"Vacuna"
Una palabra en boga por estos días que
tiene un origen curioso.
A finales del siglo XVIII la viruela estaba fuera de control en Europa.Los contagiados, lisiados (aquellos que sobrevivían con secuelas) y muertos se contaban por millones. En un momento dado llegó a tener un escalofriante índice de mortalidad del 30%, así que la necesidad de encontrar un antídoto que previniera su contagio era urgente. La solución surgió en un condado británico, Glocestershire , donde el médico rural Edward Jenner se dio cuenta de que las mujeres que se dedicaban a ordeñar las vacas no contraían la terrible enfermedad. Observando con detenimiento el hecho, lego a la conclusión de aquellas contraían una variante de viruela bovina que las inmunizaba de la viruela humana.
Para demostrar su
hipótesis, Jenner decidió hacer la prueba en un humano, un niño de 8 años
llamado James Phipps a quien le
inoculó la viruela bovina extraída de las manos de la ordeñadora Sarah Nelmes.
El niño presento síntomas leves de esta enfermedad, pero se recuperó pronto.
Entonces Jenner decidió intentar contagiar al infante con la viruela humana. El
tiempo de espera debió ser de gran expectación, pero finalmente James no
enfermó. Se hicieron más inmunizaciones a otras personas y el resultado fue el
mismo: no se contagiaban. Había nacido la primera vacuna.
En
1798 publicó su investigación, en la que acuñó el término "vacuna", del latin "vacca"
(vaca) y el 1881, Luis Pasteur popularizó el término “vacuna” para definir a un
preparado que se inocula en una persona para generar suficiente producción de anticuerpos y de esta forma
dotarla de inmunidad contra una enfermedad.
