martes, 19 de octubre de 2021

 

 Comentando una pintura de mi autoría.

"Estrellas de infancia" 



     Barceló, Héctor. "Estrellas de infancia".  2018. Técnica digital, Corel Draw, Adone Photoshop. 
                                                               28cm x 42cm. Colección particular.                    


Desde los  tiernos años de mi niñez siempre he tenido fascinación por el espacio, no sé de donde vino tal gusto, pero lo cierto es que esos puntitos brillantes que se ven en el cielo me atraían  (y aún lo hacen). Vivía con mis padres en una casa de esquina ubicada al lado de un parque lleno de árboles donde yo me asoleaba y la pasaba de lo lindo. Flanqueada por una amplia terraza de rejas negras y pilares en las esquinas, estaba adornada la vivienda. Por lo general, era costumbre mía sentarme a contemplar el cielo en uno de los pilares. En diciembre, la brisa refrescaba la terraza provocando un frío agradable que invitaba a ver el espectáculo con todas las comodidades de una sala de cine.


A raíz de pase una infancia feliz, sueño frecuentemente con aquella casa; en algunas  de esas vivencias oníricas aparezco precisamente sentado en mi palco mirando el cielo despejado de una noche de diciembre. ¡Qué mejor escena para representarla en una pintura! Comencé a buscar viejas fotos donde se visualizara un encuadre que permitiese mostrar la amplitud de la terraza, ya que me interesaba mostrar mucha profundidad,  atmosfera y nostalgia. 




Escogí esta foto, tomada seguramente por mi padre en una plácida vespertina dominguera. Aparece a la izquierda, acostado  en el piso, parte de  mi primo Armando que tenía en ese entonces unos meses de nacido, también se notan un poco las botitas de mi hermano Rodolfo ( de unos 3 años) En el lado derecho, mi primo Jair (igual edad que mi hermano) Asimismo hay una persona sentada en mi pilar preferido. He intentado identificarla, pero no lo he logrado. Tal vez era un vecino que no se resistió a disfrutar del fresco que inundaba aquella nostálgica estancia. Lo cierto es que quedo inmortalizado en el baúl de los recuerdos gracias a la costumbre de mi papá de capturar escenas  espontáneas cada vez que tomaba su Kodak Ektralite  para divertirse. 


                                                    Cámara Kodak Ektralite.


Tomando como base esta foto, construí la primera parte de la composición, es decir la terraza coronada con el muro pilar donde  estaría sentado yo mirando las estrellas. La perspectiva, resaltada por el diseño de las baldosas,  ayudaba poderosamente a crear esa sensación de profundidad que había comentado. Deseaba que la pintura tuviese varios planos de lectura que fueran guiando la vista del espectador desde la posición del observador hasta la estrella más brillante en el cielo. El niño, es decir, yo, sería el centro de la composición con su brazo levantado jugando a tocar los luceros. Más allá se extendería el resto del cuadro que comprende el árbol que coronaba el parque, otro árbol detrás de este  (que era de caucho y en era el preferido para treparme y tomar fresco) Después de estos dos elementos, aparecería la carretera y, al lado de esta, un muro que nos separaba de un lote baldío. Este muro se mostraría en una penumbra que iba en crescendo a partir del primer árbol. Todo esto para reforzar la profundidad no solamente a base de perspectiva, sino, con el uso de la luz y la atmosfera.  Al lado derecho estaría el final de la calle y parte de la casa de nuestros vecinos y grandes amigos, la familia Mejía Flores. Adornando esta casa, colocaría un viejo poste de madera del cual pendía una pequeña luz. De hecho, dicho poste existió como lo evidencia la foto.


           Puntos de fuga de la composición.


Luego de esta primera fase, procedí a conformar el resto de la composición, cuyo protagonista es la bóveda celeste. Use el programa "Stellarium" de astronomía para determinar los objetos celestes que estarían presentes en el cielo en ese momento, los objetos que estaría mirando sentado en el pilar. Escogí una fecha ubicada en diciembre de 1984 dando este resultado:




  Hay que anotar que para efectos de reforzar la visibilidad de los objetos celestes, los intensifiqué y agrandé un poco  con el fin de  que  pudieran ser relevantes para el espectador. Si me atuviera a la realidad, estos objetos se notarían mucho más débiles y prácticamente se fundieran en el cielo dada la contaminación lumínica. 


