulado en Latinoamérica “Black Hawk derribado” donde, tras una ardua
investigación, cuenta en clave de novela los acontecimientos acaecidos desde la
óptica de los soldados involucrados en la batalla. Creo que es el mejor trabajo
histórico que existe al respecto. Después, en 2002, el director británico Ridley
Scott dirigió la versión cinematográfica del libro. Tanto la novela como el
film los he consumido con vivo interés, ya que para el servidor que escribe
estas líneas la batalla de Mogadiscio
es sin duda uno de los sucesos
históricos más relevantes y dramáticos del S XX.
Para más información:
Black Hawk derribado, Mark Bowden (1999)
La verdadera historia de Black Hawk down, History Channel (2005)