Ahora hablaré de un componente crucial de la pintura: las baldosas de la terraza.  Utilice exactamente el diseño original, pero, para darle fuerza a la perspectiva, intensifiqué su color. Acá vuelvo de nuevo a lo que dije en el párrafo anterior, si me remitiera a la realidad, las baldosas se verían mucho más tenues, casi  en penumbra… Se perdería de esta forma  la perspectiva  de la terraza, a la cual, por cierto,  yo le daba importancia capital. Además, con esta vivacidad conseguía mostrar la alegría que yo sentía en ese momento, la alegría que siempre tuve en mi infancia. Otro aspecto es el azul luminoso de la casa de la esquina derecha, la casa de unos amigos entrañables de mi infancia con los cuales pasé momentos maravillosos. Y no se queda atrás el rojo de mi camisa, intencionalmente elegido para resaltar mi figura. También el hecho de que originalmente había dos grandes árboles plantados en el sardinel de la terraza, parte de uno de ellos debería verse en el cuadro (arriba a la derecha), pero taparía totalmente los objetos celestes. Por tal razón, lo omití.

 

Como pueden ver, esta pintura está cargada de simbolismo, nostalgia y alegría. ¿En qué género se puede  encasillar? No sabría decirlo con exactitud, yo la enmarco en una serie de cuadros de arte espacial que estoy realizando para una exposición. Creo que puede ser realismo (más no hiperrealismo) o simplemente arte figurativo. 


Influencias.

La influencia indirecta viene de años atrás, ya que venía realizando cuadros con  esa misma idea compositiva, es decir, elegir un objeto solitario  y ubicarlo en un gran espacio donde es protagonista. Algunos trabajos míos en esta línea son:


 


Barceló, Héctor. "En el techo del cielo".  2001. Aerógrafo. 27 cm x 40 cm. Colección particular.


Barceló, Héctor. "En pez solitario".  2002. Técnica digital, Corel Photopaint. 23 cm x 33 cm. Colección particular.

                                                

Incluyo también otras influencias de grandes obras del arte universal como el “Perro semi hundido”  de Francisco José de Goya, “El mundo de Cristina” y “El intruso” de   Andrew Wyeth.

 


De Goya, Francisco. "Perro semi hundido", entre 1819 y 1823. Óleo sobre revestimiento mural traslado a lienzo.131,5 cm × 79,3 cm. Museo del Prado, Madrid.






Wyeth, Andrew. "El mundo de Cristina".  1948. Temple. 82 cm x 121 cm. Museo de Arte Moderno de Nueva York


 


Wyeth, Andrew. "El intruso".  1971. Temple. 82 cm x 121 cm. Museo de Arte Moderno de Nueva York



Técnica

Soy de la vieja escuela, cuando estudié diseño gráfico, entre 1992 y 1995, utilicé durante toda la carrera técnicas pictóricas tradicionales y aerógrafo.  Solo  en 2001 empecé a experimentar con pintura digital. Al día de hoy, estoy muy a gusto con esta técnica y la elegí para plasmar lo que quería en este cuadro. Utilice Corel Draw para dibujar la terraza, las rejas,  la casa azul y los ladrillos. Luego, con Photoshop y usando una tablet "Wacom Bamboo", resolví los colores y los árboles (en otro texto profundizaré en el proceso de ejecución de la obra) Por último, resalto algo importante: a pesar de los avanzados programas de dibujo digital disponibles que aparentemente resuelven muchas cosas, considero que sigue siendo indispensable  una buena base de dibujo académico y un aprendizaje total de las técnicas tradicionales. Afortunadamente cuando estudié recibí esa formación, la cual debe seguir en los pénsum de los actuales programas de diseño gráfico.

 



La Voyager 1 en el espacio intergaláctico.

  Me encuentro desarrollando   clips de videos donde recreo   hechos científicos, pero en un lenguaje visual asequible al gran público. Cada...